EmilioBcn escribió:
Todo ello para servir a una ópera que no es de mi agrado, lo cual no impide que reconozca el valor y la importancia del título.
Saludos.
Saludos, Emilio. Me parece un escrito admirablemente razonado y la frase final es del todo coherente.
En cambio, estoy harta de leer escritos (hoy mismo en el Avui) donde, sin razonar, se menosprecia la actual representación de Bieito (LO NOMBRO) en el Liceu.
Vamos a ver, yo, como ya he manifestado otras veces, soy principiante en esto de la ópera. Ayer escuché, por Catalunya Música, por primera vez el Wozzeck. No habia oído nunca antes una ópera sí. No he visto la representación, pero la música me parece lo suficientemente dura como para hacer un montaje duro.
Si he visto, en teatro, el Rey Lear de Calixto y me gustó. Este texto de Shakespeare es también muy duro, ¿porqué no representra eso en escena?. No soy una admiradora de Bieito, seguramente algunas cosas de él no me gustarian, otras si.
Esta claro que es un director con un lenguaje crudo, efectista, truculento, pero...¿porque no puede una ópera representarse bajo este punto de vista?
Y a lo que iba (como dice mi asunto): yo vivo en Barcelona, en el barrio de Gracia, donde hay unos magníficos cines en V.O., los Verdi (ahora tambien en Madrid). Me encanta mucho de lo que hacen, pero nunca me compraria un abono. Me gusta mucho el cine, pero no voy a ver todo lo que echan. Selecciono. Y si me arriesgo, puedo decir que esa película no me gusta, no que es una mierda.
Entonces, ¿porque en la ópera (en algunos casos) la gente se compra un abono y va a ver todo lo que le echen? Está claro que hay una parte importante de abonados del Liceu que es practicamente imposible que les guste Bieito. ¿Van solo porque lo tienen en el abono?
Creo que son reminiscencias de las épocas en que ir a la Ópera era un acto social, que aún sobreviven en gran medida.
Pienso que hay cantidad de gente que le encantaria ver ese Wozzeck, incluso gente no habituada a la ópera, que disfrutarian con ella.
Me parece perfecto que hayan abonados con el espíritu crítico de Emilio, pero la mayoria no parecen así.
Opino que el sistema de abonos (al menos, el de abonos completos) no beneficia en nada a la ópera, empobrece sus público y limita la creatividad de los directores. Dando por supuesto, como parece, que las entradas se venderian igual o mejor si se vendieran sueltas.