Jane escribió:
En una cosa estamos de acuerdo, ese final está rodado como tocaba rodarlo, y si me llega a usar otras opciones más sofisticadas, conceptuales, originales, etc. del tipo...
1-dejar al vagabundo fuera de campo por aquello de centrarse en la mirada de la "ciega" para que veamos bien cómo descubre a su benefactor o lo "ve" por primera vez cómo es en lugar de cómo se lo imagina...
2-hacer un plano general de los dos en la calle abarrotada de peatones que pasan impasibles ante el drama personal de dos individuos, donde me salgan los vendedores de periódicos o la vieja de la floristería colocando un ramo de margaritas...
etc... (las que se nos ocurran)
en lugar del consabido plano-contraplano te aseguro que la cosa habría perdido emoción y a mí me habría dado bastante por s.c. que se hubiera primado la originalidad o la personalidad del director por encima de la eficacia. Me parece que no hay cosa peor para un director que convertirse en un "intruso" en su propia película, desde luego me parece mucho peor que resultar "invisible".
Una cosa más:
no sé si te gusta Hitchcock, espero que sí

En
Vertigo hay un momento no exactamente igual al final de
Luces de la ciudad, pero
con el que lo podemos comparar. Se trata del famoso beso.
Tras un juego bastante refinado de construcción/resolución del suspense que se da en la peli (construye el enigma, lo resuelve para el expectador con la lectura de la carta por parte de Judy, y a continuación empieza de nuevo a construir una nueva clase de suspense: la descubrirá Scottie? ) llegamos a un punto que tanto Scottie como nosotros estamos deseando: la unión con la resucitada.
Él la espera, ella llega, él le pide que se haga en el lavabo el moño como Madeleine, ella acepta...
y cuando sale por fin, convertida en la muerta, todo lo que sigue es lo más sofisticado y lo más original que uno imaginarse pueda. La luz de la habitación es verde (sí, ya, ya, el letrero de fuera

), gracias a un filtro Hitchcock "espectraliza" a Madeleine que avanza, se unen en un abrazo, la cámara empieza a girar en travelling de 360 grados alrededor de ellos, a través de una transparencia se nos transforma el decorado proustianamente en las caballerizas (donde por última vez Scottie abrazó a Madeleine), volvemos a la habitación, la luz es brutalmente azul, y una sombra negra (?????) corta una parte de Madeleine desfalleciente.
Muy bien, hay algo más "dirigido" que ese minuto?
Yo veo la mano de Hitchcock por todas partes. Sin embargo, pocos momentos hay más emocionantes.
En el final de
Ordet,
que es para mí una de las obras cumbre del arte cinematográfico, se da también curiosamente la unión con alguien que vuelve "de entre los muertos".
Está rodado de forma diametralmente opuesta a Vertigo, con una austeridad tal, que creo que en el recuerdo a muchos nos da la sensación de que se trata de un plano fijo de 15 minutos. Pero la emoción es la misma.
Chaplin, Hitchcock, Dreyer: no hay fórmulas para emocionar.
Lo que yo sí necesito es sentir que detrás de la película hay "alguien", y que ese alguien es coherente.
Me habría quedado flipando si Chaplin llega a coronar
Luces con el trávelling de Hitchcock!

La dirección invisible que defiendes (y que a mí me enamora en Rohmer, por ejemplo) puede a veces caer en la no dirección, igual que el "alarde directorial" puede a veces no ser más que un cúmulo de tics ciertamente enervantes (como sucede en muchos directores actuales, crecidos a la sombra de la MTV).
Pienso que hay que ir caso por caso.