Yo, como delaforce (y como Mortier

), quiero explicar mi temporada.
En lugar de buscar como objetivo principal el equilibrio entre épocas, o satisfacer unos gustos muy determinados, he querido hacer una temporada temática, en que cada ópera desarrolla el mismo concepto de una forma distinta. Esta temporada gira en torno a "ELLA"* y cada ópera no es más que una faceta suya: ELLA desea, ELLA miente, ELLA ama, ELLA mata, ELLA redime, ELLA es. Es madre, es hija, es esposa, es amante, es mujer. A ese ELLA ideal, que abarca desde la
matrona Poppea hasta la
piccola donna, la mujer ansiosa a la espera de que suene el teléfono y la que se hace dueña de su destino, a la inspiración de tantos compositores, directores, cantantes, hombres y mujeres, a ELLA está dedicada esta temporada.
Il trittico, uno de los Puccini menos representados, inaugura la temporada con ELLA amante, madre e hija. Para
Il tabarro, la más peliaguda respecto a cantantes, he optado por el poco ortodoxo y avejentadísimo Joan Pons, porque a pesar de todo, su Michele es emocional y melancólico como ninguno. Guleghina es una Giorgetta fogosa, pero llena de matices (cf. su grabación con Pappano) y Jorge de León es joven y tiene voz de tenor
spinto. Completan la Frugola de Barcellona y Flórez y Novikova hacen los deliciosos papeles comprimarios de Due amanti y tenorino y sopranino. En Suor Angelica, he elegido a Anna Netrebko por tener la voz perfecta para la heroína pucciniana: timbre carnoso y canto natural. Completan el reparto la ingenua Novikova como la no menos ingenua Suor Genovieffa mientras que Daniela Barcellona como Zia Principessa depura el papel de tics de "bruja mala". Por último, en Gianni Schicchi, Nucci con un papel que conoce bien y en el que sus limitaciones técnicas no son tan problemáticas. Julia Novikova asume por fin un papel protagonista, la farsa de mujer candorosa pucciniana. Juan Diego Flórez asume el juvenil Rinuccio y Tézier y Barcellona son un lujo en los papeles comprimarios de Simone y Zita. Lorin Maazel, que actualmente lleva la búsqueda de la belleza del sonido hasta el amaneramiento, me parece perfecto para una dirección en busca de detalles geniales e inesperados de la partitura, riquísima y llena de contrastes. Por último, de Giancarlo del Monaco, espero una puesta en escena que ahonde en la estrecha relación y desunión entre las tres óepras, un Trittico unido en su diferencia que haga que el espectador se quede con la impresión de haber visto una gran ópera y no tres pequeñas.
Mi Pélleas et Mélisande busca enfatizar el carácter inescrutable de la protagonista. Por eso he prescindido de la Mélisande infantil de Dessay, y he encontrado en la voz quizá fría pero siempre elegante de Schwanewilms ese plano "superior", esa belleza inaprensible y misteriosa que no logran entender ni Golaud ni Pélleas, porque se hallan en planos expresivos mucho más humanos. Quizá no pueda decirse que esta Mélisande sea "la pauvre petite" de que habla Arkel, ¿pero podemos asegurar que Arkel entienda realmente el alma de Mélisande? Yo pienso que como todo en esta obra, Mélisande es un personaje abierto a casi cualquier interpretación, y Schwanewilms encarnaría una poco usual e interesante del rol. A su lado, los más familiares Keenlyside y Finley como Pélleas y Golaud. En Loy busco la economía expresiva, el decir poco y esconder mucho, sin elementos escenográfico, mucha oscuridad y poca luz para dar forma a Allemonde: los paisajes visuales ya los crea Debussy.
En un ciclo dedicado a la mujer no puede faltar la tragedia cortesana Violetta Valéry, que además es la única gran ópera de Verdi dedicada a un personaje femenino. Al ser una ópera muy conocida, he preferido primar los aspectos de dirección musical con Riccardo Muti y la fantástica producción de Carsen (esos toreros-vaqueros que harán las delicias de muchos...). En el aspecto vocal, dos jóvenes y prometedores cantantes, Rebeka y Meli, acompañados del probablemente mejor barítono verdiano de la actualidad, Zeljko Lucic.
Toda temporada de ópera debe realizar estrenos y apoyar las obras más interesantes que se estrenen en otros teatros. De ahí la programación de Julie de Philippe Boesmanns, una ópera estrenada en 2005 que narra la historia de autodestrucción de una aristócrata sensual y desmesurada. Una ópera corta e intensa, con una escritura vocal interesantísima: la protagonista es una mezzosoprano con un timbre oscuro pero voz muy flexible, llena de contrastes que oscila entre la madama experimentada, la aristócrata autoritaria y la autodestrucción de la mujer incapaz de ser feliz. Inicialmente pensé en poner en este rol a la magnífica Elina Garanca, pero he preferido poner a Malena Ernman, creadora del rol. Completan el reparto Magee (Jean, barítono), Avemo (Kristin, soprano ligera), es decir, reparto, director musical y producción del estreno mundial.
Norma era doblemente necesaria: por un lado es quizá el retrato más completo de una mujer de la historia de la ópera, la mujer falible que se redime al culparse, que vuelve sublime al reconocer su humanidad, y por otro lado, es una ópera en que me interesa mucho en el aspecto vocal, ya que durante todo el siglo XX se ha representado invirtiendo los papeles protagonistas, con la excepción de la Norma de Maria Callas. Por eso, en esta Norma se han reasignado los papeles protagonistas a sus vocalidades originales, con una protagonista que es lo más parecido en la actualidad a una mezzosoprano falcon, que ha cantado Eboli y Amneris, Violeta Urmana, y a su lado una joven y prometedora soprano belcantista, Nino Machaidze, Adalgisa lírico-ligera, realmente
giovinetta, pero con timbre carnoso y sensual. A falta de baritenores con dominio del agudo en
falsettone, he optado por el lirismo maduro y seductor de Alagna, evitando conscientemente a los vociferantes veristizantes, porque después de todo, Norma es belcanto. La partitura revisada de Biondi completa esta Norma historicista.
