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NotaPublicado: 17 Oct 2010 11:51 
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Yo tambien tengo la version de Conchita que comenta Gerardo; opera de una abyeccion realmente espeluznante.

En cuanto a La Wally, ultima opera de Catalani, tras la Loreley que hemos comentado ya en el hilo, todos los aficionados han escuchado alguna vez el "Ebben? Ne andro lontana", pero la obra tiene mas encantos, que iran saliendo en el relato del señor Loge.

Ando un poco ajustado de tiempo, pero a ver si cuelgo un post sobre I gioielli della Madonna.


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NotaPublicado: 17 Oct 2010 12:56 
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La cena delle Beffe, de Umberto Giordano

La cena delle Beffe es una ópera en cuatro actos compuesta por Umberto Giordano, probablemente el ser más abyecto que ha parido madre.

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Umberto Abyecto Giordano, compositor



El libreto (en italiano, por supuesto) es obra de Sem Benelli, adaptado de su poema dramático del mismo título,( también disponible.)


La historia está ambientada en la Florencia de Lorenzo el Magnífico, y narra la rivalidad entre Giannetto Malespini y Neri Chiaramantesi por las atenciones de la bella Ginevra y la venganza del primero motivada por una broma pesada, muy pesada, que le gastan Neri y su hermano Gabriello, que provoca en última instancia que Neri asesine a su propio hermano. Lógicamente, el señor Chiaramantesi termina loco perdido.

La cena delle Beffe se estrenó en Milán, el 20 de diciembre de 1924, en La Scala, en un espectáculo dirigido por Arturo Toscanini con Carmen Melis como Ginevra, el gran Hipólito Lázaro como Giannetto y Benvenuto Franci como Neri. El éxito fue apoteósico, lo que provocó unos años de gran difusión de la obra. En España se estrenó en el Liceo de Barcelona, el 7 de Diciembre de 1925; en el Metropolitan de Nueva York, el 2 de Enero de 1926. No obstante, desde mediados de los años 30, prácticamente ha desaparecido del repertorio. Creo que en Madrid aun no se ha visto … ¿Señor Barón, sería posible...?

Imagen
Hipólito Lázaro, el primer Giannetto. Tenor vociferante donde los haya.


Personajes:

GIANNETTO MALESPINI: Tenor
NERI CHIARAMANTESI: Barítono
GABRIELLO CHIARAMANTESI: Tenor
IL TORNAQUINCI: Bajo
IL CALANDRA: Barítono
FAZIO: Barítono
IL TRINCA: Tenor cómico
IL DOTTORE: Barítono cómico
LAPO: Tenor
UN CANTORE (interno): Tenor
STAFFIERI DEI MEDICI: Comparse
SERVI DEL TORNAQUINCI: Comparse
GINEVRA Soprano
EISABETTA Soprano
LALDOMINE Mezzo soprano
FIAMMETTA Soprano
CINTIA Mezzo soprano


Resumen del argumento:

I

Lorenzo de Medici ha ordenado a Tornaquinci, un Cavaliere di Speron d’oro ("Caballero de la Espuela de Oro") que organice una cena en su casa para hacer las paces entre Giannetto Malespini y los hermanos Chiaramantesi, Neri y Gabriello.

Neri llega del brazo de Ginevra, bella joven de la que Giannetto estaba enamorado, y no contento con levantarle la moza, tanto él como su hermano le hicieron pasar las de Caín, metiéndole en un saco, pinchándole con sus espadas, y arrojándole al río Arno.

Nos lo cuenta Giannetto en su aria de salida, terrible, vociferante, abyecto, repulsivo:

Calato in Arno e pugnalato poi!
Sono vile! Ma sono anche inasprito.
Costoro sono forti con letizia,
come i leoni. Io sempre li guardavo
con maraviglia; e, quando era incantato
di loro forza, m'acciuffavan forte
con le zampe e le zanne, e sbrana, e tribbia ...
Ah! che tormento, vivere la vita
tremando per il mio stesso tremore! ...
Non aver core! ... Non avere amore! ...
Ho ucciso la pietà dentro di me
e qualunque virtù! Ora anche spregio
l'amore. Si, per una femminetta.
Per la Ginevra, fior di melograno.
Neri lo seppe: mi scoprì: lo disse
al suo fratello e furono d'accordo.
E Neri la ghermì prima di me;
mi chiamò con inganno alla sua casa
e là m'imbavagliarono, mi posero
in un sacco ed in Arno mi calarono
e poi su mi tirarono e poi giù
ricalarono: infine con lo stile
come un tristo buffone mi bollarono. ..
Ed io rido! Ed io rido! Sì, perchè
un'altra donna ho tolto per amarla
assai più bella e più lusingatrice ...
Si chiama essa Vendetta.


Nos lo canta (a partir del Ah! che tormento) Antonio Cortis, un tenor extraordinario (al que habrá que dedicar en su momento un cantante del mes...).

La vendetta consiste en lo siguiente: Neri es un bravucón. Afirma que no hay en toda Florencia un hombre que le asuste. Muy bien. A ver si hay huevos de ir al barrio de Vacchereccia armado, que allí no se andan con tonterías. Me cago en la leche. Mis armas, mi yelmo, mi armadura. Y tú, Ginevra, a casa. A todo esto, el Neri no hace más que pimplar, por Lorenzo, por los Medici, por el Magnífico, por el Betis, :lol:. Giannetto le dice a su criado Fazio, con quien había llegado a la cena, que se adelante y vaya corriendo a Vacchereccia, gritando a quien quiera oírle que Neri se ha vuelto loco. La beffa è cominciata promette e sarà perfida e bella!

