Cisne negro gran película. Interpretación magistral de Natalie Portman. Parece realmente una bailaria y no me refiero a las escenas de danza donde ella misma baila en los primeros planos y es doblada en los movimientos complicados en enfoques más alejados, sino a la figura, al sentir, a la fragilidad y la trasformación que sufre en la película. Oscar. Por no hablar de un par de escenitas que subieron la temperatura del cine varios grados.
Soy muy aficionado al ballet, pero la película es un retrato sicológico. Quien haya jugado mucho al Texas Holdem que se está poniendo de moda en España, sabrá que además de las intrincadas estrategias, el juego más allá de la búsqueda de la mejor toma de decisiones en base a la esperanza matemática, trata de una lucha consigo mismo. En algunas situaciones de la vida, cada uno es su peor enemigo. El foro puede ser una de ellas

. Esta es una de las tramas principales de la película.
Las películas que alternan realidad y alucinación pueden acabar pecando de tramposas. Esta juega en la misma frontera, pero sale airosa aunque al final se pueda perder verosimilitud, algo que no es necesario en el cine. De todas maneras entre algún detalle de la película que es mejor no desvelar y la insistencia en recordarnos la trama del lago de los cisnes aunque en una nueva adaptación, nos queda claro que la película va destinada al público americano. Esto no impide que el resultado final sea de altura.
No estoy de acuerdo con Siddharta en que Almodovar hubiese hecho mejor película. El director manchego era muy gracioso para sacar a Carmen Maura en bata y zapatillas discutiendo de forma desenfadada con Chus Lampreave, pero sus últimas películas buscando "profundidad" son unos ladrillos imperiales. Aunque son meras suposiciones, Haneke sería otra cosa ya que ha tratado el tema del sacrificio y exigencia de las disciplinas artísticas con acierto.
Las imágenes son fascinantes y la música por supuesto es magnífica. Recomiendo ir a verla en V.O.S.
digital al Yelmo Ideal de la calle Doctor Cortezo. Sonido exquisito. Ese solo de violín de Tchaikovsky parecía que venía del interior de la sala. Sensación de directo muy conseguida.
