Hola, contertulios. Soy nuevo en este foro, lo he encontrado buscando cosas en google acerca de nuestra representación de la Flauta, especialmente la crítica que salió en el Heraldo el Domingo porque tengo mucha curiosidad. Soy miembro de la orquesta y estoy de acuerdo con muchas cosas que se dicen aquí, aunque otras cuantas me gustaría puntualizarlas, ya que los que comentáis no habéis estado dentro y, lógiccamente, no podéis saber ciertas cosas de los entresijos.
En primer lugar diré que no he leído aún, por ningún lado,comentario alguno de la función del Domingo, que fue, claramente, la mejor. La gente que comenta sólo ha visto o la del Viernes (debut del reparto estudiantil de Freiburg) o la del Sábado (la de los profesionales aragoneses). Es una lástima, aunque la del Viernes no estuvo nada mal.
Por esa función, Juan Luis Martínez ha sido criticado por los "tempi" (sic.), a juicio de un tal Wolfgang "demasiado rápidos". Aquí leo que los del Sábado fueron demasiado lentos:
Stiffelio escribió:
La Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Aragón, es eso, una orquesta de conservatorio. Son buenos pero les falta mucho para estar con soltura en un foso de ópera aunque se defendieron bien. Pero otra vez se abusó del número de músicos para una obra mozartiana, a veces parecía aquello Aída y no la Flauta. El director musical Juan Luis Martínez pecó de unos tiempos lentísimos en muchos pasajes, rozando el aburrimiento. Y estuvo bastante controlador de los volúmenes para que se oyeran los escasos medios de muchos cantantes.
Cualquiera que sepa lo que es Mozart sabe que los tempos rápidos suelen ser muy rápidos y los lentos suelen ser bastante amenos, para nada aburridos. Desde luego, Stiffelio, los tempos que escuchó en algunas arias no eran los adecuados,pero claro, sólo vio usted la función del Sábado, una lástima. Yo he estado (lógicamente) en todo el proceso: Orquesta sin cantantes, italiana, generales, representaciones... Y le digo que esos tempos sólo se daban, curiosamente, con quien, sospecho, se ha dado de baja de su asociación. Porque le pega muchísimo.
En cuanto a los tempos, tanto rápidos como lentos, Juan Luis Martínez, nuestro director, se ha explicado en una noticia del Heraldo en que mucha gente hablaba sin conocimiento:
Juan Luis Martínez escribió:
No sé porqué me meto a leer ciertas cosas y no sé por qué me pongo a contestar cuando creo que hablamos otro lenguaje: los "tempí" son MIS "tempi", y lo son después de años de estudio en lo teórico y de realización en lo práctico e incluso del contacto con directores como J.E. Gardiner. Por tanto la orquesta se plegó absolutamente y admirablemente a MI voluntad, y además con una calidad y solvencia técnicas encomiables, esto quiero que quede bien claro. Si alguien tiene suficientes conocimientos musicales para argumentar a nivel de templos estoy abierto, pero también hay que tenerlos históricos, y después de hacer un montón de óperas de Martin y Soler, Mozart y otros autores y de estudiar el teatro musical de la época me encuentro en condiciones de afirmar con seguridad que la música teatral del final del XVIII era (es) rápida y fulgurante. Para los que creo que no saben muy bien como es este mundo diré que un mapa de tiempos así requiere mucho ensayo y que en esta producción se ensayó lo justo, que es de "justicia", no de "justito". No sé muy bien cómo alguien se puede atrever as cuantificar lo que se ensayó, me parece asombroso, francamente.Hablando de "tempi" las representaciones del viernes y el domingo se ajustan a los míos…no la del sábado. No admitiré publicaciones en YouTube de otras que no sean estas.
Juan Luis Martínez
En cuanto a lo que dice del volumen de la orquesta, en realidad sí que es el adecuado para representar a Mozart/Rossini (20 violines, 6 violas, 5 cellos y 4 contrabajos no son tantos, igual se podía quitar uno de cada... a lo sumo). El problema aquí reside en que la orquesta no estaba en foso, y cualquier número normal resulta excesivo, al estar delante, y no debajo, de los cantantes, que además tenían serias dificultades para escucharnos: Si tocábamos más fuerte para que nos escucharan, les tapábamos, si tocábamos más piano, se nos iban. Gajes de que nadie haga el esfuerzo de habilitar un teatro de ópera como Dios manda. Además, he de decir que todos los alumnos del conservatorio hemos de cumplir con un número mínimo de encuentros orquestales a lo largo del año para conseguir el "Apto", así que en la ópera hay gente que tiene que tocar sí o sí.
Nuestra profesionalidad, la necesaria en estos casos, aunque sea un "megaproyecto", para nosotros, y para el coro, es el concierto de final de curso: No cobramos (una entrada, no dos, para uno de los tres días, y un bocadillo por función, aunque el Viernes el Auditorio "olvidó" darnos de cenar. Eso que se ahorraron). El volumen del coro quizá sí era excesivo, pero creo que lo hicieron para conseguir llegar a esos 250 tan anunciados.