Imagen
Carmen Melis, la primera Ginevra.


II

A la mañana siguiente, en la casa de Ginevra, Cintia, la criada, comenta que han encerrado al Señor, porque la noche anterior armó la de Dios es Cristo en Vacchereccia . Pero qué dices, si está ahí dentro, en nuestra cama, y bien que lo hemos pasado esta noche. De pronto ve a Giannetto ¿Cómo ha entrado usted? Pues anoche, mientras dormías… escalé el muro, me metí en tu cama, y … Curiosamente, a Ginevra no le parece mal. Reconoce que disfrutó mucho, pero que más habría disfrutado de haber sabido que estaba con él...

http://www.youtube.com/watch?v=8arThm6T4mU

Ed io non ne godevo!
Sapendo invece d'esser con un ladro
d'amore, meglio assai sarebe stato.
L'amore s'alimenta di stupore:
l'imprevisto gli dà
la dolcezza del bene ritrovato,
perduto chi sa quando.
Sempre così, sul margine del sogno
ho sperato di perdermi, cosi!
Ansietà, voluttà
nell'attesa di chi forse verrà,
nella gemma di un fior che nascerà.
La mia bellezza, che tu sorprendesti
addormentata nella sua speranza,
già ti bramò nell'arcano dormire,
come un sogno di luce avanti il giorno.
Dolce così, con l'anima dolente,
che non sa la sua sorte,
tutta offerirsi in sogno,
con tanta voluttà!



De pronto se oyen voces. Aparece Fazio. Neri se ha escapado y viene hacia la casa. Ginevra se encierra en la habitación, Giannetto escapa, Cintia grita È pazzo! È pazzo!, Ginevra también grita Vergine santa: salvami dal pazzo! Reaparece Giannetto con hombres de los Medici, y al grito de Neri, qué pena que estés loco en la flor de la vida, lo prenden y se lo vuelven a llevar.



III

Neri está encerrado en los sótanos del palacio de los Medici, un antro di belle linee; ma scuro e triste, reza el libreto. Giannetto acude con un médico, que pretende tratarlo de su locura, llevando a su presencia a varias personas a quien ha ofendido en el pasado. Parece que creando una situación de alta tensión el enfermo espabila. En concreto, aparecen Il Trinca y tres muchachas, Laldomine, Fiammetta y Lisabetta. Al primero le recibe con un Ah! ah! Ridicolo caprone! …. A él, claro, le dicen de todo menos bonito. Sin embargo, Lisabetta, sigue enamorada. Se quedan solos. ¿No estás loco, verdad? Pero a lo mejor es conveniente que te lo hagas. Vuelve Giannetto. Que está loco, que no, Lisabetta, que sabes que está bien. Hagamos las paces, Neri, no te hagas el loco. No, si no finjo. Lloro. Y soy bueno. Que sí, Giannetto, que con tanta burla se ha vuelto loco. Y me lo voy a llevar a mi casa, con mi madre. Soy bueno, soy un peregrino. Coño, pues sí que estás loco. Mira, esta noche voy a pasarla con Ginevra. Si estás loco no aparecerás por la casa, y si no estás loco, morirás. Más abyecto, imposible. Y al grito de Stasera me n'andrò dalla Ginevra! … termina el tercer acto.

IV

En su casa, Ginevra espera otra cita con Giannetto, quien ha dicho a Gabriello (que también está enamorado de la moza) que Ginevra le ama y que le está esperando esa noche. Llegar, cantar una serenata, subir a la habitación y pillar. Neri, liberado de su confinamiento, irrumpe en la habitación, y da muerte al hombre. A continuación, ve que Giannetto está fuera vivito y coleando. Ya ves, Ginevra no tenía un único amante. ¿Sabes quién era? ¡ERA TU HERMANO! Ahora sí que Neri enloquece, llora y grita como un poseso.

Roberto Alagna nos canta la serenata del cuarto acto:

Tornato è Maggio
dopo lungo viaggio ...
Venuta è primavera
e ognuno s'innamori,
quando scende la sera,
s'intreccino gli amori,
che gli assetati cuori
tutti disseta il Maggio.,.
Tornato è Maggio
dopo lungo viaggio ...
Venuta è la frescura
della notte serena,
ogni bella è sicura
se ad amor s'incatena,
perchè la notte è piena
sempre di stelle, il Maggio.



La escena final, en la película del mismo título, dirigida por Alessandro Blasetti en 1942. Osvaldo Valenti como Giannetto Malespini , Amedeo Nazzari como Neri Chiaramontesi, y Piero Carnabuci como Fazio:

http://www.youtube.com/watch?v=uOHYC2TdMqw


No se trata de una ópera que haya tenido un gran éxito en los estudios de grabación, ni siquiera en fragmentos sueltos. La versión que yo conozco, disponible en Spotify, es la siguiente:

Oliviero de Fabritiis (1955)

Ginevra: Gigliola Frazzoni
Neri Chiaramantesi: Anselmo Colzani
Giannetto Malespini: Antonio Annaloro
Lisabetta: Mafalda Micheluzzi
Gabriello Chiaramantesi: Enzo Guagni
Il Tornaquinci: Franco Calabrese
Orquesta: RAI de Milán
Coro: RAI de Milán

Disfrutable audición, que no llega a la hora y media. El tenor, Annaloro, saca adelante su rol, que no es poco.


Última edición por Gerardo Rosvaenge el 22 Feb 2011 21:19, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 17 Oct 2010 14:20 
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Si hay una cumbre de la abyección, ésa es "La cena delle beffe"
Conocí esta obra por los fragmentos grabados por Antonio Cortis, que escuché en una serie de programas dedicados al gran tenor en Radio dos hace años.

