A estas alturas veo que nadie ha puesto una crónica sobre esta función y eso que no pocos foreros estuvieron presentes. Lo interpreto como un respeto reverencial al gran Tunner y al igual que escucharon todos con veneración su interpretación legendaria del "Nemico della patria", después del preceptivo lechazo y los abundantes postres, esperan a que el gran gurú sea el primero en escribir.
Lucia di Lammermoor. Teatro Calderón de la Barca de Valladolid. Viernes 11-5 2012.
María José Moreno, Darío Schmunck, Roman Burdenko, Federico Sacchi, Alexandre Guerrero, Emilio Sánchez, María José Martos. Coro de amigos del Teatro Calderón. Orquesta Clásica Europea. Dirección Musical: Denis Vlasenko. Dirección Escena: Ignacio García.
En pocas ocasiones se puede escuchar un papel como Lucia a la misma soprano con 11 años de diferencia, si dejamos aparte las grandes fuoriclasse que todos tenemos en la cabeza. En esta ocasión, la oportunidad la brindó María José Moreno a la que, tristemente, muchos creían retirada y de la que se habían olvidado los teatros, tras sus años de explosión inicial, en una época en que el canto y sus protagonistas parecen ir por modas.
La bella soprano sigue luciendo su estampa juvenil, angelical, inmaculadamente femenina que a muchos nos cautivó hace más de una decada, pero ha ganado asentamiento, desenvoltura escénica, expresividad y madurez interpretativa. Mientras el timbre se mantiene irreprochablemente lozano, fresco y luminoso, con ese registro agudo percutiente y rutilante característico, el fraseo ha ganado en incisividad, aquilatamiento e intención y la agilidad en precisión y fluidez La voz proyectadísima, siempre en punta y naturalmente alta de posición, dominó el sublime sexteto y la stretta subsiguiente culminadas son estupendos sobreagudos.
Magnífica la escena de la locura, en la que tuvo que interpretar la cabaletta inmediatamente después de la cadencia con la flauta y que arrancó una gran ovación de los presentes. Un ¡Brava! para la Moreno, y me alegro muchísimo por ella. Sólo esperar que los teatros se enteren que
la Pepi está sigue en activo y en estupenda condición.
El tenor Dario Schmunck, de material más propio de un Arturo (
lo sposino) que de un Edgardo se vió favorecido por cantar en un teatro relativamente pequeño y a falta de una mayor consistencia vocal, mordiente y metal, fraseó con gusto y decoro, aunque la falta de asentamiento técnico le impide smorzar, apianar el sonido, que parece va a quebrarse cuando así lo intenta. Con algo de voz, pero grosero y rudo el Enrico de Burdenko y con algo de más compostura, aunque plano y de modestos medios vocales, el Raimondo de Sacchi.
Poco que decir de una orquesta imposible, de bolo, pero voluntariosa a la que Vlasenko intentó imprimir algo de brío teatral, pero resultó absolutamente indomeñable. Más digno el coro totalmente amateur. La escena demostró que no había un duro y pareció propia de una función de instituto, pero bueno, no estorbó y se demuestra que con poquísimo dinero se puede hacer ópera con dignidad.
Un placer el encuentro, cena, comida, preceptivo lechazo y demás viandas, con ilustres foreros como Don Alfonso, Tip, Amelie, Jane, Arian, Parte, Denyiure, Cappuccilli, Suzel ... Ah, y sin olvidarme de la siempre aristocrática Condesa Olga Sukarev
