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Asistí a la función del 23 de julio. Mi interés se centraba principalmente en la soprano y el tenor: ella, por guardar un grato recuerdo de una Leonora hace unos años; él, por comprobar la calidad de sus medios, que tantos elogios han hecho dispararse en los últimos tiempos.
De entrada decir que la producción, que ya vi en su estreno con Dessi/Armiliato, me pareció tan fea y escasamente trabajada como entonces: la Magdalena pintada como una Inmaculada con el paño de la Verónica, el extraño atuendo de Angelotti (si nada con el abrigo puesto se merece el perdón), la procesión del Te Deum directamente sacada de la Roma de Fellini, el movimiento escénico convencional, etc... Supongo que como concesión a la doctrina ZP se incluyó el agravio de Tosca al crucifijo, arrojándole una copa de vino y apagando las velas que lo iluminan, algo totalmente opuesto al carácter de la cantante, cristiana convencida y pese a todo capaz de matar si pestañear y con regodeo, algo en lo que no se diferencia demasiado de su odiado Scarpia: el caso es innovar y darle la vuelta a todo.
Dignos los secundarios sin más, al igual que orquesta y coro. El barítono tenía la voz tonante y cantaba con intención, por lo que hizo el policía convencional (y al más puro estilo del cine mudo) al que todo el mundo teme y odia nada más verla. La soprano exhibió una voz potente y un canto quizás demasiado elegante para la ordinaria diva pucciniana, quedándose algo corta de intención en el dúo del primer acto. Su Vissi d'arte fue sin embargo antológico, por el uso de los regualadores, logrando crear un momento de verdadera intimidad con el personaje. De León, tal y como se ha dicho, tiene una voz poderosa, de no demasiado bello tiembre, y efectivamente algunos problemas de afinación en los ataques. Su Cavaradossi fue de todos modos muy ardoroso y vibrante, aunque en E lucevan... se echó de menos la poesía que su partenaire había conseguido en su aria. Correctos la orquesta y el coro, y muy, pero que muy ruidoso el director, que confundía decibelios con tensión dramática, aunque no pudo evitar un atisbo de monotonía en el enfrentamiento Tosca-Scarpia del segundo acto.
En resumen, una buena función, disfrutable pero no inolvidable. Si De León va a ser el Manrico de Valencia será interesante escucharle un rol tan plenamente heroico, siempre que vaya en una compañía adecuada (sin Vratognas, Cedolins, ni cosas por el estilo).
_________________ ¿Conoces tú al cantante de agudo giratorio y volador?
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