Gino escribió:
Puesto que en el foro viene siendo habitual que los foreros más jóvenes (y alguno que ya no lo es) afeen determinadas concepciones del género como anticuadas, no me resisto a añadir que los argumentos que nos ha ofrecido Mr. Emarty encontrarían plena simpatía y serían totalmente normales entre un grupo medio de aficionados de cualquier país en los años cincuenta.
E incluso no medios: por ahí tengo la crónica de Massimo Mila del estreno de La Scala en 1962, que comienza así: "Sobre el escaso valor de "Semiramide" están de acuerdo casi todos los rossinianos desde Stendhal".
Yo hasta me atrevería a decir que un Tunner que viviese en esa década - abyecta y vociferante - suscribiría esa línea de pensamiento.

Efectivamente, Mila escribe eso y no les voy a decir lo que dice del barroco al que califica como el peor período de la historia de la ópera.
Tunner en los cincuenta hubiera tenido muy difícil el acceso a la obra de Rossini distinta a la buffa, pero una vez presenciada esa Semiramide con Sutherland y Simionato se hubiera convertido a la causa.
Ermione es otra obra maestra. Una ópera concisa, en la que ningún número musical tiene desperdicio y como bien dice el Sr. Hentzau con un dúo final de quitar el hipo. Absolutamente insuperable ahí Rockwell Blake como Orestes.
Imposible encontrar actualmente quién la cante.