Por cierto, que a raíz de comentarios vertidos en este foro (no en este hilo) sobre las representaciones que nos ocupa uno de los primeros miembros de la Asociación Aragonesa Miguel Fleta se ha dado de baja. Parece ser que esta persona, que participa en la Flauta se ha sentido ofendida por lo que ella considera ataque grosero e injustificado a su trabajo por parte de miembros de la Asociación que escriben aquí y por tanto no quiere seguir vinculada a ella.
Le diré una cosa. Conozco quizá al ochenta por ciento de los miembros y (miembras

) de esta Asociación. Personas que tienen una relación variada con la lírica: aficionados, profesores, críticos, cantantes. Les ha unido el deseo de que en Zaragoza, en Aragón, haya una vida operística y zarzuelera de nivel porque hasta ahora no existe. Son personas con criterio propio, unos con menos recorrido musical y otros con más (entre ellos uno de los mejores y más reconocidos críticos musicales de la prensa escrita española). Pero todos, eso lo puedo asegurar, son aficionados que dicen lo que piensan sobre lo que oyen y ven, desde la honestidad. Eso sí, con respeto, también se lo garantizo.
Sí este socio cree que por compartir Asociación con un profesional de la música los asociados se tienen que callar o si acaso alabar su trabajo si este se expone a la opinión pública, está totalmente equivocado. Aquí lo que manda es el amor a la lírica, no el aplauso fácil. Ese hay que ganárselo y aceptar las críticas si las hay. Si no es así, malo. Nunca se saldrá de la burbuja que uno mismo o sus allegados crean.
Hace unos años un buen amigo, crítico en Covent Garden, estaba cenando en un restaurante cercano al teatro. Se le acerca una sra y al levantar la vista tiene delante a Angela Gheorghiu que le espeta: "Enrique, ¿usted ha dicho esto, esto, y aquello de mi actuación en (me invento) la Boheme?" Mi amigo un poco intimidado, todo hay que decirlo, pues la diva tenía pinta de ir a darle una yoya, le contestó: "Sí, Sra. Gheorghiu, es lo que pienso". Ella le contestó: "Bien, bien, no me gusta pero lo acepto". Se dio media vuelta y se marchó a su mesa.
Sabemos como es Angelita pero aquí estuvo realmente divina. Todos tenemos que aprender algo. El que critica que lo debe hacer con honestidad, con base, pero sin miedo y sin venderse a otros intereses. El criticado debe aceptar que otros piensen diferente, analizarlo y si pueden tener razón, asumirlo. Así se puede hacer carrera. Con el peloteo se podrá ser más feliz, pero no se sale del pueblo.