Gino escribió:
¿No es más bien al contrario?
A veces ayuda, a veces complica. Depende de la pieza. Algunos pasajes se inician estudiándolos sólo con las vocales, y luego se meten las consonantes, pasajes concretos. Depende.
Sea como sea, al final para mí no hay duda de que es importante que se comprenda el texto, porque es parte del mensaje que escribió el autor, con mayor o menor importancia respecto a la música dependiendo de la época.
Tampoco hay duda para mí de que Sutherland (indirectamente aludida en este hilo) hubiera sido una cantante más excelsa si hubiera tenido una dicción mejor.
No obstante, también pienso que la importancia de la dicción varía según el tipo de ópera o de canto de que estemos tratando. Siendo yo una convencida de la importancia del texto en autores como Bellini, por ejemplo, cada vez más creo en la importancia de los momentos meramente expresivos del SENTIDO del texto frente a aquellos en que se están pronunciando las palabras (la FORMA del texto).
Si incluso remontándonos al germen del canto occidental encontramos esto, y no me refiero al germen monteverdiano de la ópera, sino más atrás todavía, al canto llano con que los fieles salmodiaban la palabra de Dios en la iglesia cristiana primitiva, que derivó en el Gregoriano. La música era absolutamente secundaria y al servicio de la palabra (que era de los libros sagrados nada menos o himnos para alabar a Dios), reproducía todas las flexiones del texto declamado y sin embargo: ¿no surgieron espontáneamente extensas vocalizaciones sobre una misma sílaba fundamental del texto, esos melismas ("júbilus") con los que se pasaba un buen rato el solista deteniendo el texto mientras los fieles meditaban? Jamás en la historia del canto occidental la palabra ha sido más importante que entonces, ni lo volverá a ser. ¡Que el propio pergamino donde estaba escrita la palabra se consideraba sagrado, coño, como en la tradición hebrea! Y sin embargo, mira, vocalización que te crió aquí o allá.
O sea, que hay ratos en que los humanos necesitamos poder desconectar de decodificar las palabras para desentrañar su sentido.
Sutherland pronunciaba como el culo, pero sus vocalizaciones nos llevaban al séptimo cielo, así que bueno, indultémosla.
