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He rescatado de un pequeño fragmento de la biografía de Hans Hotter con mi pésimo inglés, pero que creo que pueden ser muy interesantes para empezar una charla amena sobre el canto wagneriano, los monólogos de Wotan y Hans Hotter.
Clemens Krauss me dijo una vez:”No te olvides que nunca fue intención de Wagner representar el Anillo fuera de Bayreuth, ya que la obra estaba hecha para la acústica de su teatro. Hoy en día los directores no se percatan que las dinámicas de la partitura están hechas exclusivamente para la representación en el Festival y en su única acústica. En otras palabras, si Wagner se hubiera planteado que su Anillo se habría de representar fuera de Bayreuth, habría alterado dichas dinámicas”. Entonces, Kraus me dijo, que como su maestro le había hecho saber a él, Wagner siempre instruía a los cantantes que interpretaban sus roles, especialmente los dramáticos, que debían hacerlo estrictamente en el estilo belcantista italiano. ¡Tuve gran fortuna de haber sido instruido por tan grandes mentores! Es una lástima que tantos pasajes “pianos”, de por ejemplo Die Walkure, se pasen por alto por los directores de escena y musicales, cuando deberían estar insistiéndoles en interpretarlos de tal forma. Cuando estuve preparándome para un ensayo en Munick, el maestro Krauss me impartió una especial lección:”No cometas el error de creer a la gente que dice que las narraciones de Wotan en el segundo acto son excesivamente largas. Al contrario, si basas tu interpretación en que dichos monólogos lo son, serán aburridos. Pero, sin embargo, si te das cuenta de que dichos monólogos son el centro de la trama del Anillo y de que tu deber, como intérprete, es pensar cómo puedes transmitir al público tantas significantes palabras siendo un texto tan extenso para tan poca música, darás en el clavo de lo que Wagner buscaba.
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