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¡Truinfo de Jennifer Larmore y el OpusFive en Pamplona!
La mezzo-soprano Jennifer Larmore y el quinteto de cuerda OpusFive, nos entusiasmaron en el concierto que nos ofrecieron el pasado 19 de octubre y nos hicieron vibrar en una noche plagada de buena música, color y momentos muy especiales. Larmore dejó patente a lo largo de toda su actuación, el porqué de su dilatada y gloriosa carrera. Esta cantante de clase internacional, con veinticuatro años de experiencia en los escenarios más prestigiosos del mundo, sabe como complacer a su público, tanto por su brillantez vocal como por su interpretación dramática encima del escenario. La fuerza y la madurez con la que goza en la actualidad es el fruto de una carrera cargada de trabajo, tesón y mucho sacrificio.
La presencia del quinteto OpusFive, compuesto por dos violines, viola, cello y contrabajo, no se limita a acompañar a Jennifer sino que, a lo largo del concierto, tienen momentos para su propia lucidez.
Tocaron con extraordinaria delicadeza y precisión, y cuidaron mucho la colaboración con la cantante dejando el protagonismo cuando la situación en escena así lo requería. El primer violín, Thibault Noally, demostró su gran sensibilidad y hermosura de tono en los duetos con Jennifer.
En una confidencia después del concierto, Jennifer me contó que se están replanteando los duetos y que seguramente no formaran parte en los próximos compromisos. Quizá incorporen nuevas obras con incursiones al Cabaret/Opereta y algunas ideas más populares como el Cine y Broadway.
Los músicos del OpusFive tocaron “El arte de la fuga” de Bach, con una afinidad y compenetración muy profesional y un estilo portentoso, y el “Recalling Rossini” en un delicioso arreglo de Domenico Torta.
El programa que presenciamos en Pamplona tenía algo especial para cada uno de nosotros, empezando con el aria de bravura, “Where Shall I Fly” de Hercules de Handel, es un aria que requiere un dominio de la coloratura y fuegos artificiales en lo dramático, ambas cosas que Jennifer entregó como solamente ella sabe. El Handel fue seguido por el “Erbarme Dich” de la Pasión de San Mateo de Bach, ofreciendo un precioso solo para violín y un llanto desolador a Dios para la mezzo. El toque final de la primera parte fue el “Dopo Notte” de Ariodante de Handel. Esta pieza tan exigente fue entregada con una alegre solidez y un total dominio de la técnica vocal.
La segunda parte empezó con el dueto “Abendsangen” de Hansel y Gretel de Humperdink. Sin ser la mejor parte del programa, sin embargo, fue un momento íntimo propiciado por la luz de una vela. Seguidamente nos ofrecieron el exquisito “Morgen” de Richard Strauss y la “Barcarola” de los Cuentos de Hoffman de Offenbach, pero mejor aún fue la “Canción bohemio” de Carmen de Bizet. Davide Vittone, el fundador y contrabajista charló con el público y creó el ambiente de la taberna de Lilias Pasta. Empezó con un tiempo lento, pausado, mientras Jennifer se deslizó por el escenario suave y divertidamente entre los hombres y con cada estrofa aceleró, poco a poco, el pulso y la excitación de su canto y los músicos nos llevaron a todos por una vuelta frenética arrancándonos un aplauso tan fabuloso como espontáneo.
Jennifer Larmore se hizo famosa en todo el mundo como especialista en Rossini. En su ultima actuación nos ofreció el “Non piu mesa” de La Cenicienta de Rossini. Fue dulce, divertido y excitante, todo a la vez. Con el OpusFive a su lado nos regaló un bis magnifico con “Art is Calling for Me” de La Encantadora de Victor Herbert. El bis perfecto como una parodia de la típica “Prima Donna”.
Esta artista demostró estar en lo mejor de su carrera, inspirada y maravillosa, nos llenó tanto que creímos subir a la gloria dentro de la capital navarra.
P.D. No ha estado enferma para nada, se ha dedicado a perder ese peso y el resultado de sus esfuerzos puede servir de ejemplo para todos.[url][/url][code][url][/url][/code]
Última edición por Gina el 27 Oct 2010 13:05, editado 4 veces en total
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