Estimados foreros y foreras, para mi es un gran honor poder comunicarme de nuevo con mi amada y lejana patria. Como muchos de Ustedes hoy en día, tuve que emigrar a la búsqueda de mayor fortuna, lo que me llevo por las cortes de Napoles, Savoya, Austria, Rusia y la Gran Bretaña. Fui adorado por los emperadores, los principes, la aristocracia y el público en general. Pero con el cambio de siglo, como para muchos otros compañeros de profesión, tuve que convivir con el olvido y el ostracismo, condenado a sobrevivir dando clases de canto. Así me sobrevino La muerte en una gélida noche de enero en San Petesburgo allá por 1806, sin poder ver, tan siquiera por última vez, la luz y el azul del mediterraneo que me vio nacer. Pero bueno, no nos pongamos melancólicos que tenemos todo un día por delante y estoy deseoso de responder a todas sus preguntas. Comienzo por el amable forero 'pastoso'.
pastoso escribió:
- ¿Qué tal se vivía en San Petersbugo?
Vivir, no se vivía nada mal, a pesar del frío. En tiempos de Catalina la Grande, residí en el Hermitage con todos los honores, incluyendo el rarísimo honor de poder visitar y entretener a la emperatriz en sus aposentos privados. Como sabe, la emperatriz en persona era la autora de algunos de mis libretos, y no quería que las Operas duraran mas de dos horas, lo cual no me molestaba en absoluto. Infelizmente todo cambio a su muerte por culpa de su detestable hijo, Pablo. Nunca soportó a los amantes de su madre (por un posible complejo de Edipo o por las alegaciones de ser hijo bastardo de la emperatriz) y se cebó en particular conmigo. Este fue el principio del fin. Me temo.
- ¿Cuál fue su reacción cuando supo que Mozart había citado una melodía suya en el Don Giovanni?
Gracias a esa cita, le debo a Mozart no haber sido completamente olvidado. Pero si le digo la verdad me parecio un poco grotesco que mi bella melodia se empleara para 'cantar' con la boca llena y decir obscenidades.
- Elija un reparto ideal para "Una cosa rara"
Mi reparto ideal fue el de la primera funcion en Viena, empezando por Nancy Storace como Lilla y Stefano Mandini como Lubino. Eso si, hubiera preferido a la Moricelli como Reina Isabel. Con ella trabajé en otras operas como el 'arbol de diana' o 'la capricciosa corretta', y siempre nos entendimos a las mil maravillas, en lo musical y en otros aspectos...usted me entiende con sus pensamientos pastosos.