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De todas las personas que he oído cantar en mi vida, en vivo o en disco, muy probablemente Alfredo Kraus haya sido la persona que mejor ha empleado su voz. Proporcionó una de las mayores emociones de su vida a mi madre (que le escuchó en vivo una semana antes de dar a luz a mi hermano, y casi se nos adelanta) y fue el primer cantante de ópera que escuché en serio y quien obró el "milagro" operístico sobre mí. Por razones emocionales, le pondría matrícula sin dudarlo. Por las meramente objetivas ya lo merecía.
Lo que pasa es que, además de todo lo anterior, a Alfredo Kraus también se le debe algo un poco menos guay: la fundación del Krausismo, que es una forma de entender la ópera más o menos basada en los siguientes dogmas:
1.- Cantar es lo que hace un tenor. Las demás cuerdas no cantan, solo imitan a los tenores. 2.- El intérprete máximo de todos los papeles que cantó Alfredo Kraus es Alfredo Kraus. 3.- Los intérpretes máximos del resto de papeles de las óperas que cantó Alfredo Kraus son quienes las cantaron junto a Alfredo Kraus. 4.- Los cantantes que cantaron lo mismo que Alfredo Kraus son malos cantantes. Así Dino Borgioli, Fernando de Lucia, Tito Schipa, John McCormack, Beniamino Gigli, Georges Thill, Fritz Wunderlich, Cesare Valletti, Alain Vanzo, Léopold Simoneau, Nicolai Gedda, Luciano Pavarotti. 5.- Para ser un buen cantante en el repertorio de Kraus es imprescindible a) que el maestro haya fallecido y b) ser español o latino. Así José Bros, Juan Diego Flórez. Si solo tienes a), como Roberto Alagna, eres un mal cantante, y si solo tienes b), como Francisco Araiza, también. Dado que (a su forma) cumple ambos requisitos, Plácido Domingo es un buen cantante, pero sin excesos laudatorios. 6.- Los cantantes que cantaron cosas distintas de las de Alfredo Kraus, por muy mal que las hagan o poco gusto que tengan, pueden ser buenos cantantes. Así Giuseppe di Stefano, Franco Bonisolli, Mario del Monaco, Fedora Barbieri, Mario Fillippeschi, Ettore Bastianini, Elena Suliotis, Franco Corelli, Tito Gobbi. 7.- Los dos delitos totales máximos son: a) considerar (de pensamiento, palabra, obra u omisión) que un micrómetro cúbico de aire resonó alguna vez en los resonadores nasales de Alfredo Kraus, y b) discrepar de la versión oficial de lo que ocurrió el "día que me quieras". 8.- Si alguien comete un delito total máximo, se echará la bomba atómica.
Con Alfredo Kraus alcanza su máxima significación el conocido dicho de que Dios nos envía a los músicos y el infierno nos envía a sus fans, pero dado que el krausismo representa la forma de escuchar ópera que no quiero tener y la clase de persona que no quiero ser, voy a poner a don Alfredo, no sin dolor, un suspenso total y absoluto.
Contenta il rogo ascenderò.
_________________ Die Wahrheit ist bei mir, Mandryka.
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