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Lo de siempre. ¿Qué les gusta del libreto de la tetralogía, qué les fastidia? ¿Son ustedes de los que piensan que ojalá Wagner se hubiera animado (todavía) más y hubiera escrito la heptalogia, y no se hubiera recatado al incluir más listas de la compra de Wotan con duraciones cretácicas? ¿Piensan que ojalá se hubiera limitado a musicar cuentos de los hermanos Grimm?
En realidad, esto es un poco un pretexto para incluir el siguiente texto, que a mí me ha hecho bastante gracia, del señor Corchea (que aproveche; es la traducción de Alianza):
Me objetaran ustedes que hay que llenar cuatro veladas... ¡Trabajo de gigantes, aseguran los wagnerianos empedernidos! Esfuerzo sobrehumano de vanidoso orgullo que pretende consegur a la vez la calidad y la cantidad... Un esfuerzo degraciadamente desperdiciado por esa manía alemana de tropezar obstinadamente en la misma piedra intelectual, ese temor de no ser comprendido que necesariamente lo agobia todo con repeticiones ociosas.
Además, los personajes de la Tetralogía se sumergen en un mar de insondable orgullo... Jamás se toman la molestia de justificar sus actos. Enran, salen, se matan unos a otros, depreciando toda verosimilitud... Así es como en el Crepúsculo de los Dioses Hagen suprime a Sigfrido para vengar a su vil y enano padre sin que a ninguno de los "pieles de fiera" que asisten a este gesto ridículo se les ocurra suprimir a Hagen a su vez... Bien sabe Dios que son brutos a carta cabal... En este mismo drama, Brunilda, la poderosa virgen, se deja engañar por Hagen y Gunther como una cándida comulgante. ¡Para esto no vale la pena ser la hija de un Dios! Después, se enamora de Sigfrido, ese héroe militar tan orgulloso de su hermosa coraza; es en cierto modo su hermano (la mala conducta de Wotan hace que todos los personajes de la Tetralogía sean más o menos hermanos o hermanas) ¿Debía por eso vengarse y traicionarle con tan poca grandeza? ¿Y excusa el haber perdido su esencia divina esas maneras de niña buena engañada? Una divina inconsecuencia le dejará tiempo, instantes depués, para suprimir a Sigfrido declarando que sólo ella es digna de cernerse sobre ese cuerpo, haciendo los gestos necesarios; los pobres "pieles de fiera" antes citados se quedan sin entender nada de la altura de miras de este joven héroe al que sólo le faltó un poco de educación mundana, por estar harto ocupado en matar dragones, escuchar los cantos de los pájaros, etc. Y, como si ella no fuese indiscutiblemente la responsable de esa muerte y de sus lamentables consecuencias... ¡Hoyotoho! ¡Bravo..., Hoyohei! ¡Bien hecho!
Como antes decía la Tetralogía tiene cosas de cuento de hadas para niños; y aunque, en cierto modo, no haya nada ridículo en que los dragones canten, los pájaros den preciosos consejos, y que un oso, un caballo, dos cuervos, más dos corderos negros (y aún olvido algunos) intervengan de una forma encantadora... por otra parte, esa mezcla de fero humanidad y de divina inhumanidad no deja de resultar chocante. Quizás hubiera sido mejor sumergirse en lo inverosímil hasta el cuello sin mezclar sentimientos propios de la debilidad humana que no pueden sino disminuir a los héroes de la Tetralogía... ¡Diablos! Sed dioses... Sed mágicos, pero no deis unas lecciones de humanidad tan convencionales como inaplicables.
Pero la verdad es que todo esto es crítica dramática y no me corresponde a mí hacerla..., prefiero asegurarle que hay ardientes bellezas en la Tetralogía. Cuando estamos en pleno aburrimiento sin saber verdaderamente si fijarnos en la música o en el drama, surgen de repente unas cosas inolvidablemente bellas que eliminan toda crítica... Es algo tan irresistible como el mar. A veces ésto sólo dura un minuto, a menudo más...
Última edición por gakugeki el 28 Ene 2012 18:37, editado 1 vez en total
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