Antonio Annaloro fué un gran tenor especialista en estos terribles repertorios. Entre que no disponía de una técnica muy asentada y que un régimen a base de estos papeles tan abyectos, no es precisamente bálsamo para la voz, duró poco.

Un veterano aficionado ovetense me contaba en cierta ocasión, que allí era adorado y que el primer año que fué Del Monaco, le bufaron porque querían a Annaloro y no encontraban a Don Mario a su altura. :roll:

_________________
"No se puede dar el paso más largo que la pierna" (Alfredo Kraus)


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NotaPublicado: 17 Oct 2010 15:05 
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Sí que es cumbre de la abyección sí... :roll:
Estos libretistas ¿no estaban un poco desquiciados?

Gerardo, gracias por tu gran trabajo de exhumación. :P


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NotaPublicado: 17 Oct 2010 15:14 
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Loge escribió:
Sí que es cumbre de la abyección sí... :roll:
Estos libretistas ¿no estaban un poco desquiciados?

Gerardo, gracias por tu gran trabajo de exhumación. :P

Estaban como cabras, abyectos, abyectos... :wink:
Madre mía :shock: :shock:

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"Empia razza, anatema su voi!La vendetta scenderà!"


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NotaPublicado: 17 Oct 2010 16:09 
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Carl Tunner escribió:
Antonio Annaloro fué un gran tenor especialista en estos terribles repertorios. Entre que no disponía de una técnica muy asentada y que un régimen a base de estos papeles tan abyectos, no es precisamente bálsamo para la voz, duró poco.

Un veterano aficionado ovetense me contaba en cierta ocasión, que allí era adorado y que el primer año que fué Del Monaco, le bufaron porque querían a Annaloro y no encontraban a Don Mario a su altura. :roll:


Annaloro me parece un buen cantante, un tenor con voz de tenor, bien timbrada y que sabe cantar, sí, pero creo que Del Monaco compite en otra división.

Por cierto, ya está disponible el índice para saber de qué óperas vamos hablando en este hilo. Si lo tiene a bien, marqués, puede enlazarlo en el primer mensaje de esta cadena.


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NotaPublicado: 17 Oct 2010 18:00 
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La version que tengo en casa es esta:

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la repase hace relativamente poco buscando material para este hilo :P , y no me parecio pa'tirar cohetes (la opera, me refiero, no la version), la verdad. A ver si escucho uno de estos dias la del spotify. Es todo un poco monotono, dentro de su abyeccion. Benelli tambien es el autor de L'amore dei tre re, obra bastante mas lograda, como literatura y como opera, en mi opinion.


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NotaPublicado: 18 Oct 2010 8:17 
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LA WALLY

Acto II
La plaza mayor de Sölden, el día del Corpus Christi. Ha pasado un año. Nos reencontramos con todos los personajes. Bueno, todos no, porque el viejo cascarrabias ha fallecido, y Wally ha regresado de su exilio para hacer suya la sustanciosa herencia. Ahora es mujer de posibles, cosa que se nota en la mejor calidad de su vestimenta y en la altanería de que hace gala. Otro cambio afecta al futuro estado civil de Hagenbach, quien durante la ausencia de Wally no se ha quedado de brazos cruzados y está a punto de casarse con Afra, la posadera de Sölden. Gellner sigue soltero; está solo en un rincón, triste, taciturno, porque su resentimiento contra Hagenbach va en un crescendo que ni los de Rossini.

Como es día de fiesta, hay baile en la plaza. No he encontrado youtubes de este acto, así que nos contentaremos con oir a los animados söldenienses en una versión de Viena 2005.

La Wally - Comienzo Acto 2


(Ya perdonaréis que la traducción no sea muy fina, pero desde hace un par de días no puedo entrar a Kareol -avisa de un troyano- y, por tanto, la he hecho yo a base de buscar parecidos entre el italiano y el español. Bueno, y también con un diccionario)


ALCUNE FANCIULLE
(attraversando la piazza
e susurrano fra loro)
Entro la folla che intorno s'aggira,
Nei dì di festa, è bello passegiar.

ALTRE FANCIULLE
(si succedono gaiamente ridendo)
Là v'è garzon che per me sospira!

TUTTE LE FANCIULLE
(additando)
Là ve n'è un altro che mi sta a guardar!

(Al passare delle fanciulle avanti alla tavola
dove siede, beve, sogghigna e fuma
il pedone di Schnals.)

TENORI
(osservando)
S'io mi dovessi ora ammogliar,
Di queste mogli non ne vorrei!
Son volubili troppo nell'amar
E una fraschetta in casa non torrei!

VECCHIE
(attraversano la piazza e si avviano alla chiesa, resogguardano brontolando le belle ragazze)
Già le campane suonano …
E le preghiere echeggiano …
Esse Dio non ascoltano …
Ma ridono e cinguettano …
Ed a null'altro pensano
Che al piacer, le frivole …
Ed alle vesti e ai bindoli,
Che intorno a lor svolazzano!

BORGHESI
(sorridendo malignamente)
O nonne saggie e venerate,
Perchè con tanta furia
Alla chiesa ne andate?
Tanti anni son passati,
Che le colpe di vostra gioventù
Lo stesso Iddio non ricorda più!

ALCUNE FANCIULLE
Là v'è un garzon che per me sospira!

ALTRE FANCIULLE
Là v'è un altro che mi sta a guardar!

