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Lamento discrepar de la opinión generalizada, pero para mí el Parsifal fue una gran desilusión, debido a la lamentable puesta en escena, que llegó a producirme indignación al final del primer acto. No haría el comentario de no ser pq Roger Alier, en La Vanguardia, tuvo la misma opinión, lo que me demuestra que no estaba desencaminado. Hago constar que en la crítica de La Vanguardia hay dos opiniones totalmente diferentes, la crónica general de una periodista no demasiado entendida en Wagner y la de Alier, un gran especialista en ópera.
Yo soy gran aficionado a Wagner y Parsifal (con Tannhauser) son mis dos preferidas, aunque hasta el Parsifal nunca había podido ver una en directo. Y el director de escena se carga totalmente la historia. No hay nada que decir de la parte musical, pero la teatral fue un desastre mayúsculo, por las modificaciones argumentales, por el escenario, etc.
Los errores son de varios tipos, en primer lugar, la traición al espíritu que el artista quiso dar a la obra, en segundo lugar, que las modificaciones que introduce hacen el argumento incomprensible, en tercer lugar, que se "carga" los momentos claves de la obra, los que el público espera expectante y, finalmente, la obra en sí misma, olvidándonos que sea Parsifal, es incoherente.
La traición al espíritu: desde muy pequeño me enseñaron que Wagner no era un mero compositor, sino un artista total que inventó un género "superior" a la ópera en donde tenía tanta importancia la música como la letra, como la acción, los decorados, el significado, etc... ello a veces resulta muy cargante y pretencioso, pero eso "es" Wagner. Y para Parsifal Wagner inventó un "drama sacro" con un contenido religioso muy denso, además muy cristiano, ya que se centra en la Pasión de Jesucristo, el Viernes Santo y la redención del hombre a través del sacrificio y la compasión. No doy datos nuevos: por eso prohibió su representación fuera de Bayreuth, por eso no se aplaudía al final de los actos y por eso se interpreta en Alemania muchas veces en Viernes Santo (como el Tenorio por todos los Santos o Qué bello es vivir por Navidad). Toda esta parte "sacra" queda totalmente eliminada. Aquí no hay castillo de Montsalvat (es una clínica de veteranos de la Primera Guerra Mundial), no hay transmutación ni comunión (se sustituye por una ridícula intervención a Amfortas y por un más ridículo reparto de pastillas entre los enfermos), en la interpretación de los actores no hay ningún tipo de referencia a Dios, Jesús ni lo sagrado. Si el Parsifal habla sobre el sufrimiento del hombre y la redención con la compasión, esta interpretación quiere explicar que todos los hombres sufren, no solamente los reyes, y que no hay salvación, sino que los elegidos son los futuros dictadores (al final de la representación, sin haber hecho ningún rito de la Comunión, Parsifal se viste de oficial fascista frente a los internos, alineados marcialmente en una premonición del fascismo y la nueva guerrra que vendrá)
Esto puede ser más o menos interesante o artístico, pero no "es" Wagner, sino "coger" a Wagner y hacer una obra diferente, como Warhol cogiendo la Gioconda y multiplicándola por diez o cien en imagen pop. Pero a mi entender trivializa el mensaje, entiendo que no le guste lo religioso a director escénico, pero olvida que hasta nuestro siglo casi todo el mundo era muy religioso y que Wagner en muchas de sus obras tiene una sensibilidad cristiana, yo diría que católica (aunque él no lo fuera) muy acusada, como pasa en Tannhauser (tan mariana) y Parsifal (un paso de semana santa trianero). Tampoco olvidemos que se basa en historias medievales cuyos autores eran profundamente religiosos y todavía no existía el protestantismo. Quiero decir que si no te interesa lo religioso, no cojas a Parsifal, tienes, por ejemplo Tristán e Isolda (y aquí invoco a Nietzsche "si estás enamorado entenderás Tristan e Isolda, para que te guste Parsifal has de creer en Dios") No puedo entender el Parsifal sin su faceta sacra.
Las traiciones al argumento de Parsifal hechas por el director escénico se cargan el conflicto que provoca la acción. En primer lugar, resulta muy desconcertante ver que los intérpretes cantan una cosa ("destapa el Grial", "bebe la Sangre transmutada de Jesucristo", etc) pero que hacen una cosa diferente, ya que se ha cambiado el comportamiento de los personajes pero (afortunadamente) no las letras de lo que se canta.
