Procedo a "explicar" mi temporada:
Die Gezeichneten es una ópera extraordinaria, que todavía no tiene la difusión que merece. Es una especie de
Die Tote Stadt, en la línea de salida. El reparto cuenta con una especialista como Schwanewilms, y el resto del reparto y dirección artística y musical es sólido, y de lo mejor que se puede encontrar hoy en día para este repertorio.
A mi juicio, una temporada debe tener alguna ópera "de las de toda la vida". Puede ser un Mozart, un Verdi, un Wagner, Puccini,... Hay mucho donde elegir.
La Traviata es, entre todas las posibles alternativas. una de las mejores, pues además con un reparto como Netrebko, Kaufmann y Nucci, junto a Muti en el foso, será un taquillón.
Si queremos una ópera belcantista, ... no la hay mejor. Ni mejores cantantes para ponerla en escena. Además, nos aseguramos que suene una Norma distinta para muchos aficionados, utilizando la edición crítica de los hermanos Biondi.
Siempre es una apuesta segura que los mejores cantantes, interpreten sus obras fetiche. Ese es el caso de
Thaïs (que, además, es una buena ópera) y Fleming.
En ópera barroca, siendo un poco más osado y saliendo un poco de tanto Händel, de Poppeas y de Vivaldis, podemos escuchar una maravillosa obra de Luigi Rossi, sobre un argumento inmortal, y además con estupendos cantantes para el repertorio, muy apreciados entres los aficionados "barroqueños". (incluyendo a la señora De Niese

).
En lugar de programar un estreno, me convenció el argumento del señor Tunner en favor de dar más pábulo a los grandes éxitos contemporáneos, para que se asienten definitivamente en el repertorio. ¿Qué mejor entonces que ese estupendo
L'amour de loin?. Ya sé que la Gheorghiu cancelará, pero tendré preparada una buena sustituta.
Los Dialogues suponen un desafío para que un gran cineasta, Michael Haneke, que ya tiene experiencia como director de ópera, nos cuente una historia antes que el señor Mortier nos presente una regie suya el año que viene. El reparto, puramente francés, que es lo mejor en una obra tan "idiomática".
Y un regalo para gourmets, una ópera relativamente desconocida, pero de gran calidad, con un reparto idéntico al de Bolonia, donde funcionó muy bien, con Robert Carsen al mando de una historia que se puede explotar desde muchos ángulos, y el interesante Chichon a la batuta.