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Me apetecía regalarme una Katiuska bien hecha, y pagué 40 eurazos esperando recibir algo medianamente elaborado y profesional, y... ESPECTÁCULO HORRENDO: - La producción típica de cartón piedra con puertas y ventanas artesanales. - La Compañía Sasibil muy amateur, coro muy mayor y mediocre. - La Orquesta Sotto Voce desafinó por todos los lados. - Los papeles cómicos sin demasiada gracia. - El maestro Ocón puso 100 decibelios a la orquesta por encima de los cantantes, les tapó por completo. - Andrés del Pino sería mucho más apreciado por el público (femenino) posando desnudo que cantando. Había oído cosas malas de él en el foro y, efectivamente, las cumplió todas: triquiñuelas técnicas, agudos que se quedan dentro, voz de comprimario de comprimario, etc. - Miren Urbieta fue una Katiuska de broma: ñoñísima e inaudible en los diálogos, espantosa en lo escénico (sólo se limitó a cantar parada y con los brazos abajo todo el tiempo), la voz cantada a veces parece sonar bonita en ciertos pasajes, pero rápidamente lo estropea con otros muchos. - José Antonio Moreno fue lo único que no me hizo maldecir mi viaje a Bilbao, no le conocía de nada y fue una grata sorpresa: Tenor lírico, voz bonita y muy bien proyectada, agudo facilísimo (pepinazos por arriba tremendos). El único pero es que se dedicó a lucir siempre voz y agudos sin preocuparse por matizar en los momentos más dulces de su parte, como es el precioso concertante "Es delicada Flor".
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