Yo creo que es muy difícil compararlas, porque han
competido en menos repertorio del que parece a primera vista. Y son dos vocalidades muy distintas, dentro de la soprano ligera. Gruberova tiene dos papeles señeros e indiscutibles, Zerbinetta y Constanze. Devia nunca ha cantado el primero y muy poco el segundo. Y por su parte Devia ha sido una extraordinaria Rossiniana y Gruberova apenas ha tocado ese repertorio. En los años 2000 han empezado a coincidir en papeles belcantistas dramáticos, como Lucrezia, Bolena, Stuarda. Sólo en Bolena la balanza se equilibra (si comparamos a Devia con la Gruberova de los 90, claro), en el resto de papeles belcantistas el magisterio de Devia me parece abrumador: las propias Stuarda y Borgia, Lucia, Sonnambula, Beatrice di Tenda, Pirata (que Gruberova aún no ha debutado)... Incluso en otros papeles que han compartido, como Traviata, Doña Anna o Gilda, me quedo con Devia.
Dos vocalidades y dos ideales de canto, también. De hecho no sé si la eslovaca tiene uno. Gruberova tiene un instrumento privilegiado, enorme, esmaltadísimo, de una extensión y una facilidad abrumadoras en sus buenos tiempos. Pero no ha conseguido domesticarlo para crear un sello estilístico propio, que quiera decir algo más allá de sus manierismos y vicios, que se han ido multiplicando con el tiempo. Frente a eso Devia, que parte de un instrumento modesto, no ha parado de mejorar técnica y estilísticamente, y su carrera (una ligera, una Amina, que termina bordando el repertoio de Meric-Lalande) es la consagración de un ideal artístico, el canto por el canto, la estilización máxima del belcanto.
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elegancia y
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