Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
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ARGUMENTO (1)La acción se desarrolla en la ciudad alemana de Constanza en el año 1414, cuando está a punto de inaugurarse el histórico concilio que tuvo lugar en esa ciudad entre el 5 de noviembre de 1414 y el 22 de abril de 1418. Se convocó para solucionar el Gran Cisma de Occidente y estudiar la reforma de la Iglesia, aunque en la ópera da la impresión de que sólo se hubiera tratado el asunto de la condena de los protagonistas. Las dos principales conexiones entre la ópera y la historia son la presencia en la primera de personajes reales (el cardenal Brogni, el Emperador Segismundo) y la mención en el Acto I a la derrota de Jan Hus, que fue condenado a muerte en el Concilio.
Pero hay varios hechos, de importancia para el argumento, que han sucedido antes de los acontecimientos que narra la ópera, y que van apareciendo durante la misma.
Veinte años antes de la trama, Brogni era seglar. Tenía el título de conde y vivía con su familia cerca de Roma. Pues bien, en aquel entonces Brogni hizo condenar por herejes a la mujer e hijos del judío Eleazar. Este tuvo que exiliarse y le ha guardado desde entonces un odio constante. Recién emprendido el viaje de exilio, Eleazar encontró a las afueras de Roma una casa calcinada. Unos bandidos le habían prendido fuego. Entre las ruinas encontró un bebé todavía vivo, una niña a la que se llevó consigo. Esa casa era la de Brogni quien, cuando llegó a su hogar se encontró con el desastre y, dando por muerta a toda su familia, se ordenó sacerdote.
Otro suceso previo, éste recién ocurrido, es la derrota de los husitas a manos del ejército católico, capitaneado por un príncipe del Sacro Imperio llamado Leopoldo, que será uno de los protagonistas de la ópera. Y también tiene su importancia saber que, para cuando empieza la ópera, Leopoldo está casado con la princesa Eudoxia, sobrina del Emperador, pero lleva un tiempo flirteando con la hija de Eleazar, Raquel, ante quien se hace pasar por pintor y por judío.
La obra empieza con un fragmento instrumental, que, dependiendo de la versión que escuchemos, será una obertura o un preludio. La obertura en forma de popurrí fue lo primero que compuso Halévy, pero después lo desechó y compuso en su lugar un preludio de mayor unidad dramática.
Y se alza el telón.ACTO IEs día de fiesta en la ciudad de Constanza. Los fieles católicos celebran una misa. Pero un ciudadano no guarda la fiesta: es el orfebre judío Eleazar, y los golpes que da al trabajar el metal se oyen desde la plaza. Aparece Leopoldo, príncipe del Imperio y general del ejército católico, que se encuentra con un oficial suyo. Es el oficial quien nos pone al corriente de que la ciudad espera al Emperador Segismundo, quien viene a inaugurar el concilio y, además, a premiar a Leopoldo por haber derrotado a los husitas. Ahora bien, Leopoldo no está hoy para ceremonias: ha venido disfrazado a ver a Raquel, la hija del orfebre. Viendo que la misa está a punto de acabar, escurre el bulto y se va.
Salen los feligreses. Oyen el martilleo proveniente del taller. Ruggiero, magistrado de la ciudad, ordena prender a Eleazar. El judío no sólo rechaza la orden de guardar la fiesta católica, sino que, con gran altivez, se enfrenta a sus enemigos religiosos y nos hace partícipes del odio que les profesa desde que viera morir quemados a sus hijos. Los ánimos se van exaltando y los cristianos están a punto de pasar a la acción, cuando aparece el Presidente del Concilio, el cardenal Brogni. Eleazar, al reconocerlo, le recuerda su pasado: está allí porque el propio Brogni le obligó a exiliarse de Roma. También hace mención a la esposa e hija que tuvo el cardenal, quien, tocado en la fibra más sensible y arrepentido de sus antiguos actos, pide perdón a Eleazar, pero éste se lo niega, impávido. Ello da pie a Brogni para uno de los fragmentos más bellos y conocidos de la ópera, “Si la rigueur”, donde ruega por los judíos. Lo escuchamos a un gran bajo, aunque parezca una contradicción en los términos:
Cesare Siepi con la Orquesta Sinfónica de la RAI de Milán. Director: Fulvio Vernizzi http://www.youtube.com/watch?v=-6k2iuas ... re=relatedSi la rigueur et la vengeance leur font haïr ta sainte loi, que le pardon, que la clémence, mon Dieu, les ramène en ce jour vers toi. Rappelant nous son précepte sacré, ouvrons nos bras à l'enfant égaré! Si la rigueur et la vengeance leur font haïr ta sainte loi que le pardon, que la clémence, mon Dieu, les ramène en ce jour vers toi! | Si el rigor y la venganza les hacen odiar tu santa ley, que el perdón, que la clemencia, Dios mío, les hagan volver a Ti en este día. ¡Recordando su sagrado precepto, abramos nuestros brazos al hijo perdido! Si el rigor y la venganza les hacen odiar tu santa ley ¡que el perdón, que la clemencia, Dios mío, les hagan volver a Ti en este día! | Pese a las buenas intenciones del prelado, el odio religioso se palpa en el ambiente: el judío reitera que nunca le perdonará; el magistrado Ruggiero canta: “¡No, nada de clemencia. Nada de perdón. Esa es mi ley!”. Los demás cristianos, no obstante respetar al cardenal, se muestran sorprendidos por su docilidad. Un poco más tarde, cuando el campo está despejado, reaparece Leopoldo. Se sitúa ante la casa de Raquel y le canta una serenata nada fácil.