TENORI
S'io mi dovessi ora ammogliar,
Di queste moglie, affè! non prenderei!

TUTTI
Suona la squilla mattutina!
È il dì di festa!

(Le vecchie frettolose si avviano alla chiesa.)

IL PEDONE
(fumando in una lunga pipa di porcellana e se rivolgendosi ai vicini)
Or, per la via, ne ho incontrate assai
Brigate allegre e giovinette belle!

TUTTI
Suona la squilla mattutina!
È il dì di festa!

UOMINI
(alzandosi)
Giorno è per noi di festa e d'allegria!




ALGUNAS JÓVENES
(Atravesando la plaza
y murmurando entre ellas)
Es un bonito paseo el andar entre el gentío
los días de fiesta.

OTRAS JÓVENES
(Pasando sucesivamente y riendo)
¡Ahí hay un muchacho que suspira por mí!

TODAS LAS JÓVENES
(Señalando con el dedo)
¡Ahí hay otro que me mira!

(Pasan por delante de la mesa
en la que está sentado el soldado de Schals, que bebe, ríe burlonamente y fuma)

TENORES
(Mirando)
Si tuviera que casarme ahora,
no querría por esposa a ninguna de éstas.
Son demasiado volubles en el amor
y no toleraría una coqueta en mi casa.

LOS VIEJOS
(Cruzan la plaza de camino hacia la iglesia,
mirando de reojo a las bellas muchachas)
Ya suenan las campanas...
Se elevan las plegarias..
Ellas no escuchan a Dios...
Pero ríen y cantan...
¡Y no piensan en otra cosa
que en los placeres, en frivolidades,
en los vestidos y en las picardías
que revolotean en torno a ellas!

CIUDADANOS
(Sonriendo malignamente)
Oh, abuelas sabias y veneradas,
¿por qué váis con tanto ánimo
a la iglesia?
¡Han pasado tantos años
que de las faltas que cometísteis de jóvenes
no se acuerda ni el propio Dios!

ALGUNAS JÓVENES
¡Allí hay un chico que suspira por mí!

OTRAS JÓVENES
¡Allí hay otro que me mira!

TENORES
Si tuviera que casarme ahora,
a fe que no las tomaría por esposas.

TODOS
¡Ya suena la campana matutina!
¡Es día de fiesta!

(Los viejos se dirigen presurosos a la iglesia)

EL VIEJO SOLDADO
(Fumando en una gran pipa de porcelana, y volviéndose hacia sus vecinos)
Hoy, viniendo, me he encontrado con varios grupos de alegres y bellas jóvenes.

TODOS
¡Suena la campana matutina!
¡Es día de fiesta!

LOS HOMBRES
(Levantándose)
¡Día de fiesta y alegría es para nosotros!



Un viejo soldado que anda por allí informa a los aldeanos que la Wally, ahora que su padre ha muerto, no se pierde un sarao, por lo que la esperan de un momento a otro en Sölden. Pero Gellner, que sigue con mil ojos, adivina que si la huérfana viene a ese pueblo no será precisamente por la fiesta. El soldado, convertido en centro de la atención, anima a los jóvenes a intentar pescar a la rica heredera, si bien les avisa de la dificultad: sabe de buena tinta que se ha vuelto tan orgullosa que no hay manera de arrancarle un beso.

Llega Wally, dándose aires de reina y con un collar de perlas en el cuello. El soldado le propone que practique con alguno de los presentes el baile del beso, pero ella rechaza la oferta: “Bien sé que vuestro bailecito no es más que una excusa para que los zagales se pongan las botas besuqueándose. Pero a mí, a quien hasta ahora sólo han besado el viento, el sol, las estrellas, etc, etc, ¿qué hombre podría darme un regalo igual de bello?”

Llaman a misa. Del escenario se va todo el mundo menos Wally y Gellner, que se ven por primera vez desde el alejamiento forzoso del primer acto. El vuelve a la carga, como si no hubiera pasado el tiempo: que si te quiero, que si más que antes, que si vivo atormentado. Y si hace un año ella le había suplicado que renunciase, ahora se le carcajea en la cara. Pero en esto, Gellner le dice que, en fin, que no le cuadra mucho que la que antes era medio salvaje ahora luzca collares de perlas, y que a ver si lo que viene buscando a Sölden no son bailes sino antiguos amantes, lo que ya empieza a preocupar a Wally porque una de dos: o Gellner es más listo de lo que parece, o a ella se le nota más de lo que cree. Y viendo que ni suplicando de rodillas consigue que Wally le preste la menor atención, el mozo le da el tiro de gracia: le cuenta que Hagenbach está por Afra y ya tienen hasta día para la boda.

Esto pone a Wally al borde de la histeria, y decide humillar a su adversaria. Llama a Afra y, a grito pelado, para que se oiga bien, le restriega que la cerveza que vende es poco menos que agua sucia. La chiquilla rompe a llorar. A los gritos acude todo el mundo, y entonces Wally culmina su venganza arrojándole a la vez una moneda y un comentario desdeñoso: “Ya sé cómo se secan las lágrimas de las sirvientas”. Hagenbach no está dispuesto a dejar pasar la afrenta: recoge la moneda y se la lanza a la multitud que, animada de nuevo, se echa a bailar. Pero además, decidido a vengar a su prometida, lanza una apuesta: diez florines a que le arrancará un beso a la Wally. Y el coro, que tiene ganas de juerga, acepta.

