Registrado: 21 May 2009 16:34 Mensajes: 5287
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NICO escribió: Perfecto eso: quien se lo ha negado eso jamas nunca?. A mi me parece genial esto, aunque, ya que estoy, me interesaría saber a qué se refiere con "mas o menos contemporanea" porque me da que precisamente usted no está pensando ni en Britten, ni en Richard Strauss, ni en Shostakovich, ni en Poulenc, Sibelius (aunque este no es operisitico, pero es la idea) si no en otros, a que sí? Por supuesto que me refiero a títulos posteriores a 1950 u 80, más que nada porque, en mi personal opinión, estos autores no pueden llamarse contemporáneos porque su estilo no lo es, hace mucho tiempo que ya no se compone así. Bien es cierto que su aceptación aún va camino de ser o quizá no será nunca la misma frente a las clásicas obras maestras que a todos nos gustan: ésas de Verdi, Wagner, Puccini... aunque usted se niegue en redondo, la ópera, compuesta con inteligencia, dista de estar muerta. Ahí tiene a los "tradicionales" Adams y Glass para comprobarlo. De todas las maneras, es igual eso. Lo que yo me pregunto es, sabiendo que sus demandas se respetan y han de ser programadas, por qué ustedes se oponen a la idea de crear un teatro en el que eso fuera su leitmotive y crear otro en que la opera mas tradicional (en la que los citados del sXX SÍ entrarían) fuera lo que contendría, o bien, para no duplicar gastos, generar dos temporadas en el mismo recinto, una con el abono "A" y otra con el "B", y así todos saldrían ganando siempre: ustedes tienen lo que buscan y el resto también. No hagamos trampas. Sabemos que no los llenarían, pero igual que no llena un Schoenberg o un Berg, ya clásicos. Pero ¿por qué ese empeño de crear un teatro exclusivo para óperas de tal o cual género, como si fuesen marginales, apestados sociales? Ya les veo a ustedes vanagloriándose y diciendo: "esas mierdas para los snobs, aquí hasta Britten y ya somos generosos". No veo que se haga en París o Viena o Berlín, ¿por qué aquí sí? Son óperas, y como tales han de entrar en el Teatro de la ópera, porque claro, un italiano de 1952 habría pensado lo mismo que usted respecto de Wozzeck, abucheada sin piedad por su peculiar estilo. Ahora, precisamente porque no siempre son tan fáciles, entiendo que su programación ha de ocupar un porcentaje precisamente no muy predominante, sobre todo en un teatro de Stagione como el nuestro. Un porcentaje de 3 de 12 ¿a quién hace daño? O hacemos anualmente un ciclo dentro del teatro que le llamamos "Estrenos y Opera Actual" o algo así, donde año a año se generen 3-4 cosas, varias funciones de cada una de ellas y conformen en sí un abono completamente apartado del anual. ¿Donde estaría el problema?. ¿Por qué se empeñan en sumar a eso a cientos de personas que abiertamente manifiestan comprar el abono de forma trsite al verse obligados a tragarse todo eso?. Esta segunda idea que propone no está tan mal, y yo también he pensado en esos ciclos, especialmente para el verano o la semana santa. Ya en las temporadas de Moral habían abonos reducidos de ópera contemporánea o del siglo XX, y también estaban los títulos en los abonos generales. No entiendo el empeño aún así de marginarlas dentro de la propia programación. Ya digo que la ópera son distintas tendencias... ¿por qué en un abono no van a entrar autores modernos, incluso tonales como Golijov, Glass, Adams, Prévin o de autores prestigiosos en la actualidad? Me daría la impresión entonces de una intención, no ya del público, que está en su derecho de elegir lo que le guste, sino de los ideales programadores de aislarlo por sectores. Pues oiga, programadas óperas, no performances- que es a lo que se refiere con eso de que los abonados renueven con tristeza- con la debida inteligencia puede lograrse el equilibrio que en el resto de Europa ya existe.
Mire: en Berlín hay un Trovatore, un Tristan, una Lulu, clásicos y asimismo estrenos o programaciones de "La Cerillera", que me parece personalmente un pestiño pero a la hora de programar puede incrementar la variedad.¿No les da que pensar que servidor en el pasado se fue una vez, y mas de dos y tres, medio llorando a casa por no conseguir ni una entrada aunque sea en vision nula para ver a Kraus cantar Marina, u otras similares, y hoy día el Teatro Real, algo insólito y sin precedente en la historia de la lírica en Madrid, esté publicitando su oferta de abonos poque ahora son tan fáciles de conseguir como el mear sentado? Sí, la crisis, sí... eso es importante, pero es la razón de esto? de verdad que es esa y solo esa?. Y sí, este desequilibrio pone al Real en una situación financiera lamentable, si bien no veo nada malo en la publicidad también para óperas tradicionales,acercándolas a un público mayor. Y comprendo lo de Kraus ¿cómo cree que me quedé yo cuando aun no comparable, no pude conseguir entradas para los Puritani de Flórez, al que llevo 7 años sin ver o a mi madre, que nunca lo ha visto, y eso sí me dio penilla? Pero la culpa no es de la ópera contemporánea, señor, sino de los programadores.
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