Carl Tunner escribió:
No será por la parte de las sopranos..., porque excepto Dña. Galina ( sobre todo en lo dramático, porque en lo vocal, no) telita marinera. Acidez y estridencia por doquier.
No exageremos ni perdamos pespectivas, que en Occidente tuvimos una Callas y una Gencer (después, una Sills y una Caballé), que realizaron una labor de renacimiento del belcanto romántico, que si tenemos que esperar al Bolshoi para que la realizara...
y tenores robustos como Corellli y Del Monaco (al que tanto se se ningunea, pero insisto, puso boca abajo a ese mismo Bolshoi que tanto mitifican, en el año 1959 con Carmen y Pagliacci), tenores como Bergonzi, Kraus etc...
Y no vamos a hablar del Wagner, que se podía escuchar en Occidente en os 50.
El Bolshoi vivió en esa época años dorados, como se vivieron en Occidente. Lo incluiría en mi periplo de la máquina del tiempo, pero no en exclusiva, desde luego.
Propongo la escena final de "La novia del zar" de Rimski-Kórsakov, grabación del teatro Shevchenko de Kiev del 1960. La primera parte es el aria de locura de Marfa, maravillosamente cantada por Yelisaveta Chavdar (soprano), y los otros cantantes tampoco están mal (el mezzo-soprano Larisa Rudenko en el papel de L'ubasha y el barítono Mijaíl Grishkó en el papel del opríchnik Grigori Gr'asnoy). La carrera de esta cantante se desarrolló en Ucrania, pero, como es es un raro ejemplo de una ópera grabada por el teatro de ciudad que no fuese Moscú o Leningrado, la pongo lo mismo.
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En lo de los tenores del tipo spinto o dramático te doy razón, aunque en la URSS en aquellos años también hubo algunos buenos: en su generación, el más famoso fue Nélepp, los menos conocidos Tarjov y Ivanovski y, desde los años sesenta, Atlántov, además de algunos sobre todo de origen georgiano (Andzhaparidse). Dignos de mención son Májov (dramático que no me gusta, pero que podría competir con Giacomini) y Piavkó (marido de Arjípova, conocido por su voz más bien fea y por su escasa técnica, lo que no le impidió cantar Guglielmo Ratcliff). Casi desconocidos quedan dos tenores cuya carrera y vida fueron destruidas por el hecho de haber quedado accidentalmente en la zona ocupada por la Wehrmacht (ambos sufrieron persecuciones políticas) son Iván Zhadán (lírico) y Nikolay Pechkovski (lirico-spinto).
Tampoco puedo no concordar contigo en que cierta pereza intelectual (o falta de interés) y prejuicios, además de producciones que se realizaban para la "eternidad" e impedían una productividad más alta de la que había, impidieron la presencia del repertorio alemán, excepto algunos raros Wagner ("Lohengrin", "Der fliegende Holländer" o, en los años 80, "Das Rheingold", única parte realizada de un proyecto "Ring") y Mozart (raro también, basta mencionar que en el 2010 "Don Giovanni" volvió a Moscú después de más de 50 años de ausencia), opera francesa más allá de "Carmen", Gluck, Gounod y cierto Massenet, verismo más allá de Puccini, sin hablar del belcanto, que hasta los años noventa era representado únicamente por Barbiere y Elisir.
Basta decir que Atlántov tuvo que presionar a Pokrovski, legendario director de escena y patriarca del Bolshoi, para que le montase "Otello".
En el período postbélico el poco interés por el repertorio extranjero más alla del "soto, caballo y rey" Verdi y Puccini era compensado, en los años cuarenta y cincuenta, por estreno de óperas de compositores clásicos de Europa Oriental (en el Bolshoi, concretamente, Smetana, Erkel y Moniuszko) y por la extraordinaria riqueza del repertorio ruso más alla de lo poco conocido en Occidente: Glinka, Dargomyzhski, Borodín, Rubinstein ("El demonio"), Chaikovski (mucho más de las dos de siempre), unos dos tercios de la producción operística de Rimski (~10 de las 15), óperas frecuentes y raras (forman parte de la segunda categoría "Sadkó", por los enormes requerimientos escénicos y el grandísimo reparto con muchas partes importantes, gran coro y ballet), la rarísima "Mlada", que antes de la producción de Pokrovski se consideraba un fracaso, "La leyenda de la invisible ciudad de Kítezh y de la virgen Fevronia" (hecho considerable porque el elemento religioso impidió que se montase con mayor frecuencia: son conocidas sólo una producción en Leningrado en los años 50 (y con texto "expurgado") y la del Bolshoi de los años 80), Prokof'ev ("Guerra y paz", "Semën Kotkó", "El jugador" - estreno el la URSS), Rajmáninov ("Francesca da Rimini") son las que me vienen en mente.
Pregunta retórica: ¿dónde se puede o pudo escuchar tanto repertorio ruso en Occidente después de la Segunda Guerra Mundial?