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GRUPO II.
NEGROOSCUROREAL
Trovatore La acción se sitúa en Madrid en 2011. Mariano... Conde de Luna es un alto ejecutivo de Caja Madrid y trabaja en el Cuatro Torres Business Area. Joven, aunque sobradamente preparado, siempre fue a los mejores colegios. Nunca supo quien había sido su padre biológico, pero poco le importaba, su madre había conocido a su padre adoptivo, el que le dio los apellidos, el dinero, la vida, el que le hizo ser quién era en realidad, cuando él tenía 6 años y, desde entonces, todo fueron lujos y muy buenas oportunidades que él se encargó de aprovechar la máximo. Bebe los vientos por una preciosa secretaria del área de Recursos, Leonora para más señas, divina y eficaz donde las haya. Ella, sin embargo, parece no hacerle caso, ya que la voz de uno de los recepcionistas del edificio empezó por conquistarla hace tiempo, sus palabras la conquistaron después y el propio recepcionista, Enrique, la estaba terminando de conquistar. Había tardado en conocerle en persona, en realidad era físicamente muy parecido a Mariano Conde... de Luna, alto y moreno, pero la sonrisa de Enrique... y esa mirada... no tenían nada que ver. Mariano había dedicado su vida a conseguir todo aquello en lo que ponía empeño, y no lograba encajar que Leonora no pudiera formar parte de sus conquistas, a pesar de sus esfuerzos... era inconcebible que pudiera preferir a cualquier otro... pero a un don nadie, ¡jamás!. Haciendo uso de su poder, físico y laboral, había iniciado unas semanas que había iniciado un claro y contundente acoso laboral contra la pobre Leonora, que veía amenazado su puesto de trabajo si no accedía a sus caprichos. Se lo contó a Enrique, que con una serenidad pasmosa, en uno de los momentos en que iba a por ella, se había enfrentado a él, amenazando con denunciarle. Mariano estaba cada día más desquiciado, y no podía pensar en otra cosa más que en Leonora. Finalmente, tomó una decisión: debía deshacerse para siempre de Enrique. Seguro que Leonora caería en sus brazos buscando consuelo. Decide alquilar un coche con un nombre ficticio y atropellarlo en el parking cuando vaya a salir del trabajo. Metido en el coche, dando acelerones, con la adrenalina a tope y ciego de odio, mete el pie en el acelerador justo cuando ve a Enrique asomar por una de las puertas de acceso. Sin tiempo a reaccionar, en una milésima de segundo, aprecia que Enrique lleva a alguien de la mano. Leonora está con él, salen juntos del trabajo. No puede evitar empotrarlos a los dos contra la pared. Sus últimas miradas de asombro, y esas manos que permanecen unidas en todo momento, se clavan en su cerebro. Sale corriendo horrorizado, ambos están muertos. Decide ir a casa de sus padres. Su madre está eufórica, tiene una noticia excelente, nunca se lo había contado, pero dos años después de tener a Mariano, ella se había quedado embarazada de nuevo, dió a luz en la Clínica San Ramón, le dijeron que el niño había muerto, pero ella siempre sospechó que seguía vivo. A través de unas pruebas de ADN acababan de confirmarle que su hijo estaba vivo, vivía en Madrid, se llamaba Enrique y trabajaba en la recepción del Edificio Caja Madrid... Mariano grita de horror, su madre no entiende nada.