Eso en lo que toca a la orquesta, es decir, resumiendo: Los tempos de Juan Luis no son los del Sábado, son los de algunos cantantes profesionales que ni lo miraban (otros, por suerte, sí, y eran hasta mejores que sus compañeros (estudiantes) de Friburgo), la orquesta y el coro trabajaron muchísimo a cambio de muy poco y si las cosas no funcionan mejor es por la negativaa de los "poderosos" a tener una ópera de verdad y una orquesta de verdad.
En cuanto al resto, aunque me concierne menos, le diré que los estudiantes del Viernes y el Domingo, salvo honrosas excepciones aragonesas, dieron mucho mejor la talla que los profesionales del Sábado, cobrando más o menos lo mismo que la orquesta y el coro: Ellos cobraban el viaje y la estancia, no podían cobrar más porque son estudiantes. Nos lo contaron ellos mismos en las reuniones lúdicas celebradas por las noches en el Parque Grande. Así que de todo lo pagado por los miles de espectadores asistentes, sólo se llevaban parte los técnicos y profesionales de la escena y los cantantes del Sábado. Buen negocio.
En cuanto a qué prefiere la orquesta, desde luego, acompañar a cantantes buenos. El Sábado, en muchos casos, lo pasábamos mal, porque es mucho más difícil acompañar a un cantante que rubatea sin saber, que a uno que te indica todo lo que quiere con la voz. Juan Luis las pasó canutas, especialmente en la fuga, momento muy difícil para la orquesta, en que ni le veíamos ni nos veía a causa del humo, y en el aria de Pamina, en que tras el tempo inicial se perdía toda cordura musical con la entrada de la cantante. La mujer no tiene mala voz, pero no sabe usarla y de música menos. La Pamina del Viernes y Domingo, Lena, era espectacular, lástima que no la viera usted. También es muy difícil acompañar cuando la afinación de algún cantante está tan lejos del 440 usado por la orquesta, porque no sabes si mantenerte en tus trece o intentar irte con la Papagena de turno. Susana hizo un gran papel el Viernes y el Domingo, la del Sábado no puede desafinar más en menos tiempo. Y así suma y sigue. Se salvan Eugenia (aunque no dio uno de los agudos es una gozada acompañarla) e Isaac, que es un cachondo y además canta bastante bien.
En la mayoría de las cosas que dice de los cantantes, estoy 100% de acuerdo. No le digo ya en cuanto a lo que dice Trovatore:
Trovatore escribió:
El director de escena me decepcionó porque me esperaba mucho más de él... Se pasó tres pueblos colocando a un fantoche en traje mozartiano que gesticulaba como un poseso mientras el respetable trataba de disfrutar la obertura xD Lo del humo se puede entender pero desde luego eso no se lo perdono: Alfonso Pablo, entérate de que Mozart no estaba loco... por lo menos no tanto como tú xD
No le quiero contar, cómo la orquesta, un año más, vio que su único momento de protagonismo puro,la obertura, fuera a ser distraído y estropeado por una "genialidad" de estas, como todos los años. Encima todo por darle sus minutitos de gloria,
COMO TODOS LOS AÑOS, al coordinador, Luis Merchán, que todos los años tiene su papelito de figuración, este año mucho más protagonista, fastidiando el protagonismo de la orquesta y, lo que es casi peor, interpretando a un Mozart que jamás pasó tan largamente como ha pasado ya, obviamente, Merchán, de los 35 años... Lamentable lo de este tipo y quien le ponga ahí a hacer el monigote.
Stiffelio escribió:
Hace unos años un buen amigo, crítico en Covent Garden, estaba cenando en un restaurante cercano al teatro. Se le acerca una sra y al levantar la vista tiene delante a Angela Gheorghiu que le espeta: "Enrique, ¿usted ha dicho esto, esto, y aquello de mi actuación en (me invento) la Boheme?" Mi amigo un poco intimidado, todo hay que decirlo, pues la diva tenía pinta de ir a darle una yoya, le contestó: "Sí, Sra. Gheorghiu, es lo que pienso". Ella le contestó: "Bien, bien, no me gusta pero lo acepto". Se dio media vuelta y se marchó a su mesa.
Claro, pero eso lo puede hacer ella porque es una señora cantante. Y sabe que subirse a un escenario y mostrar algo puede devenir en críticas tanto positivas como negativas. Hay otras que van de estrellas y cuya autocomplacencia les impide ver que no les llega la camisa al cuello, en lo que a cantar se refiere.
Bueno, espero que queden claras algunas cosas y que no se dude del trabajo y el conocimiento musical de nuestro director por los garabos que le hacen hacer los profesionales. Cada uno hace lo que puede en lo que le toca, y en estas producciones la mayoría no cobra nada, eso sí, el que se lleva el gato al agua es el señor que tiene una página entera para su currículum sólo por ser el director del Auditorio. Soberbio.
Les deseo un futurazo a los muy buenos cantantes con los que hemos tenido el gusto de coincidir, y a los no tan buenos espero que el cerrilismo y la palurdez que es el nacionalismo dejen de encumbrarlos cuando, sinceramente, no valen un pimiento. Y estropean el trabajo de otros.