El fútbol es un juego de momentos.
Salvando el partido de la primera vuelta de la Liga, donde el Barcelona fue claramente superior, en estos cuatro encuentros el equilibrio de fuerzas ha sido evidente. Dos empates y una victoria para cada equipo. El Madrid ha subido durante la temporada, y el Barcelona ha bajado. En estos momentos, le veo a una altura similar al Madrid, y un punto por debajo del Manchester, que es mi favorito para ganar la final de Champions, que además se juega en Inglaterra. Yo diría que un 65-35; aprovecharé para hacer alguna apuesta, a ver si recupero el dinero que he perdido, apostando por el Madrid como campeón tras el partido del Bernabéu, más con el corazón que la cabeza.
No caigan otra vez en la absurda pretensión que sólo existe una manera de jugar bien al fútbol, y lo demás es "anti-fútbol". Ese discurso simplista, de buenos y malos, de "valores" y "antivalores", sólo puede convencer, a quien está convencido de antemano. Se ha hablado de aficionados ingleses: lean los periódicos de las Islas. Se ha criticado la propuesta de Mourinho en el partido de ida de Champions, pero también el juego demasiado premioso del Barcelona. Algunas acciones violentas del Madrid, pero también las simulaciones de algunos jugadores del Barcelona. Por cada aficionado inglés que disfruta del estilo de fútbol que practica el Barça, encontrarán al menos otro que le parece mortalmente aburrido.
La realidad de estos partidos, nos ha retratado dos equipos de gran potencial, de fuerzas similares, donde ha desaparecido en buena medida la anterior superioridad del Barcelona, y donde las decisiones arbitrales en los dos partidos de Champions, en conjunto, han perjudicado más al Madrid, que al Barcelona. Así es el fútbol: a veces te dan, a veces te quitan.
El Real Madrid debe ahora mirar hacia delante, preparar la temporada que viene, hacer un par de cambios en la plantilla, esperar que Mourinho haya aprendido de los errores cometidos, dentro y fuera del terreno de juego, y se hagan los ajustes necesarios para superar al Barcelona, que, a su vez, debe afrontar un proceso de incorporación a la plantilla de cinco o seis jugadores, entre canteranos y fichajes, más el lógico desgaste de Guardiola tras estos tres años, y el posible declive de jugadores fundamentales como Xavi o Puyol.
Está claro que seguiremos disfrutando en la 2011-2012.
