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Freni tuvo sus defectos. Una expresividad un poco inocentona, un fraseo que nunca terminó de ser punzante, al menos hasta el giro verista de los 80; claras limitaciones técnicas para el repertorio más ligero y el belcantista (a pesar de excepciones como la Fille con Pavarotti), ni agilidad, ni sobreagudo; una voz tan tonda que a veces era difícil de manejar, con la cosecuencia de la pérdida de creatividad dinámica...
Pero, aun siendo importantes, la verdad es que estos problemas empequeñecen ante sus muchísimas virtudes. La voz era cristalina, mórbida, redondísima en el centro, un verdadero lujo tímbrico. La extensión era notable, a pesar de la limitación en el agudo (y aún así siempre, incluso regulado, tuvo el Do5 que se le resistía a Tebaldi), con una asombrosa homogeneidad entre registros (luego en la fase verista la sacrificó para construir un potente y bien colocado grave di petto). A pesar de que tampoco fue una intérprete de muchos registros, la honestidad dramática está fuera de duda, y algunas de sus creaciones son apabullantes (Elisabetta, Maria Boccanegra, Tatiana, Mimì). Finalmente, la longitud, inteligencia y capacidad de evolución de su carrera la hacen una de las mejores sopranos de la era post-Callas. Casi 40 años, con roles de lírica-ligera, ligera y spinto.
Pues eso, que matrícula.
Última edición por Siddharta el 03 Ene 2011 14:37, editado 1 vez en total
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