
Una novela policiaca con el ritmo que a mí me gusta: no es trepidante en el sentido de que te agobie con excesiva acción, pero tampoco es de una lentitud exasperante, como la anterior que comenté ("La vida fácil") Los hechos y las pistas van saliendo con fluidez, no hay parones en la acción. Se muestra una manera de actuar por parte de la policía sueca que, si no es real, por lo menos es bastante verosímil. Los hechos y las pistas van saliendo con fluidez, no hay parones en la acción. Los problemas personales de los policías, así como las rivalidades y competencia entre ellos, también aparecen en su justa medida y no complican ni retardan la investigación. En resumen, me ha gustado el libro, y prueba de ello es que las últimas 150 páginas (tiene 390) me las leí ayer por la tarde, casi de un tirón, cosa que hacía tiempo que no me pasaba.
Lo que me desasosiega bastante es que, después de la trilogía Millenium y los horrores que allí se mostraban, otra escritora sueca ponga en primer plano los malos tratos a las mujeres, y en segundo la pederastia. Espero que sólo sea una moda, una especie de mina que hayan descubierto los escritores escandinavos, y no un reflejo de su sociedad. Porque si es esto último, malo, muy malo.