Geppin escribió:
Yo (cuestión por tanto plenamente subjetiva) no concibo ni el canto ni la ópera alejados del elemento "pasional e irracional".
Exacto, pero es que además, hay unas condiciones objetivas e ineludibles y traigo a colación unas frases de
Gonzalo Badenes sobre Corelli. Llamo la atención sobre la importancia del primer párrafo, algo que parece olvidarse hoy día en el mundo de la ópera:
"Pero en la ópera, no lo olvidemos,
la voz es importantísima (es absurdo mantener que se canta, en último lugar con o a pesar de la voz)
El gran repertorio italiano de las últimas décadas del XIX y primeras del XX, exige unas condiciones vocales ineludibles. No se puede cantar Manrico, Calaf, o Chénier exlusivamente a base de matizaciones, de fraseo o de intención. Y es en estos papeles, donde Corelli ha podido dar la medida máxima de su arte, porque en ellos su voz podía expansionarse y arrebatar al público, por su squillo, la facilidad en el agudo, el fervor de la interpretación. El temperamento de Corelli es ideal para momentos como el gran estallido de Manrico enel acto cuarto de Il Trovatore. En la grabación Salzburguesa de esta ópera, las frases "Parlar non vuol?" Balen tremendo" con el espectacular ligado en "Ha quest'infame l'amor venduto"
ponen literalmente los pelos de punta. y qué decir de esa ascensión al do agudo sobre las palabras "Ti voglio ardente d'amor" en Turandot"