delaforce escribió:
.... ha aprobado los presupuestos para el año 2010 que suponen un total de 54.114.396 euros, ....La financiación pública pasará a representar el 46,16% de los ingresos totales del Teatro. El 30,65% del presupuesto se obtendrá a través de la venta de abonos y localidades. El patrocinio, que se ha visto incrementado en un 6,5%, y los ingresos procedentes de otras actividades, como el alquiler de salones o publicidad, representarán el 23,23%.
Sí, y para 2011 se baja a 51 millones de presupuesto, sobre todo por el recorte en las subvenciones públicas.
Creo que lo que apunta LeGou es una crítica muy razonable y lógica: ¿será viable económicamente la primera temporada de Mortier? Como dices, todo va a depender de si consigue llenar el teatro, a través de la promoción y de la búsqueda de esos nuevos públicos. Hay que tener en cuenta varias cosas: contará con un presupuesto menor, pero el Teatro Real ha recortado recientemente gastos de personal, el coro Intermezzo es menos costoso que el anterior coro titular, y los cachés de los cantantes con los que cuenta Mortier son mucho menores en general que la media de los que solían venir con Moral (al final, las caras raras y las declaraciones de
con Mortier no vengo, van de eso...). Y además, en C(h)oeurs no hay solistas

También es cierto que el aluvión de nuevas producciones costosas que algunos auguraban tampoco se ha producido. Así que todo pasa por convencer al público. Ya veremos.
Carestini, he incluido la
Poppea e Nerone en el apartado del XVII porque al fin y al cabo, como dice Delaforce, al no haber partitura autografiada de Monteverdi, toda nueva orquestación es necesaria y legítima (se puede seguir o no el criterio de Cavalli o del otro autor anónimo). Según el criterio barroco que defiendes (y que comparto), ninguna versión de Poppea anterior a los 90 sería digna de considerarse en estilo, y por tanto sería una nueva creación contemporánea (Harnoncourt incluido

). Es broma. En todo caso, esta
Poppea e Nerone, a pesar del reparto delirante, es una de las cosas que más me interesan del año que viene (tengo mucha curiosidad por la orquestación de Boesmans, y por ver qué hace Warlikowski con esta obra maestra).
Además de estas consideraciones, lo que quería decir con los datos anteriores es que la temporada ideada por Mortier, más allá de que nos guste o no (a mí sí, con alguna reserva), no es una excepción delirante en el panorama europeo. Hay otros teatros europeos, viables económicamente y que son referentes artísticos, que programan con criterios parecidos. Ahora habrá que ver si esos criterios son adecuados para Madrid.