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Gemma di Vergy (Gaetano Donizetti): Maria Agresta (Gemma), Mario Cassi (Conte di Vergy), Gregory Kunde (Tamas) Kremana Dilcheva (Ida di Greville), Leonardo Galeazzi (Guido), Dario Russo (Rolando). Roberto Rizzi Brignoli (Dir orquesta), Laurent Gerber (Dir escena).
Hacía tiempo que me sentía atraído por este infrecuente título del maestro de Bergamo y así decidí organizarme el viaje a la ciudad del conocido compositor, este pasado domingo. Por poner unos pocos antecedentes, hacía veinticuatro años que el título no se subía al escenario del teatro Donizetti y por las siempre interesantes conversaciones con los lugareños, pude comprobrar que pocos han tenido la oportunidad siquiera de oirla en Italia.
La obra en sí misma es una auténtica joya que necesita de grandes cantantes para hacerla justicia. En esta ocasión, la obra venía de la mano de un acuerdo entre el teatro bergamasco y la joven escuela de la Scala de Milán con jóvenes cantantes en su mayoría, pero que ya se suben a los primeros teatros del mundo.
La protagonista, Maria Agresta-que me había gustado mucho en la retransmisión de los 'Vespri siciliani' de la RAI- es una chica que canta bien, aunque el volumen sea más propio de una lírico ligera. Su triunfo ayer fue incuestionable aunque particularmente me pareció excesivo. Con ello no quiero decir que cantara mal, al contrario, canta muy bien. La voz, como ya he dicho bastante ligera, tiene tintes belcantistas y una buena línea de canto con poderoso fiato, que le permitió aguantar bien el papel. La voz curiosamente empieza a brillar a partir del agudo, bastante timbrado. Particularmente estuvo muy bien en su escena final, dónde consiguió momentos de mucha emoción.
Un joven Mario Cassi no terminó de estar cómodo en el papel de Conde. La voz está ahí, aunque me da la sensación cuando canta, de estar falseando algo la voz en la franja central, que va cogiendo consistencia conforme asciende a la zona aguda, consiguiendo homogeneidad no exenta de algún pequeño esfuerzo.
De los barítonos, el mejor fue Leonardo Galeazzi, un cantante lírico con una voz bella y un buen canto legato. Su primera escena, con la que se abre la ópera, fue un momento delicioso por vocalidad y belleza tímbrica. Así mismo hizo un bonito dúo con Gemma.
Dario Russo no tuvo tiempo de mostrarnos su material, aunque parece un cantante correcto sin más. Por su parte, Kremena Dilcheva posee un instrumento luminoso, aunque en la mayor parte de su breve intervención estuvo más tiempo recitando que cantando.
Dejo para el final uno de los motivos más importantes de mi viaje. Gregory Kunde. El norteamericano lleva una temporada dando bastantes sorpresas y triunfando en la mayor parte de sus actuaciones. El papel, aparentemente secundario y casi anecdótico del Tamas, se convierte en un endiablado rol que necesita un cantante muy completo. Ya en la primera frase de su papel, Che vuoi? se encontraba una voz radiante, con una proyección envidiable para los casi sesenta años que tiene. Su breve aria de salida, Perché Gemma soffra lieta fue una auténtica delicia por la delicadeza de la voz, a pesar de ser una página tremendamente complicada, por tener varios cambios de entonación y tempo intercalados por agudos poderosos. Culminó su primera intervención con la cabaletta Mi toglieste a un sole ardente dónde mostró su don cantando con concisión las dos estrofas, ésta última con sus respectivas variaciones y algunas puntature de cosecha propia, culminando con un sobreagudo a plena voz luminoso y penetrante. Además de este momento, tiene una pequeña "cavatina", un dúo y un concertante en el mismo acto, así que de secundario, nada de nada. En el segundo se hizo notar por encima de todos sus compañeros en el cuarteto y encandiló con un dúo con Gemma espectacular, dónde se dió todas las notas de manera asombrosa, con una voz que corre por todo el teatro y timbra los oídos de los espectadores. La voz por cierto, ha adquirido un poco más de presencia en el centro, aún mate pero no tan hueco como hace unos meses, imaginamos que con la intención de ensanchar un poco para sus próximos retos. Si hay que poner un pero, achacable a la edad y la lógica y normal decadencia de una voz, sería la pérdida de una mínima elasticidad, que hace que aunque la mayoría de los agudos posean expansión y squillo, otros queden un poco más opacos.
Mención aparte, al director de orquesta, Roberto Rizzi Brignoli, que dirigió estupendamente a la impecable orquesta del Teatro Donizetti. Llevó con elegancia y ritmo la inspiradora partitura buscando todos los matices posibles a esta tragedia y consiguiendo una obertura conmovedora, que me puso un nudo en la garganta al principio que se mantuvo en la mayor parte de la velada. El coro cumplió sobradamente.
La propuesta escénica de Laurent Gerber es fabulosa. Quizá porque la acción transcurre en un castillo de verdad, con sus enormes y coloridas vidrieras y sus columnas, sus caballos, sus trajes de época bellísimos. Vamos, una propuesta totalmente fiel al libretto y con una buena iluminación.
En definitiva, hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien en un teatro, bellísimo por cierto, como es el Gaetano Donizetti. Una enorme fortuna poder presenciar una obra tan poco representada como esta y con una calidad como la de ayer. Por las cámaras que había en el teatro, deduzco que habrá dvd. Ojalá.
P.D Confirmamos que el mundo es un pañuelo. En el país de al lado, un domingo a las 15:30h y en un teatro de más de 1500 butacas y me encontré con tres conocidos.
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