Un nuevo divertimento mozartiano en mi ya terriblemente vacilante haber verdiano, que empezaba con unas perspectivas impresionantes por el cast que manejaba a pesar de la baja maternal de La Garanca.
¿Tiempos de crisis dicen? Y se permiten estos de la Scala juntar en un reparto a lo mas granado del panorama musical: Netrebko, Terfel, Kwangchul, Fritolli…
Y el inicio de la producción con la interesante firma de Carsen, apuntaba maneras: ese protagonista caminando hacia el escenario, arrancando de golpe el telón y dejando al descubierto el espejo reflectante que proyectaba el teatro en el escenario: teatro dentro del teatro, comentaba el otro día con unos amigos hablando del Falstaf, y aquí, en el D, Giovanni, me encuentro la misma idea montada de forma diferente.
Pero este sorprendente inicio ha dado a paso a la nada: vueltos los paneles del revés, cama revuelta y camisón, terrible hemorragia del comendador y nuestro Leporello vestido de buzo gris cual capataz de obra: querido y adorado Terfel: ¿Qué ha pasado esta noche?... Si no te quisiera tanto diría que te has marcado un bolo de vacaciones. Tanto es así, que cuando he llegado a casa he tenido que ponerte un rato por si me había pasado algo en las orejas…
Un D. Giovanni plano de solemnidad, poco seductor, juraría que corto por arriba y tan frío como su país de origen. Mattei será un D. Giovanni de referencia pero no es el mío.
Anita, la de la voz golosa, en su estilo, que tampoco es mala marca, volumen y una voz preciosa que tiende a desafinar… la prefiero en otras cosas, la verdad.
Barenboim que no ha acabado de cogerle el hilo a la partitura, muy aburrido para mi gusto.
Dicen que Frittoli hace una "verdadera creación de su Doña Elvira"... pues que baje Dios y lo vea y la Zerlina...no se, joven promesa le llaman, de acuerdo en lo de joven, eso si.
El Don Octavio de Fillanoti justito: pobre en las coloraturas y con problemas en el agudo.
Lo mejor de la noche con mucha diferencia El Comendador y la escena de la cena del segundo acto: Kwanchul… ¡Inmenso! Y en este caso, además le acompaña la presencia al papel… que el pequeño coreano, tiene también sus limitaciones

En fin, que me he aburrido como una ostra... ¡vaya pena de tarde!.. Y con el corte del final me he quedado con las ganas de "escuchar" al público milanes, vamos, ¡que ni eso!
Creo que voy a volver por mis fueros, dejarme de tonterías, naranjas y amores lejanos y meterme p’al cuerpo unas Ebolis como Dios manda y unas desmelenadas Azucenas que son las que me hacen sonreír y canturrear por lo bajini cuando no me oye nadie.