Empieza el baile. Mientras las parejas van de aquí para allá, Hagenbach le da la vuelta a la pluma que todo tirolés lleva en el sombrero, lo que significa, según la costumbre de Sölden, que nada de lo que prometa a partir de ahora tendrá valor. (Menudo potencial que tiene esta costumbre, ¿no?: bula para mentir, y te la concedes tú mismo. Pero no os aconsejo, por muy costumbre que sea en vuestro pueblo o ciudad, que la pongáis en práctica ante una esposa en modo “juez de instrucción” indagando el origen de una mancha en la camisa, que no cuela)

Nadie se da cuenta del truco. ¿Nadie? ¡No! Gellner, que no le quita la vista de encima, observa el juego de manos y trata de advertir a Wally, pero sólo le da tiempo a decirle que tenga cuidado, sin más explicaciones, porque el galán de Sölden llega enseguida a pedirle (a Wally) que baile un poco con él.

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Al principio, Wally no se lo cree. “De qué forma tan rara me miras”, dice. Pero acaba aceptando: “Si fuese un engaño sería demasiado cruel”. Hagenbach empieza entonces la operación de acoso y derribo, ora haciéndose el dolido, ora elogiando sus labios, sus dientes, su cabello... Que demuestra haberle estudiado la anatomía, vaya. Y cuando lleva la presión al máximo, jurando que la ama, ella ya no puede más: suspirando, se deja ir (“¡Tómame!”) y le da por fin el beso.

Los aldeanos, que hacía rato que andaban fisgando y cotilleando, estallan en risas y aplausos, y se llevan a Hagenbach en triunfo hasta la cantina. Wally comprende entonces que ha sido burlada, y por si tenía poco, aquí le viene el pesado de Gellner a comerle la oreja: “Te lo dije, te lo dije”

Bueno. Hay que reconocer que la humillación es de las gordas. Uno podría entender que la Wally le mandase los padrinos a Hagenbach para que le partieran las piernas. Hasta ahí, vale. Pero el burlador no ha calibrado que acaba de jugársela a una lady Macbeth en potencia. Porque, sin dejar de mirar a Hagenbach, le pregunta a Gellner si todavía la ama. “Pues claro”, contesta el muy simple. Y entonces, siempre con los ojos fijos en el otro, la Wally exige: “¡Lo quiero muerto!”

Aquí va la escena, desde que Hagenbach le pide el baile a la Wally hasta el final, con la fatídica orden de ésta y la orquesta cerrando el acto a lo tremebundo. La versión, la misma de antes: Viena 2005, con Violeta Urmana, Dan P. Dumitrescu, Francesco Hong, Ambrogio Maestri y Carlo Franci como director: (Es un fragmento largo; por ello, sólo traduzco la parte más interesante: el diálogo entre Hagenbach y Wally, cuando ya han empezado a bailar, desde 1.26 hasta 5.40)

La Wally - Final Acto 2

HAGENBACH
(ad un tratto eccitato da alcune parole della Wally, cessa di danzare, e turbato le dice):
No! Parla! Vuò saper! Dicevi?

WALLY
Posar sovra il tuo petto …
Scordar il mondo e Dio …
Sempre al tuo cor vicina …
Questo era il sogno mio …

HAGENBACH
(sorpreso e commosso)
Ed io nel tuo cuor, fanciulla,
Sempre ho creduto il nulla!

WALLY
Ma un giorno m'hanno detto
Ch'ero odiata da te …

HAGENBACH
Non t'ho odiata mai …
Lo giuro … Credi a me!

(Riprendo la danza.)

IL PEDONE
Arte è malva già,
Il bacio adescar colla parola.

VECCHIE
No, non è ver!

GIOVANOTTI
Al dolce giuoco
vincer dee la danza sola!

HAGENBACH
(ad un tratto si arresta nuovamente;
questa volta egli cerca di scioglersi
dalle braccia della Wally;
è pallidissimo, con stanchezza)
No! Non vuò più danzar!

WALLY
(trattendolo e continuando a parlargli, scherzosa, eccitandolo:)
Al mio labbro di rosa
Non giunge il labbro timido
di bocca paurosa …

HAGENBACH
(ancora più turbato e tremante)
Cessiam! Da te son vinto!

WALLY
Ah! ah! ah!
Perchè allor, m'hai sfidata?

HAGENBACH
(con impeto, stringendosi alla Wally)
Perchè? … Perchè domandi? …

IL PEDONE
(ai giovanotti)
Attenti! S'avvicina il momento!

HAGENBACH
Perchè Wally sei bella ...

VECCHIE
Diritto d'ognun è la favella!

GIOVANOTTI
Non è ver!

HAGENBACH
Perchè hai profondi sguardi …
Soave la favella …

VECCHIE
È l'arma più cortese
che fa la lotta bella!

FANCIULLE
(nel fondo)
Sì, danziam!

HAGENBACH
Nei candidi tuoi denti
v'è una malia ascosa …
V'è la vita e l'amor sul tuo labbro di rosa!

IL PEDONE
Attenti! Attenti!

HAGENBACH
In nodo ferreo l'anima allaccia …
Questa tua chioma morbida,
Che a te stretto mi abbraccia!

FANCIULLE
Agili, rapide, le corde fremon.

(A questo punto il Pedone si stacca dal gruppo dei giovanotti che si interessano alla lotta fra l'Hagenbach e la Wally, e portandosi nel fondo stuzzica anche la curiosità delle donne narrando loro la scommessa. A poco a poco tutto si avvicinano ai due amanti circondandoli.)

WALLY
Ah! taci! taci!
Udir più non ti vo' …
Tu menti! tu menti!

HAGENBACH
(arrestandosi bruscamente,
colle lagrime agli occhi)
Lo giuro!

WALLY
Non giurar!