¿Cuál es el principal error? Tras la "trasformación" en el primer acto (la maravilla de la escena destrozada por el artificio escénico y por un actor con convulsiones que rompe el encanto que produce la música) en teoría debe aparecer el salón del Grial, con Titurel invisible (solamente se oye su voz) y Amfortas negándose a realizar la ceremonia. El CONFLICTO en el castillo de Motnsalvat, dentro de la historia, es que el Rey del Grial debe realizar cada año la ceremonia, solamente él puede, lo que regenera las fuerzas de todos los caballeros, y Amfortas se niega, dado que ello le prolonga la vida y con eso el sufrimiento de la herida que no se cura. Para los caballeros del Grial, los demás problemas (la lanza, Kundry, Klinsor) son secundarios, lo que ellos exigen y necesitan de Amfortas es que dirija la ceremonia de la transmutación y la comunión. En este Parsifal se cargan este conflicto. Nada más llegar Parsifal al sanatorio, se encuentra un Titurel zombi que asciende a la habitación de Amfortas, le exige que haga la ceremonia (tras abrir la puerta con las llaves en una escena ridícula) y como éste se niega, la ceremonia la hace Titurel él mismo (mientras canta que no tiene fuerzas para hacerla). Amfortas no interviene, ya que le están haciendo una cura dolorosa mientras suena la música (maravillosa) de la transmutación, que no sucede: en el cáliz no pasa nada, no hay cambio de color, ni rayo de luz, ni paloma que baje. En otra sala, unos médicos reparten a los locos/enfermos (que pretendidamente son los caballeros del Grial) unas pastillas que vuelven el agua de color rojo. Acabada la presunta ceremonia, Titurel se marcha tan pichi y saltarín, mientras que los pobres enfermos no mejoran nada. Pues con este argumento así, aquí se había acabado el "drama sacro", ya que si es igual quien hace la ceremonia (como si fuera un párroco de pueblo o el del pueblo del al lado) la puede hacer hoy Titurel, mañana Gurnemanz y pasado Kundry, por lo que no se precisa la curación de Amfortas... ¿para qué seguir dos actos larguísimos más?
En el tercer acto, de regreso Parsifal, ya ungido a Monsalvat, pasa algo similar.Es más extraño, ya que pese a que la orden del Grial ha decaído ya que no se celebra la ceremonia de renovación (incomprensiblemente dentro de este contexto, Titurel ha muerto cuando podría haberse sanado anualmente), pero los enfermos están estupendos y ahora son elegantes caballeros enlutados vestidos con altos sombreros de copa. Parsifal "cura" a Amfortas sin usar la lanza (¿para qué la necesitaba entonces?) y no hace la ceremonia ni hay transmutación, aunque suena la música "ad hoc" y los coros cantan el milagro del pan, el vino, la carne y la sangre. Parsifal se convierte en Hitler sin bigote mientras Kundry coge una maleta y Amfortas y Klinsor se hacen requeteamigos y se van a jugar una partida de tute al Hogar del Jubilado.
Absurdo.
Sobre la falta de momentos clave. Parsifal es hermosísima, pero larga, reiterativa y muy árida, y el público se "agarra" a esos momentos clave tan amenos y esperados: la tranformación del bosque en palacio, la transmutación de las especies en la consagración, la escena de las chicas-flor, la captura de la lanza por Parsifal con la muerte de Klinsor y la caída de su castillo, y la segunda transmutación. Todo eso es eliminado o dejado en la mínima expresión. No hay transformación (insisto, es bellísima con la música), ya que los actores se mueven siempre dentro del sanatorio, en diferentes escenarios dentro de un artefacto giratorio y hay un bailarín espasmódico que golpea las paredes, impediendo oir bien la música. No hay transmutaciones, ni luces, ni palomas. Las chicas flor se convierten en chicas charleston en una verbena de San Juan, la escena de la lanza es ridícula (Klinsor se queda paralizado y Parsifal se la coge de la mano), no hay caída del castillo, no hay gran final en Monsalvat.
Decepcionante.
Finalmente, la coherencia interna de la representación. Yo soy muy exigente en este apartado. En el Parsifal "normal", Amfortas es llevado en andas o ayudado por alguien. Aquí, malherido y alojado en el sanatorio, está instalado en ¡la primera planta del edificio! de forma que continuamente tiene que bajar y subir escaleras de forma agónica, sin ayuda de nadie, como también sucede al Titurel Zombi cuando busca a su hijo Amfortas. ¿Por qué no ponen un ascensor en el dichoso sanatorio y evitan al probre Amfortas tanto trají? Y si no hay ascensor (inventado por el Sr. Otis hacia 1880) ¿por qué no le alojan en la planta baja y le llevan en silla de ruedas? Está claro que es un artificio para demostrarnos el sufrimiento de Amfortas, pero en realidad se convierte en una escena ridícula, pretenciosa y sin sentido, que se repite y repite a lo largo de la representación.
Aciertos: las proyecciones, al principio de un personaje que se acerca con los pies desnudos, luego con pantalones, después con botas (a medida que evoluciona el personaje de Parsifal), también las proyecciones de escenas de guerra y postguerra, heridos y refugiados. Me interesa también el Parsifal mesiánico entrevisto como futuro dictador y fuente de más sufrimiento y me gustó ver a Amfortas y Klinsor, como dos abuelos cebolleta, volviendo a reunirese para explicarse tiempos mejores y lo buena que estaba Kundry de joven.
Ahora, la música... era para arrancarse los ojos, y solamente escuchar.
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