Raúl Lanza escribió:
El coro bilbaíno dio unos dorados bocinazos muy empastados
Eso es lo que más me creo.
Que digo yo que para la prédica que tiene Alfredo Kraus en algunos lugares le podían haber escuchado sus discos un poco más...Lo de Cura se veía venir incluso a principios de la década pasada, donde los amantes de la opulencia vocal (o algunos de ellos) vieron en sus prometedoras cualidades una esperanza que aliviara el desolador estado de la cuerda tenoril de la ópera italiana realista. Ya entonces, cuando mezclaba sonidos bruñidos con farsantes, esmero con pereza, pepinazos con eyaculaciones precoces y todo ello con una idea completamente paródica de la virilidad en el melodrama, era notoria la falta de una técnica solvente que garantizase constantemente una mínima línea de canto, y eso hacía temer que aquello no iba a durar mucho. Pero cantar mal no es ofender. Y Cura ofendía, con su convencimiento de que la técnica será eso que necesitan los que cantan poco, pero con una voz como la suya no había necesidad de esos melindres, con su nula profesionalidad para afrontar que en ocasiones no gustaba y con sus particulares teorías esotérico-renovadoras sobre los personajes que interpretaba. Tuvo cachos de una voz, pero nunca fue un cantante, y menos aún un artista. Y según la voz se arruina, cada vez se parece más, como dijo el sabio, a la Gran Nada.