Y por fin, la crónica detallada.
LByron (Un estiu sense estiu) se había estrenado en el Festival de Darmstadt el 12-III-2011. La función que tuve ocasión de presenciar en el Liceu el sábado 25 de junio fue el estreno de esta ópera en España, coproducida con Darmstadt y los Teatros del Canal. Me atraían poderosamente el tema y el argumento: la noche de tormenta en la Villa Diodati, punto de partida del personaje de Frankenstein en la imaginación de Mary Shelley.
Muchos aficionados buscan "la melodía" en la ópera, ó lo que ellos consideran "tratamiento lógico (???) de las voces". Creo que el mundo de la voz es mucho más amplio y rico que todo eso.
LByron sólo es una muestra más de las posibilidades vocales, dentro del estilo y el mundo personal de Agustí Charles. Personalmente me parece muy gracioso que esos amantes de la melodía en la ópera desdeñen, salvo excepciones, las óperas del XVII porque suelen parecerles un continuo recitativo. Mal que les pese, así fueron los principios de ese genero que dicen amar… Y
LByron para ellos pecaría de un recitativo casi continuo, salvo algunos momentos de mayor lirismo. Los aficionados a las arias no quedarían satisfechos. Es otro lenguaje, el vehículo de expresión no ha de ser siempre el aria, la escritura vocal es más variada que todo eso… Bueno, tampoco importa, no aspiro a convencer a nadie.
Decía antes que me pareció más interesante el acto II que el I, quizás menos variado. La ópera fue captando mi atención más y más a partir de la última escena del acto I, para absorberme del todo en el acto II, en un crescendo expresivo y un clímax continuo.
Los personajes están bien delineados, con una caracterización poderosa y definida. La elección de tesituras y timbres también obedece a razones expresivas, buscadas por el compositor. Esta coherencia no encontró la plasmación requerida en el reparto que pudo verse en el Liceu, al menos sólo en una pequeña parte.
–El protagonista Lord Byron (contratenor) fue interpretado por
Gerson Sales, cantante al que no conocía y que luego ví en los videos de
La Cuzzoni proporcionados por el Marquis Delaforce. Está bastante mejor como Cuzzoni que como Byron, con diferencia. Como en el chiste, tiene poca voz, aunque bastante desagradable. En los momentos de gran volumen orquestal, bastante frecuentes, desaparecía por completo. Si su prestación vocal no fue la mejor, teatralmente fue un magnífico Byron, alucinado, visionario, cruel.
–Su médico, el doctor Polidori (barítono), se hizo presente en la voz y la persona de
Malte Godglück. Uno de los mejores cantantes de la noche, y estupendo actor. Fue de los pocos cantantes que realmente respondieron a las exigencias de su rol, con momentos hablados y cantados.
–
Norbert Schmittberg dio vida al poeta Percy B. Shelley (Heldentenor). Cumplió dignamente, incluso con estupendos momentos –a destacar la intensidad expresiva de sus frases cuando presa de alucinaciones cree ver unos ojos en los pechos de su mujer–, pero la vocalidad de este cantante no es la requerida para el rol.
–Algo parecido ocurrió con
Muriel Schwarz, que hizo de Mary Shelley (soprano dramática). Su material vocal es de soprano lírica, y por ello destacó en las frases más líricas del rol. Con todo, hizo una gran caracterización de la escritora.
–El otro gran fallo de la noche fue
Margaret Rose Koenn, que encarnaba a Claire Clairmont (soprano ligera), amante abandonada por Byron. Voz gallinácea, de verdadero pito, completamente atrás, inaudible en ocasiones. Llegó a hacer que su personaje resultase ridículo.
–Fletcher (tenor ligero), criado de Byron, fue desempeñado por
Lasse Penttinen, solvente en lo vocal y en lo actoral.
En el foso, la
orquesta BCN216, estupendamente dirigida por
Martin Lukas Meister en una partitura de enormes complicaciones. Había bastante percusión en el foso y también en la escena, donde bajaban y subían del peine varias láminas de metal y campanas tubulares que eran tocadas por percusionistas en el escenario.
El
coro –según Arian, alguno de sus miembros parece haberse quejado de la obra hasta el punto de calificarla de "infumable"– estaba situado al fondo de la escena y se lució en un cometido difícil, con textos silábicos en muchas ocasiones, susurrados, etc…
La
dirección de escena era de Alfonso Romero Mora, así como la iluminación. Un paisaje semidesértico, que comienza siendo el campo de batalla de Waterloo y con algunos elementos y plataformas sugiere también los interiores de la Villa Diodati.
Me gustó muchísimo asistir al estreno en España de esta obra. Mi omnivorismo operístico me lo pedía. Hay que comer de todo…
Eso sí, seguro que Mr. Tunner hubiese contratado para el Chen a Gerson Sales y a Margaret Rose Koenn. La verdad es que yo también tuve grandes tentaciones de pasar por camerinos a ofrecer contratos a estos dos… 