Carl Tunner escribió:
A Secco le ví como Don Carlo en París y no canta mal y hastra frasea con cierta intención pero la vocecita es para el Don Ottavio de Don Giovanni y gracias.
Aquí no se le oía mal del todo. Cierto que me esperaba un horror y no fue para tanto.
Bueno, última ópera, domingo 28, buena temperatura y lleno a rebosar para ver
Aida. Ningún japonés a la vista, a pesar de lo cual continuó el bombardeo fotográfico, aunque no de Harbour. Los cantantes:
Aida: Amarilli Nizza
Radamés: Marcello Giordani
Amneris: Dolora Zajick
Amonasro: Ambrogio Maestri
Ramfis: Giacomo Prestia
Il Ré: Carlo Striuli
Director: Daniel Oren.
Este
director sí lo conocía, aunque por televisión. Todas las retransmisiones que he visto desde Verona lo tenían dirigiendo la orquesta, aunque no me lo esperaba tan alto. Por los aplausos finales se nota que es muy querido. Además, es un espectáculo verle saltar, moverse, dirigirse a los cantantes o a los músicos... Confieso que pensé que en uno de sus malabares se le iba a caer el gorrito (¿solideo?) pero no, tiene mucha destreza.
Quería ver a
Giordani, que me canceló en Madrid, creo que por problemas vocales. Bueno, pues en Verona no se le van a arreglar. La verdad es que es un tenor que me gusta mucho pero creo que Radamés es un papel que ha de descartar si no quiere acabar como su tocayo de ultramar y algún que otro compatriota de éste. El "Celeste Aida", ya peliagudo de por sí, lo cantó muy forzado, incluso algo desafinado. Domina bien los agudos, de graves anda algo deficitario y este papel para él debe de ser matador. No sé si es lírico-spinto que apunta más alto pero no me gusta mucho ese camino. Incluso lo noté escaso de potencia. No cantó mal pero tampoco bien. Seguro que habría estado mejor en
Tosca.
A la
Zajick ya la vi en Sevilla y nada ha cambiado desde entonces. Empezó un poco timorata (llegué a pensar que no era ella) pero en cuanto se metió en la obra su voz empezó a brillar. Los agudos son magníficos, sufre algo de potencia en los graves pero aun así me gustan. No me parece un papel nada fácil y menos para una señora de la edad de la croata. Bravo por ella.
La sorpresa de la noche fue con Amarilli
Nizza, que ni es china ni tampoco francesa. Me gustó mucho su voz, no es estridente y en su gran momento, "O patria mia", solventó con nota los pianos, salvo uno, que parece que se engollipó algo. En los dúos también estuvo muy bien pese a tener al lado a gente con renombre. Puede que no sea la mejor Aida del momento pero ya me daba yo con un canto (el suyo) en los dientes poder verla en el Real.
Las voces bajas masculinas estuvieron notables, algo más flojo Maestri y sorprendentemente bien Prestia, que lo vi un tanto perjudicado en el MET. Pero aquí no tiene agilidades que lo dejen sin respiración. El coro, excelso como en días anteriores y la puesta en escena totalmente lógica, espectacular en el segundo acto, caballos y niños incluidos y más intimista en los dos últimos. Nada de excentricidades ni rarezas.
Un magnífico modo de despedir Verona. Bueno, eso y una cena en un restaurante que nos gustó mucho,
Antica Bottega del Vino, con unos embutidos italianos aceptables (no dan para más), unos buenos quesos y unos extraordinarios Barolo, Barbaresco, Amarone, Brunello di Montalcino y un blanco, Lugana. Y uno de los camareros es español.
(Aclaración: eran copas, no botellas, que si no llegamos al hotel cantando "Desde Santurce a Bilbao" o "Desde Venecia a Verona")