MarttiT escribió:
Cada vez que sale un niño a escena me pongo de los nervios: ¿cuando se equivocarán? ¿hará bien sus movimientos? ¿se quedará quietoparao por la histeria?
¿Por qué tendrían que equivocarse en lo que cantan? Ensayan. Por el mismo motivo ¿por qué habrían de hacerlo mal escénicamente?
En los ensayos de
Pan y toros en Oviedo, y después de mucho repetir la primera escena, el director musical hizo la siguiente observación: "de todos los que hay en el escenario, sólo hay un músico, el niño. El resto son cantantes". En efecto, el niño que había era el único que solfeaba correctamente, entraba a tiempo, en suma, lo hacía bien.
Si los niños que intervienen en una ópera saben su parte, han ensayado, conocen los movimientos que han de hacer, no entiendo por qué motivo hay que ponerse de los nervios. Pueden equivocarse, pero también los cantantes adultos. Y anda que no hay casos de cantantes nerviosos…
Después de esta defensa, diré que no me apasionan los coros de niños, en general. Pero hay pocos de los operísticos que no me gusten. Eso sí, aborrezco al caprichoso de
Bohéme, esa especie de becerro que dice "Vo la tromba, il cavallin…".
Me encantan los de la cantoría de
Tosca, y el pastor, los tres genios de
Flauta (son genios, no niños normales, quizá me gustan más por eso), los de
Carmen y
Pikovaya Dama jugando a los soldaditos, los hermanos de Charlotte ensayando el villancico… En la vida hay niños, no veo por qué motivo no habrían de estar en la ópera.
Por cierto, he votado Yniold. Me conmueve su inocencia, utilizada por un celoso.