HAGENBACH
Credimi è il ver! …

WALLY
(livida in viso)
No, ad altra fanciulla
il tuo amore hai giurato …

HAGENBACH
Ah, tu, da un'ora, con tormenti d'inferno
Ah, Wally, mi torturi! m'uccidi!
Di me tu prendi scherno!
Wally! Wally!

WALLY
(colle lagrime agli occhi)
Scherno di te?
Non vedi che t'amo e in te rapita
Vivo una nuova vita …

HAGENBACH
Ma allor … perchè mi nieghi
d'un bacio tuo l'ebbrezza?

WALLY
(con un lamento)
Ohimè!

HAGENBACH
(abbracciandola con violenza)
Così! Così ti voglio! Ah! sempre mia!

WALLY
(con un sospiro si abbandona a lui)
Prendimi!

(L'Hagenbach la bacia sulla bocca. Un urlo confuso di applausi, di gride beffarde, di risa scoppiano come un uragano intorno.)

IL PEDONE, DONNE, GIOVANOTTI E BORGHESI
Ah! ah! ah!
La Wally fu baciata!
Ed Afra è vendicata!


HAGENBACH
(Como ofendido de pronto por alguna palabra de Wally, deja de bailar y, turbado, le dice:)
¡No! ¡Habla! ¡Quiero saberlo! ¿Decías?

WALLY
Apoyarme en tu pecho...
Olvidar el mundo y a Dios...
Siempre cerca de tu corazón...
Este era mi sueño....

HAGENBACH
(Sorprendido y emocionado)
¡Y yo, pequeña, que siempre creí
que no había nada en tu corazón!

WALLY
Pero un día me dijiste
que me odiabas...

HAGENBACH
Yo no te he odiado nunca...
Lo juro … ¡Créeme!

(Retoma el baile)

EL VIEJO SOLDADO
Arte maléfico es
el de arrancar un beso con palabras.

LOS VIEJOS
¡No, no es verdad!

LOS JÓVENES
¡En este dulce juego
sólo debe vencer la danza!

HAGENBACH
(Vuelve a pararse de pronto,
y esta vez trata de soltarse
de los brazos de Wally;
está muy pálido, con cansancio)
¡No! ¡No quiero bailar más!

WALLY
(Reteniéndole, sigue hablándole,
burlona y excitante)
A mis labios de rosa
no acercas los tímidos labios
de tu boca miedosa...

HAGENBACH
(Aún más turbado y temblando)
¡Basta! ¡Me has vencido!

WALLY
Ah! ah! ah!
Entonces, ¿por qué me has retado?

HAGENBACH
(Impetuoso, estrechándose contra Wally)
¿Por qué? ¿Tú me preguntas por qué?

EL VIEJO SOLDADO
(A los jóvenes)
¡Atentos! ¡Se acerca el momento!

HAGENBACH
Porque, Wally, eres tan bella...

LOS VIEJOS
¡Cada uno tiene derecho a hablar!

LOS JÓVENES
¡No es verdad!

HAGENBACH
Porque tienes una mirada profunda...
Una dulce conversación...

LOS VIEJOS
¡Es el arma más galante
que hace bella la lucha!

JÓVENES
(Al fondo)
¡Sí, bailemos!

HAGENBACH
Porque hay un delicioso secreto
en tus blancos dientes...
¡Hay vida y amor en tus labios de rosa!

EL VIEJO SOLDADO
¡Atención! ¡Atención!

HAGENBACH
Un férreo lazo ata mi alma...
¡Tu dulce cabellera,
que a tí me une!

JÓVENES
Agiles, rápidas, las cuerdas se estremecen.

(En este momento, el soldado se destaca del grupo de jóvenes que se interesan por la lucha entre Hagenbach y la Wally, y, dirigiéndose hacia el fondo, va a excitar también la curiosidad de las mujeres contándoles la apuesta. Poco a poco, se van acercando a los amantes rodeándolos)

WALLY
¡Ah! ¡Calla, calla!
¡No puedo escucharte más!
¡Mientes! ¡Mientes!

HAGENBACH
(Parándose bruscamente,
con lágrimas en los ojos)
¡Lo juro!

WALLY
¡No jures!

HAGENBACH
¡Créeme, es verdad! …

WALLY
(Lívida)
No, has jurado amor
a otra chica...

HAGENBACH
¡Ah, Wally, desde hace una hora,
me matas con tormentos del infierno!
¡Te burlas de mí!
¡Wally! ¡Wally!

WALLY
(Con lágrimas en los ojos
¿Que me burlo de ti?
¿No ves que te amo
y que en ti alcanzo una nueva vida?

HAGENBACH
Entonces, ¿por qué me niegas
la embriaguez de un beso tuyo?

WALLY
(Con un suspiro)
¡Oh!

HAGENBACH
(Abrazándola con violencia)
¡Así, así te quiero! ¡Ah! ¡Siempre mia!

WALLY
(Con un suspiro se abandona a él)
¡Tómame!

(Hagenbach la besa en la boca. Un confuso ruido de aplausos, gritos sarcásticos y un estallido de risas se alza en torno a ellos como un huracán.)

EL SOLDADO, MUJERES, JÓVENES Y CIUDADANOS
Ah! ah! ah!
¡La Wally ha sido besada!
¡Afra está vengada!


Última edición por Loge el 19 Feb 2011 18:15, editado 1 vez en total

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Terminando... \:D/

LA WALLY

ACTO III

Lo sucedido hasta ahora es bastante asumible, y más tratándose de una ópera: una joven que contraría los deseos de su padre es castigada por éste; a su muerte, vuelve toda soberbia y ante una humillación planea vengarse. Sin embargo, en este acto y en el siguiente van a ocurrir algunas cosas que supondrán una dura prueba para nuestra credulidad.

