Por supuesto que uno preferiría tener a Muti dirigiendo Verdis o Mozarts, pero mejor dirigiendo Mercadante que no tenerlo. Además, para quiénes amamos el belcanto y el ottocento italiano, el escuchar obras desconocidas pero que tienen un interés, es siempre de agradecer. Mercadante fue un grande en dicha época y sus obras cosecharon grandes éxitos, pero resultó oscurecido por los grandes titanes Rossini, Bellini, Donizetti y Verdi. Su ópera "Il Giuramento", las más representativa y con más difusión, es magnífica y merecería más presencia en los teatros.
Ayer estuve viendo I Due Figaro (hoy repito) y, sin ser una obra maestra, me pareció una ópera interesante, de muy agradable escucha y una oportunidad estupenda para volver a disfrutar con un titán de la batuta como es Riccardo Muti. Disfruté de lo lindo. Fascinante su labor. El sonido de la orquesta no fue transparente, sino diáfano, refinadísimo, con una claridad en las texturas, una cantidad de detalles, de matices, de dejar boquiabierto. Qué decir del sentido del ritmo y la tensión teatral. Los crescendi filorossinianos resultaron irresistibles. Fabuloso el sostén y el estímulo a los cantantes.
Éstos, todos ellos muy jóvenes y con los habituales problemas técnicos de los cantantes de hoy día. A destacar con mucha diferencia, Eleonora Buratto, con la voz mejor colocada y apoyada y con más calidad tímbrica y metal. Aún necesita un pulimiento técnico para terminar de redondear las regulaciones dinámicas, los filati, así como un sobreagudo al que le falta algo de giro. Esperemos que todo ello se logre con el tiempo y no sea una promesa más que desaparece. El tenor Antonio Poli tiene buen material, de timbre muy grato, italianísimo, pero canta abierto, por las bravas. A estudiar. La supuesta mezzo Stoppa, engolada y sin graves.
Sin mayor interés, más allá de la lozanía y juventud, el resto del elenco. Voces mal impostadas, sin brillo ni mordiente.
Muy bonita, funcional, elegante y con buen gusto la producción de Sagi, muy en la línea de sus últimas Bodas del Real.
Déjense de excusas, que si el precio, que si tal. Ver a Muti sobre un podio es un privilegio que no se puede dejar pasar. Que sea un poco más caro no es razón. Con lo que me he ahorrado al no ir a Clemenza, Choeurs y Abramovic, me veo dos I Due Figaro y cuatro Cyranos. No hay que dejar pasar a los grandes que casi no quedan
