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TEATRO REAL
"Otra vuelta de tuerca", la pavorosa versión de Britten del clásico de James
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Concha Barrigós.
Madrid, 26 oct (EFE).- Uno de los relatos más aterradores de todos los tiempos, "Una vuelta de tuerca", de Henry James, se convirtió gracias al "genial e inteligente" Benjamin Britten en una ópera tan pavorosa como el original, que el Real estrena la próxima semana con una dirección escénica que recuerda a "Los otros".
El intendente del coliseo madrileño, Gerard Mortier, ha explicado hoy en rueda de prensa que este montaje, el cuarto que el Real dedica a Britten, es una iniciativa de su antecesor, Antonio Moral, y que a él le ha parecido "una muy buena idea" desarrollar este "camino estrecho entre la fascinación y la maldad".
La historia, ha detallado, recuerda en cierta forma a la escena de "La mala educación" de Pedro Almodóvar en la que el niño canta con el sacerdote, "angelical y perversa al mismo tiempo", aunque la escenografía, de David McVicar, remite también a la estética decimonónica, claustrofóbica y agobiante, de la película de Alejandro Amenábar.
James (1843-1917) escribe, en 1898, este relato con la clara intención de poner los pelos de punta al lector sugiriendo más que contando la historia de una institutriz contratada para hacerse cargo, en una mansión en el medio del campo, de un niño de 10 años y de una niña de 6 que parecen dominados por espíritus.
Britten decide convertir este relato para no dormir en una ópera y, con libreto de Myfanwy Piper, estrena en 1954, en el Teatro de La Fenice, una aproximación sobrecogedora a la historia de James.
"Los niños, criaturas inocentes y luminosas, son explotados cada día y esta fantástica ópera dice eso en cierta manera", ha subrayado Mortier, que ha recordado que está escrita para seis cantantes y trece instrumentos.
Para el director de la orquesta, Josep Pons -responsable de la Orquesta Nacional de España-, Britten apunta un camino nuevo en el lenguaje musical, hacia la bitonalidad, creando uno "terrenal" y otro "espectral", distorsionado.
"Toda la ópera está basada en un mismo tema: quintas en los mismos tonos aunque no es música seriada. Son ocho escenas, unidas por interludios instrumentales a modo de variaciones de intensidad creciente que los cantantes deben interpretar con la precisión de una maquinaria de reloj", detalla.
Lo fascinante, asegura, son "las muchas transversales que hay", en las que cada personaje tiene un color en la instrumentación de forma que, por ejemplo, al fantasma Quint le acompaña la celesta, las maderas y el arpa, y un cantar melismático "parecido al cante jondo".
La asistente del director de escena, Elaine Tyler-Hall, ha explicado que esta producción, procedente del teatro Mariinski de San Petersburgo y que ya se ha representado en Londres, tiene reminiscencias "góticas", "oscuras" y "tenebrosas" y con un "innegable look victoriano".
"La palabra que destaca en toda la producción es 'ambigüedad', es decir todo 'es' y 'no es' al mismo tiempo para que el espectador se haga preguntas de las relaciones que hay entre ellos", desvela Tyler-Hall, que asegura que los seis personajes son "igualmente importantes" en esta "historia tan trágica".
El director general del Real, Miguel Muñiz, ha recordado que el teatro está haciendo "un gran esfuerzo de información", que a cada ópera le acompaña una conferencia explicativa, cuyos vídeos se cuelgan en la web, y que lamenta "la confusión" que la desaparición del folleto que se repartía en cada función, sustituida por una hoja explicativa, ha provocado.
"La hoja contiene la misma información y en época de crisis conviene ahorrar", ha subrayado Muñiz a lo que Mortier ha añadido que las ventas del programa, a 5 euros, ha subido de 60 a 180 ejemplares.EFE
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