Hoy he estado en el Teatro de La Zarzuela viendo
"Yo, Dalí" de Benguerel y me ha gustado. De hecho, es el estreno de los que he presenciado (tampoco es que sean muchos, la verdad), en que mas contento he salido.
Lejos de esas obras pretenciosas, falsamente intelectualoides, que se fijan como meta colocar una barrera frente al público, para que no entienda nada y no se le ocurra gustarle la nueva cración (lo cual sería una especie de baldón para el autor), esta ópera tiene un texto inteligible, una estupenda dramaturgia, una fuerza teatral y una acción coherente y que puede seguirse sin volverse loco o creerse un pobre inculto que no está a la altura de lo que le exponen.
El tratamiento de la voz, eso sí, es el habitual de la ópera contemporánea (con sus excepciones) y que tanto echa para atrás al aficionado tradicional del género: un constante recitativo o declamado con saltos interválicos hacia el agudo o el grave al final de las frases. La música me ha gustado mucho con momentos estupendos, también en el aspecto dramático, como la muerte de Gala con unos violines en pianissimo de un gran impacto. Los temas y expresiones del amor-muerte y amor-odio, personaje-mito, arte-materialismo, las situaciones que evocan a óperas clásiicas... En la cena posterior hemos sacado varias: Rigoletto (la maldición de Monterone en la del padre de Dalí), Salomé (la escena de Salomé con Jokanaann en la de Gala halagando las partes del cuerpo de su amante actor), Traviata, Tristán...
Media entrada larga, quizás dos tercios y es que la ópera contemporánea sigue sin enganchar al público, se pongan como se pongan y aunque nos coloquen una termporada en el Real sectariamente inclinada hacia el mismo lado y con torpes pretensiones de "educar" y "culturizar" al público, que sólo conseguirán objetivos contrarios a los que se persiguen.
Obras bien elegidas, ofrecidas en su justa medida y con una buena publicidad (de la que ha carecido este Dalí, desgraciadamente) tendrían mucho más éxito y es que una personaje tan fascinante como el genial pintor da mucho juego y seguro que hay muchísima gente interesada en su vida y mito. Se me ocurría en esa cena posterior, que una ópera sobre la transición española daría mucho juego e interesaría al público al tratarse de algo que muchos han vivido o como mínimo han escuchado y leído. Imagínense el Rey, Suárez, Carrillo, Guerra, Gutiérrez Mellado...
Por cierto que un tifoso de la ópera finisecular ya lleva dos estrenos este año y no me he encontrado a todos esos foreros defensores entusiastas del vanguardismo y la ópera actual.