En el acto III volvemos a Hochstoff. A un lado del escenario vemos la plaza del pueblo, y al fondo el puente que comunica con Sölden; al otro lado, la habitación de Wally. Es de noche. Ha terminado la fiesta en el pueblo vecino y los aldeanos de Hochstoff vuelven a casa, Wally entre ellos. Antes de acostarse, le asaltan los remordimientos por haber ordenado la muerte de Hagenbach, pero como cree que Gellner se ha quedado remoloneando por Sölden, se queda tranquila pensando que al día siguiente podrá arreglarlo todo.

De este pasaje tenemos youtubes disponibles. Uno de ellos, con la interpretación de Renata Tebaldi, lo ha puesto Printse con anterioridad. Aquí tenéis una versión anterior, de 1932, a cargo de Gina Cigna:

http://www.youtube.com/watch?v=cojYW6IZkGA


y otra con Mirella Freni y la Orquesta de La Fenice, dirigiendo a todos Roberto Abbado:

http://www.youtube.com/watch?v=_lL_QRTqGkw

Né mai dunque avrò pace?
E da pensieri tristi
ognor sarò turbata?
Ohimè! solo una celia io fui per lui,
e del mio ardente bacio egli si rise?
Ebbene, morrai, crudel!
Ah! misera me, chè l'amo!

La giovinezza coi suoi sogni ardenti,
or crudeli tormenti,
tutta sola mi lascia;
e già s'accascia
nel triste ricordare la persona,
e la speranza fugge e m'abbandona!

In un suo bacio v'era la mia vita,
in un suo bacio la speranza tutta!
E m'ha quel bacio la vita infranta!
Misera me! Ei m'ha la vita
con quel suo bacio infranta!
Ohimè! Ohimè!

Pur gli perdono; io non vo' la sua vita
A Gellner voglio dir che pazza fui.

(apre la porta)

Che tetra notte! Come fischia il vento!
Spento è il lume laggiù!
Giuseppe certo a Sölden è rimasto;
per stanotte non ha nulla a temer.
Doman l'avvertirò!



¿Nunca más tendré paz?
¿Me atormentarán
horribles pensamientos?
¡Ay de mí! Sólo fui un juguete para él.
¡Se burlo de mi ardiente beso!
Pues bien, ¡morirás, cruel!
¡Ah! ¡Desgraciada de mí, que lo amo!

La juventud, con sus sueños ardientes,
ahora convertidos en crueles tormentos,
me abandona.
Todo mi ser está invadido
por un triste recuerdo.
¡La esperanza huye y me abandona!

En su beso estaba mi vida,
¡En su beso toda mi esperanza!
¡Con ese beso me ha roto la vida!
¡Desgraciada de mí!
¡Con su beso me ha partido la vida!
¡Ay de mí! ¡Ay de mí!

Sin embargo, lo perdono, no quiero su vida.
A Gellner debo decirle que fui una loca.

(abre la puerta y mira en la oscuridad)

¡Qué tétrica noche! ¡Cómo sopla el viento!
¡Aquella luz se ha apagado!
Giuseppe en Sölden se ha quedado,
por esta noche no hay nada que temer.
¡Mañana le advertiré!


Ahora bien, Gellner no está en Sölden, sino que también ha vuelto ya a Hochstoff, y en una charla con el viejo soldado se entera por éste de que Hagenbach viene asimismo de camino. ¡Hombre, qué bien! Decididamente, este Hagenbach siempre viene al pueblo en el momento justo: noche cerrada, un puente sobre un barranco… La ocasión la pintan calva. El único problema es la luz del Cristo que hay en el puente, pero Gellner la apaga y se queda acechando a un lado.

Hagenbach llega para pedir perdón a Wally por su actitud en el baile, de la cual también se ha arrepentido. Cuando cruza el puente, el ejecutor salta sobre él y lo tira al barranco. (Ya les vale: a Gellner, cazador y para más señas uno de los mejores tiradores de la comarca, no se le ocurre mejor manera de cargarse al rival que tirándolo por un puente; y el otro, que en el primer acto presumía de matar osos a navajazos, se deja). Misión cumplida. Gellner se retira a casa, y cuando pasa ante la de Wally ve la luz encendida. Siempre servicial, decide ir a darle cuenta de la gestión.

Gellner llama a la puerta de Wally y cuando ésta lo ve, le cambia el color. “¡Vaya, Gellner, qué casualidad! Ahora mismo pensaba en ti. Mira, que… sobre lo que te dije antes, no sé si te acuerdas, lo de cargarte a Hagenbach y tal, pues que he cambiado de idea”. La cara de Gellner, deseando que se le trague la tierra, es digna de verse. “Un poco tarde, Wally. Ya está en el fondo del barranco”. “¡Miserable! ¿Qué has hecho?”, le recrimina ella, como si en vez de la instigadora fuese una turista que pasaba por allí.

Agarra a Gellner y se lo lleva hasta el barranco. Y la frase que le suelta es para graduarse en abyección: “¡Ven!... ¡Vamos!... ¡Caigamos!... ¡Los dos juntos! ¡Allá abajo está el altar de nuestra boda!” Llegan al borde del precipicio, y justo en ese instante, desde las profundidades, asciende un lamento. ¡Atiza, que está vivo! Si es que este Gellner no me vale ni para eso… Wally empieza a gritar pidiendo auxilio. Los aldeanos salen de sus casas, coincidiendo con los söldinenses que vienen por el otro lado del puente buscando a Hagenbach, al que en plena noche han echado de menos. Afra, que va con ellos, se da por viuda anticipada al enterarse de lo que ha pasado. En la confusión, Gellner se escabulle.

