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A la frase de Almaviva, yo diría que una función regularcilla no, una buena o más que eso, un momento que te dé un gran cantante en directo, vale más que la mejor de las grabaciones enlatadas. Eso sí.
Lo cual, te lleva, aunque seas consciente de que ya s casi simposible, a seguir intentándolo, para buscar ese momento, ese instante de felicidad en directo que no lo iguala nada.
La clase y los agudos de Kraus que escuché en directo y que tengo todos en la cabeza, los reguladores de Gruberova, el Macbeth o el Attila de Muti, el FIdelio de Abbado, las frases legato de Bruson, la calidad tímbrica, el carisma, personalidad y comunicatividad de Domingo, un filado de Caballé, la agilidad de Blake con su fiato inagotable, el belcanto de Devia, un "Ché farò senza Euridice" de Berganza... todo ello escuchado en directo permanece, deja huella, te queda para siempre y logra esos instantes inolvidables, que no los podrá igualar nunca un disco.
Dicho esto, eso no quiere decir que el mundo de la grabación no sea importantísimo, lo defiendo y defenderé siempre como imprescindible, pero no tanto como el vivo.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
Última edición por Carl Tunner el 01 Abr 2011 18:27, editado 1 vez en total
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