Si la temporada es ELLA, La voix humaine es otra obra que no puede faltar.
Elle sola ante el teléfono: no hay amante, solo la voz imaginaria en un auricular: Toda la existencia concentrada en un aparato inanimado. La mujer insatisfecha ante una vida vacua pero rodeada de pequeños lujos y tecnología, la tragedia de nuestros días de Prozac y consumismo, más actual ahora que cuando se creó. Emma Bovary del siglo XXI. Para el papel protagonista he reservado a Natalie Dessay, por su desbordante personalidad sobre el escenario y por su idiomaticidad, tan importante en Poulenc. Para la puesta en escena he imaginado un escenario completamente vacío y oscuro, con un único punto de luz concentrado en el teléfono, la voz humana. Por ello he vuelto a recurrir a Christof Loy.
¿Por qué el desequilibrio manifiesto en duración de las obras dentro de la temporada? Reconozco que yo también pensé en emparejar Julie y La voix humaine y separar los dos Strauss. Pero al final preferí dejarlo como está, por un lado, porque considero queson obras autónomas, completas en sí mismas, que no necesitan emparejarse de forma arbitraria, al igual que cuando vas al cine a ver una película no necesitas ver dos películas porque la primera dure menos de dos horas. Por otro lado, porque es más fácil asegurarse que el público sea receptivo respecto a una obra "moderna" si está no resulta larga o pesada. Una duración de alrededor de una hora me parece perfecta para empezar a educar los oídos del público para que acepten sonoridades más allá de la más estricta tonalidad.
En los últimos años hemos asistido a un renacimiento de la obra de Monteverdi en general y de L'incoronazione di Poppea en particular, que ha pasado a formar parte del "nuevo repertorio". Y gran parte del mérito lo tiene el arrollador carácter de la protagonista, un personaje con tantas dobleces como interpretaciones. ¿Ama a Nerón o a su corona? ¿Actúa de forma premeditada o en virtud de deseos pasajeros? ¿Qué ocurre una vez que es coronada emperatriz? A pesar de sus defectos como cantante, Danielle de Niese me parece La Poppea: aniñada y caprichosa, perversamente inocente. Es instinto, siempre movida por apetencias, el opuesto de Seneca: controla a Nerone con las "manzanas de su pecho" en lugar de con la mente y razonamientos. Como Nerone, no podía ser otra que la matizadísima creación de Alice Coote, que cincela con la voz cada detalle, lejos de la teatralidad inmediata de De Niese. Su desagradable timbre y pobreza de armónicos en este caso no es un obstáculo, sino un elemento más en la caracterización de un Nerone adolescente, sádico y amoroso. Acompañan a esta pareja de lujo la trágica Ottavia de Von Otter, el bellísimamente cantado Ottone de Davies y el magnífico Seneca de Gardiner, Ellero d'Artegna. Por último, la dirección musical detalladísima y plagada de detalles de Emmanuelle Haïm mientras que la producción es la maravillosa de Carsen para Glyndenbourne.
El doblete Salome-Elektra es la traca final. Combinar Salome y Elektra es la experiencia más fuerte emocionalmente que puedo concebir en un teatro de ópera, es llevarte al clímax del final de Salomé y estar deseando más, más violencia, más sangre. Para algunos quizá sea demasiado, pero yo puedo asegurar que cuando vi Salome en directo me quedé con las ganas de ver Elektra a continuación: me resulta natural combinarlas y sueño con verlas como doblete, además de que la duración total es menor que la de una Walküre, por ejemplo. Para el reparto vocal, he previsto repetir el gran éxito de la Salome de Real con Nina Stemme y la puesta en escena de Carsen. Los veteranos Schwarz y Jerusalem como Herodias y Herodes, el Jokanaan de Dohmen y Schukoff, joven con un timbre bellísimo, como Narraboth. En Elektra the querido que el papel protagonista lo cante Waltraud Meier. A pesar de que vocalmente tendría problemas, su histrionismo, carisma y dominio de la escena haría olvidarlo con una actuación impactante. Le acompañan la Chrysothemis de Westbroek, Soffel como Klytemnästra y Pape como Orest, es decir el mejor reparto imaginable en la actualidad para una Elektra. El joven Schukoff sería el único cantante con papel en las dos óperas. Mehta me parece el director perfecto para este doblete "fin de fiesta", mientras que en la puesta de escena de Carsen de la Elektra querría que estableciese elementos comunes entre estas dos óperas: Si la temporada comienza con una ópera que son tres, es natural que acabe con estas dos óperas gemelas y complementarias, dos personajes femeninos fascinantes y terroríficos, el
eros y el
thanatos llevados al extremo.
ELLA son Giorgetta, Angelica y Lauretta
ELLA es Mélisande
ELLA es Violetta
ELLA es Julie
ELLA es Norma
ELLA es Elle
ELLA es Poppea
ELLA son Salome y Elektra
Y ELLA es la protagonista de mi temporada.
Esto es en definitiva el porqué de mi temporada y de los detalles más
estrambóticos. Me ha quedado larguísimo y farragoso, pero quería decir todo lo que que me resultaba importante. Con que alguien llegue al final de este texto me conformo
*Sí, no es excesivamente original, pero qué se le va a hacer: me encantan los papeles femeninos y es un concepto lo suficientemente amplio como para que quepa casi todo.