Arnold escribió:
En el enclave temático Paris 1900, el Auditorio Nacional de Música de Madrid ha programado casi por completo, todas las sinfonías de Gustav Mahler y, entre otras cosas, Das Lied von der Erder.
Se complementó en la primera parte, con el "Concierto para violín, A la memoria de un ángel", de Alban Berg. A las órdenes, Josep Pons y Franz Peter Zimmermann como violinista principal. El violinista me gustó bastante, estuvo entregado y brillante en los pasajes más virtuosos. Pons, que en estos repertorios se suele mover mejor, estuvo más desubicado, con algún desajuste.
La segunda parte (incomprensible el descanso tras una primera parte de 25'), "La canción de la tierra" de Gustav Mahler. Aquí es donde más reservas tenía respecto al director catalán y sin embargo, compuso una lectura muy notable, con momentos bastante evocadores y absoluta brillantez en las cuerdas y los cierres de grupo. Una agradable sorpresa.
Como solistas, la contralto Anna Larsson. La voz es un tanto rara, pero la veo más como mezzo (corta por arriba) como mostró en su primera intervención, con unos graves muy bien emitidos y homogéneos. En el centro, intenta en cierto modo emular (salvando muchísimo las distancias) la vibración que hace Meier, con ese centro carnoso y bello que posee. Larsson por su parte, tiene el vibrato (que en el caso de Meier es "del bueno") un tanto descontrolado y en ocasiones, áspero. Al agudo llega hinchándolo, pero la posición se le cae cuando intenta apianarlo. Se le nota no obstante, disfrutar y sentir lo que canta.
Pero el que estuvo fantástico fue el tenor Johan Botha. Pedazo tenor, sí señor. Además he de decir que por una cancelación de Berti, hace un par de días tuvo que cantar Calaf en Munich y tanto hoy, como mañana y el domingo, tiene el tour Mahler en Madrid. Siendo una obra complicada, temía que se reservara o comenzara con la voz fría. Nada de eso. Entregado desde el principio, soltó un chorro radiante, de timbre bello, capaz de jugar con la media voz y con un fraseo incisivo y conciso. Y cuando llega al agudo, parece que tiene un micrófono en la boca. Timbradísimo, con squillo y potencia, sumado a una resistencia envidiable en ciertos repertorios, como el wagneriano, straussiano o algún Verdi di forza. En ningún momento se le notó forzado y atravesó sin problemas la densa orquesta mahleriana. En cierto momento, con los caballos a tope, metió un agudo sostenido, que competía con la orquesta, siendo perfectamente audibles ambos. Tengo ganas de oírle un Otello.
Hay audios del Sr. Botha en Otello, y efectivamente los pepinazos son mastodonticos, pero en los graves sufre un poco.
Hay audios de Lohengrin o de Siegmund que son muy notables, para los tiempos que corren en éstos repertorios.