Dos reseñas: el primero ya me lo he leído. Del segundo, me falta poco.

‘La vida fácil’ gira alrededor de un homicidio ocurrido en la ciudad de Nueva York, que casi se puede considerar un personaje más de la novela. Eric Cash es el encargado de un restaurante y futuro escritor (o eso espera) y sale a tomar unas copas con su nuevo camarero Ike Marcus, cuando de pronto se oye un disparo y Ike cae fulminado. La versión de Eric es que han sido asaltados por dos hombres y que uno de ellos disparó a su amigo sin ningún motivo. Pero su testimonio tiene demasiadas lagunas.
La promoción del libro decía: "Richard Price ausculta el pulso acelerado de los suburbios de la gran urbe y nos regala una novela casi fílmica, de ritmo trepidante, con interrogatorios realistas y asfixiantes, con detonaciones cercanas y la sensación de que todo puede dar una vuelta de tuerca al pasar la página".
Bien, pues lo de "novela casi fílmica" puede pasar. Lo del "ritmo trepidante" es falso: cuando ya llevas leída la tercera parte de la novela, ésta se estanca, empieza a dar vueltas en círculos, y no se avanza nada. Puede que sea a causa de "interrogatorios -demasiado- realistas y -eso sí- asfixiantes". Lo de las "detonaciones cercanas" no sé a qué se refiere, pero la "sensación de que todo puede dar una vuelta de tuerca al pasar la página" tampoco es verdad; a mí más bien me daba la sensación de que el tiempo se había detenido.
En resumen: el comienzo del libro promete, pero después hay demasiadas salidas policiales anodinas y demasiada intervención del deprimido padre del muerto. La solución del caso tampoco me parece nada imaginativa.
El autor será guionista de "The wire", serie que me gustó bastante, pero el libro se me ha hecho pesado.

Una especie de "Pilares de la tierra", pero en una comarca catalana y en el siglo XIX, y en lugar de levantar una catedral, levantan una mina y una fábrica textil. Un campesino, Narcís Roca, llega sólo con lo puesto a la localidad de Runera con su mujer y su hijo, Rosendo. En ese pueblo "reinan" los Casamunt, familia semifeudal que vive de las rentas que cobra a sus arrendatarios.
Cuando Rosendo deja de ser niño y se convierte en hombre, decide cambiar su destino dejando de cultivar el campo para dedicarse a la minería, para lo cual firma un contrato leonino en el que los Casamunt le imponen condiciones draconianas. Pero la mina prospera, el negocio va creciendo, se forma un aldea, los beneficios de la mina se invierten en una fábrica textil, los Casamunt boicotean durante décadas a los Roca, etc.
Al mismo tiempo, se nos va contando cómo la España del siglo XIX se iba industrializando y cambiaba el panorama político.
Pero no me está terminando de satisfacer. A pesar de sus más de 700 páginas (porque la historia abarca más de 50 años) hay numerosas situaciones de crisis que no se desarrollan ni se resuelven bien: apenas se plantea el problema, casi surge ya la solución. Siempre sabemos que todo va a ser favorable a Rosendo Roca. No se profundiza mucho en los sentimientos... No sé, creo que se nota que es la primera novela de su autor, más vinculada hasta ahora al periodismo, el cine y la televisión.