Escojo la interpretación de Eric Cutler, ya que canta las dos estrofas de la serenata, y Soile Isokosky. Met 2003. Director: Marcelo Viotti http://www.youtube.com/watch?v=FuObmy2g ... re=relatedLÉOPOLD Loin de son amie vivre sans plaisirs, ne compter sa vie que par ses soupirs, voilà de l'absence quelle est la souffrance. Mais voici le jour o maîtresse chérie, le jour du retour. Oui, voici le jour, o maîtresse chérie, par qui tout s'oublie, oui, maïtresse chérie, le jour du retour!
Les cités nouvelles où Dieu me guida ne me semblaient pas belles, tu n'étais pas là. Tout durant l'absence est indifference. Mais voici le jour heureux et prospère, mais voici le jour, le jour du retour. Oui, voici le jour heureux et prospère, le jour du retour!
RACHEL Quelle voix chérie, si douce à mon coeur, me rend à la vie? Quelle voix chérie, me rend au bonheur? J’avais dans l’absence perdu l’espérance.
RACHEL, LÉOPOLD Béni soit le jour qui vers moi l’amène. Mais voici le jour, le jour du retour! Mais voici le jour, qui finit ma peine, oui, voici le jour heureux et prospère, Le jour du retour! | LEOPOLDO Lejos de su amada, vivir sin placeres, no contar su vida más que por sus suspiros, éste es el sufrimiento de la ausencia. ¡Pero al fin llega el día, oh, amada querida, el día del regreso! ¡Sí, éste es el día, oh, amada querida, por el que todo se olvida, sí, amada querida, el día del regreso!
Las ciudades nuevas a las que Dios me llevó no me parecieron bellas pues tú no estabas allí. Todo, durante la ausencia, es indiferencia. Pero he aquí el día feliz y próspero, pero he aquí el día, el día del regreso. ¡Sí, éste es el día feliz y próspero, el día del regreso!
RAQUEL ¿Qué voz adorada, tan dulce a mi corazón, me devuelve la vida? ¿Qué voz adorada me devuelve la felicidad? En la ausencia, había perdido toda esperanza.
RAQUEL, LEOPOLDO ¡Bendito sea el día que lo trae hasta mí! ¡Ya ha llegado el día, el día del regreso! ¡Ya ha llegado el día que acabará con mi pena, sí, ha llegado el día feliz y próspero, el día del regreso! | Sale Raquel. Leopoldo la tiene engañada haciéndole creer que se llama Samuel, que es judío y pintor. Todo un acto de fe, habida cuenta que jamás ha visto un cuadro suyo. También se ha tragado un ficticio viaje de él, cuando en realidad estaba liquidando husitas. Como sea, celebran el reencuentro, pero al oír que vuelve el gentío se separan, no sin antes citarse para esa misma noche: los judíos van a celebrar su Pascua en casa de Eleazar y Samuel-Leopoldo queda invitado.
La multitud invade la plaza. Van todos muy contentos por el día de fiesta y porque van a ver al Emperador. Eleazar y Raquel no encuentran sitio para colocarse hasta que dan con el pórtico de la iglesia, que ha sido dejado respetuosamente libre por los cristianos. Estos, al verles, se disponen a lincharlos. ¡Ya es la segunda provocación del día! En esto aparece un pelotón de soldados y la turba deja en sus manos a los prisioneros, fiados en que los colgarán del primer árbol que encuentren. Para su sorpresa, los soldados obedecen una orden de Leopoldo y dejan en libertad a los judíos. Raquel no da crédito a lo que ve. Aquí hay gato encerrado. Pero no hay tiempo para más reflexiones, pues el Emperador está entrando en la ciudad. Con un Te Deum laudamus y un ¡Hosanna, gloria al Emperador! por parte del coro, concluye este primer acto.
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