Tosca Sevilla, año 2010. Mario es un productor/director/músico/ actor independiente, que decida su vida a realizar cortos de cine independiente, sin subvención. Su principal interés es expresar sus ideas, su arte, sin ataduras ni hipotecas. Desde sus tiempos de instituto, mantiene una relación con Flor Tosta, guapísima mujer que ha llegado a ser una de las mejoras y más afamadas actrices del panorama Nacional. Ellos se adoran. A Mario le encanta su vida, pero siempre sospechó que la razón por la que Flor no ha querido ayudarle nunca, aprovechando su situación privilegiada en la Industria del cine, a realizar ningún proyecto de gran envergadura porque ella quiere guardarle tal y como es para él. No quiere que se contamine con la fama, ni con el poder. Mario es auténtico y es esa parte la que Flor necesita, para no perder ella tampoco la perspectiva de quién es, en medio de tanta promoción, tanta fiesta , tanta publicidad y tantas tentaciones a la mala vida. Mario es un hombre de principios, y desde hace dos meses mantiene escondido en su estudio a Mohamed, un conocido activista pro independencia del Sahara que, huído de su país, huye también en el nuestro porque quieren deportarle por orden del Gobierno Marroquí. Flor no sabe nada de Mohamed, por lo que el raro comportamiento de Mario lo atribuye a que pueda estar teniendo una aventura. El hecho de que últimamente esté muy pendiente de los horarios, de las noticias y que incluso haya llevado algo de su ropa al estudio, le hace estar segura de que la engaña. Decide seguirle, pero no logra ir más allá de la puerta de su lujoso chalet. La policía secreta está deteniendo a Mario porque sospecha que sabe dónde se encuentra Mohamed. Lo llevan esposado a la comisaría, y cuando ella se entera del motivo de la detención, lo comprende todo y le ama más que nunca. Aprovechando que el inspector se ha declarado fan suyo, le convence de que suelte a Mario a cambio de que ella le diga dónde está Mohamed. Mario se enfada mucho, porque sabe que Mohamed no tiene alternativa, aunque comprende las razones de Flor, porque él también la adora por encima de todo. Todos se acercan al estudio, donde sucede algo inesperado, Mohamed a decidido hacer frente a la policía, y se produce un tiroteo en el que , no se sabe de dónde, una bala perdida impacta de lleno en la cabeza de Mario. Flor no puede creerlo, su vida no tiene sentido sin él, en un arrebato de furia, le quita la pistola al policía que tiene más cerca y dispara al inspector, al tiempo que le reprocha que haya tenido que llevarlos hasta allí. En el segundo en el que al inspector, con mirada sorprendida, se le escapa la vida, Flor se pega un tiro, si Mario no está en el mundo, ella no quiere, no puede vivir.
Don Giovanni Washington DC (EEUU), 1999, Joanna es una importante abogada de uno de los bufetes más importantes, operan a nivel interestatal, está especializada en obtener condenas a pena de muerte. Siempre ha estado convencida de la conveniencia de esta pena, más que nada porque siempre ha estado convencida de la superioridad de unos hombres sobre otros, de las diferencias, más que de razas, de clases. Personas que no reciben ni la educación ni los estímulos adecuados no pueden nunca tener la misma calidad moral que aquellos que sí lo reciben. Lógicamente sería ideal que todos tuvieran las mismas oportunidades, pero ella siempre fue realista, eso es imposible. Si alguien nace en una familia de criminales y se educa con criminales, es un criminal. Y hay que erradicar esas raíces. Está acostumbrada a conceder entrevistas sobre el tema, incluso lleva un registro de las condenas que ha logrado, un libro negro que su asistente, Leonora, lleva con un esmero quirúrgico. Joanna ya no los recuerda todos, peor Leonora es capaz de leer el libro y los resúmenes que realiza como si estuviera relatando la lista de los Reyes Godos. No muchos son ejecutados, pero ninguno de los condenados en los juicios en los que Joanna participa, recibe el indulto definitivo. En 1999, John Comendador, condenado tras que Joanna fuera capaz de invalidar numerosos testimonios en su favor y la prueba definitiva por un defecto de forma en la cadena de custodia, es ejecutado con una inyección letal. La hija de John, apenas una adolescente, jura que logrará demostrar, sea como fuere, la inocencia de su padre. Joanna la mira con desprecio: ella sabe que no tiene ninguna oportunidad, será también condenada en su momento. Año 2011, tras la búsqueda incansable de Ana Comendador, surgen nuevas pruebas que demuestran la inocencia de su padre. Joanna concede, una vez más, una entrevista en uno de los shows de mayor audiencia de una cadena nacional. Desafiante, no concede ni un atisbo de veracidad a las pruebas y, si son veraces, seguro que habría cometido otros delitos por los que merecería igualmente morir. Preguntada sobre si su conciencia le permite dormir, suelta una estruendosa carcajada, para asegurar que ninguno de los supuestos inocentes ha vuelto desde la tumba para buscarla. Esa misma noche, mientras cena, sola como siempre, en su lujoso apartamento, recuerda divertida su respuesta, ¡qué vuelva de su tumba!, ¡un inocente!... Por un momento, entre las lágrimas que le produce la risa, le parece, sin embargo, ver frente a ella el rostro de John Comendador, esto le produce aún más carcajadas, de tal forma, que un trozo del filete de pollo desgrasado que se está comiendo, se le atraviesa en la laringe. Ella, en medio de la asfixia ya no ríe, y muere sola, amoratada y con un gesto de terror incrédulo en el rostro. Mientras, el noticiario informa de que el Estado de Illinois ha decidido abolir la pena de muerte.
_________________ ...la scena a' miei tempi era altra cosa.
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