Por supuesto, de Maria Callas debe conocerse todo, todo y todo.
Igual digo que hay que conocer esa Turandot de Sutherland con Mehta. No sólo eso, sino que es una grabación imprescindible. Otra cosa es la adoración sin límites, acrítica, sin tener en cuenta sus "reservas" (en palabras de D. Gino) y ponerla por encima de la mejor grabación de ópera de la historia, como es la Tosca de De Sabata.
Miren, la diferencia es que yo nunca negaré mi mitomanía. La llevo a gala y es esencial en mi amor a la ópera. De hecho, antes de que me gustara, la ópera era ya un mito para mí, algo fascinante en que debía entrar.
Se debe ser mitómano para que a uno le guste un género de hace siglos y no los rockeros del momento y los grupos actuales con solistas buenorras.
Ustedes son igual de mitómanos para las grabaciones y cantantes que les gusta y defienden, pero lo niegan.
Señores, con toda la labor de laboratorio que quieran (como en cualquier grabación de estudio), la Callas demostró en vivo de lo que era capaz como Tosca y ahí están sus dos actos segundo en imagen con Gobbi, cumbres de la tensión y verdad dramática en teatro. La Carmen no la cantó en vivo, porque su aproximación al papel coincidió, prácticamente, con su despedida de los escenarios, pero nadie puede dudar de lo que habría sido capaz. Gobbi y Di Stefano pasearon Scapia y Cavaradossi por los teatros. Sin embargo, ustedes y todo el mundo, saben que la Turandot de Joan Sutherland es una entelequia teatral y que el propio Pavarotti era consciente de que el Calaf era demasiado pesado para él y lo cantó muy poquito en vivo, recalcando siempre el gran tenor "otra cosa es el Nessun dorma" que lo interpretó una y otra vez en sus recitales.