El pasado sábado, día 5, asistí por fin a La dama de picas del Teatro Real. He aquí mis impresiones:
Plácido Domingo está sencillamente soberbio. Es cierto que el agudo nunca ha sido su fuerte (no seré yo quien no lo reconozca) y eso con los años no hace sino empeorar... pero por favor, creedme: COMPENSA. Sobre todo a partir de la escena con la condesa, se muestra inmenso, imbatible

Impresionante, de verdad... las palabras no pueden hacer justicia. Idem para Obraztsova, que se come el escenario en cada una de sus apariciones... Por no hablar del "aria francesa" que se marca en el segundo acto. Los pelos de punta.
La soprano Natalia Ushakova no me gustó demasiado... mucho mejor Papian, a pesar de que sólo pude escucharla en la pantalla gigante del exterior hace un par de semanas.
En cuanto a la puesta en escena, pese a las críticas desfavorables que he leido en algunos periódicos y revistas, me ha parecido de lo más acertada: un plano inclinado en el que el coro se mueve como una masa perfectamente ordenada y disciplinada, integrante de un mundo que jamás se sale de sus moldes... Contrastando con eso, la locura de Herman, que provoca el desorden por donde quiera que aparece... El vestuario separa claramente el negro para la Condesa y el blanco para el resto de las mujeres (Lisa, Pauline, sus amigas, etc.). A pesar de ello, la influencia de Herman sobre Lisa termina reflejándose también en sus ropas y en el tercer acto la soprano aparece cubierta con un velo negro. De todos modos, la escena más impactante es, sin duda alguna, la del baile de Herman con la Condesa una vez muerta... Resulta verdaderamente INCREÍBLE el miedo, el ambiente terrorífico que logran transmitir Domingo y Obraztsova en esa escena
Uf, digna también de mención sería la risa esquizofrénica de Domingo al conocer las tres cartas

¡Una función única!
Anécdotas: la representación a la que asistí empezó con retraso por "problemas técnicos". Una buena parte del público se impacientó pensando que Domingo iba a cancelar, pero finalmente debía tratarse de algo relacionado con los subtítulos porque los diez primeros minutos de función carecieron de ellos
Ejem, me da un poco de vergüenza confesarlo... pero... al final del segundo acto, justo después de la muerte de la Condesa... servidora pegó un bravo que no sólo ha debido dejarle lesiones irreparables en la garganta

, sino que por poco se carga el tímpano de los ocupantes de las tres filas delanteras, que, por cierto, se volvieron a mirar quién era la loca de turno

Bueno... sí, me dio vergüenza... pero sólo un poco
Sieglinde
P.S.: Estoy escuchado por Radio Clásica la restransmisión de la función de esta tarde y resulta que... en mitad de la escena primera, Domingo se ha sentido indispuesto y ha tenido que ser sustituido por el tenor del segundo reparto, Ian Storey quien, por cierto, está cantando fenomenal.
Pero Plácido... ¡reponte para el viernes, por favor

(que vuelvo, jejeje)!