Sobre lo de Mortier... (aun a riesgo de ser metido en ese grupo de sus defensores, palmeros, plumas a sueldo, etc. No me importa, porque yo sé lo que pienso, pero la verdad, me disgustaría estar en un grupo capitaneado por JAVdC)
Mortier puede gustar o no, pero no es un ignorante y mucho menos un donnadie en la ópera.
Convirtió a La Monnaie, con un presupuesto ajustado de teatro medio, en un teatro de referencia. Sacó a Salzburgo de la comodidad (y un poquito la caspa, la verdad) post-Karajan y lo convirtió en un festival en el que se estrena, se renueva y al que todo el mundo mira cada verano en busca de las nuevas tendencias de la ópera (lean cosas de fuera de nuestras estrechas fronteras). Fundó la Trienal del Ruhr, otro de los focos operísticos de europa. En París el balance es más decepcionante, sin duda.
Para títulos como
San Francisco de Asís, precisamente, Mortier ha sido fundamental. Encargó la producción de Peter Sellars para Salzburgo, con José Van Dam, rescatando a esta ópera de diez años de olvido. Volvió a encargar una nueva producción para el Ruhr 10 años después, renovando el interés por este título, que algún día estará en el repertorio consolidado gracias en parte a él.
Mortier encargó a Saariaho una de las mejores obras compuestas en nuestro siglo,
L'amour de loin, de la que no tengo ninguna duda que entrará a formar parte del repertorio. Y para ello reunió a un equipo (Saariaho, Malouff, Sellars y Salonen) que impactaron al público de Salzburgo y parisino y a la crítica de toda Europa en el año 2000.
Mortier fue decisivo para que La Fura dels Baus empezara a trabajar en ópera. No hace falta que recuerde, además de la calidad de muchas de sus puestas (y eso que no soy muy fans), la importancia de la Fura en mezclar lenguajes artísticos y acercar la ópera al mundo de la performance, el teatro y el happening (y a sus respectivos públicos). Y el mismo olfato tuvo con artistas como Platel, Sellars, Warlikowski, Crambeling, Wernicke, Helgenbrock, Haneke, Chéreau, Kiefer.
Puede que el concepto de ópera que representa Mortier no sea el de algunos de vosotros. Sin duda ha cometido muchos errores a lo largo de su carrera. Algunos creen que Mortier ha nacido para provocar al público madrileño y que en este pequeño 2 de Mayo se van a poner en juego las esencias de la ópera y la supervivencia de nuestra afición. Pero Mortier, a pesar de lo ligeramente decepcionante de su comienzo en Madrid (sobre todo comparado con la brillantez de lo anterior), ha sido una de las grandes figuras de la ópera de los últimos 20 años. Y eso también es historia de la ópera, les guste o no.