El salvamento es complicado, pero la Wally, que se come las uñas, baja hasta el herido por un sendero con la fuerza que le da su amor. “Admirados ante tal acto de valor” dice el libreto, los hombres la siguen y las mujeres se arrodillan para rezar. Al final, entre unos y otros consiguen izar con cuerdas a los amantes y sacarlos del barranco. “¡Salvado! ¡Salvado!”. Salvado pero inconsciente, que para eso se ha dado una buena costalada. Y Wally, que al fin y al cabo era la única que quería verlo fiambre, demuestra, con lo que le dice a Afra, cuán abyecto se puede llegar a ser: “Sí, ¡vive aún! Dios te lo devuelve, salvado por mí.” Y ya sin venir a cuento para nada, añade: “Así, también mi casa y mis campos, Afra, son tuyos.”

Un sollozo interrumpe sus palabras; estalla en lágrimas y se arrodilla ante Hagenbach, abrazándole y murmurando: “¡Adiós, adiós!”. Después toma las manos de Afra y le dice, de forma que todos puedan oírlo: “Cuando sus ojos se reabran a la luz, dile que el beso que me dio se lo he devuelto ahora”. Naturalmente, todos los presentes acaban cantando: “¡Oh, generosa! ¡Oh, santa criatura!”. Qué menos.

Final del Acto III, desde el momento en que Gellner llama a la puerta de Wally y ésta dice: “Oh ciel, chi batte?” “¡Oh, cielos! ¿Quién llama?”

La Wally - Final Acto 3


Catalani pudo haber dejado aquí la historia, y ya nos hubiera suministrado una buena dosis de abyección. Pero, aconsejado por Boito y por Giacosa, y siguiendo las tendencias del finisecular momento, decidió añadir un cuarto acto para llevarnos hasta un final francamente repulsivo y deleznable.


ACTO IV

La cima del Murzoll en Navidad. La nieve, el hielo y las brumas crean un ambiente gélido y fantasmagórico. Wally está como en trance, sentada delante de una cabaña, propiedad suya. Walter, que por segunda vez la ha acompañado en su autoexilio, le aconseja volver al pueblo, porque las nevadas están borrado los caminos y quedarse allí es cada vez más peligroso. Ella contesta que no tiene ni adónde ni con quién ir, y que las penas de este mundo ya no le hacen ni cosquillas. Pero obliga al propio Walter a marcharse, regalándole antes el famoso collar de perlas. La despedida es un baño de lágrimas, pero al final, el joven poeta se marcha, cantando la triste canción del primer Acto, mientras Wally va repitiendo las estrofas.

En esto, aparece Hagenbach. Al verlo, ella le pregunta a qué ha venido, y el galán aprovecha para endosarnos su aria “M’hai salvato”, que vamos a escuchar, primero, en la versión de Mario del Monaco (grabación de 1969), en la que sólo canta él, pues se han suprimido las breves intervenciones de Wally:

http://www.youtube.com/watch?v=Vlu8cTg4qVA


HAGENBACH
M'hai salvato,
hai voluto obliar l'offesa mia,
e tu mi chiedi perchè son tornato?
A te ne vengo come a un santo altar!

WALLY
(fra sè)
È la sua voce!...
... è la sua voce!

HAGENBACH
A te ne vengo...
...come a un santo altar!

Oh! come furon lunghi i di lontan da te,
e come mi struggeva il desio di rivederti!
Tu nel tormento dell'ore infinite
a me apparivi bella e innamorata!
Poi, la dolce vision si mutava...
e come la Madonna del Dolore
ai miei pie' ti vedevo addolorata,
mentre a lavarvi l'oltraggio del bacio,
dagli occhi tuoi sulla tua scarna gota
vi sgorgava un'amara onda di pianto.

WALLY
(fra s}e)
Ah! L'armonia delle sue parole m'uccide!

HAGENBACH
Poi m'han detto un dì:
Wally non è più qui, nè più la rivedrai,
Ma la speranza non m'ha mai lasciato,
e t'ho, fanciulla mia, ritrovata.
Io t'amo, Wally!



HAGENBACH
Me has salvado,
has querido olvidar mi ofensa,
¿Y tú me preguntas a qué vengo?
¡A ti vengo como a un santo altar!

WALLY
(para sí)
¡Es su voz...
es su voz!

HAGENBACH
¡A ti vengo...
como a un santo altar!

¡Qué largos fueron los días lejos de ti, cómo
me consumía el deseo de volverte a ver!
¡Tú, en el tormento de las horas infinitas,
ante mí aparecías bella y enamorada!
Después, la dulce visión cambiaba...
Y como a la Virgen de los Dolores,
a tus pies me veía adorándote.
Mientras te lavaba el ultraje del beso,
de tus ojos, por las pálidas mejillas,
manaba una amarga ola de llanto.

WALLY
(para sí)
¡Ah, la armonía de sus palabras me mata!

HAGENBACH
Después, un día me dijeron:
Wally no está, no la volverás a ver más.
Pero la esperanza no me ha dejado nunca,
te he vuelto a encontrar, muchacha mía.
¡Yo te amo, Wally!



Después de esta declaración, vienen las confesiones: Hagenbach reconoce que, aunque al principio creyó odiarla, en realidad la amó siempre, y que el beso que le dio en el baile no era fingido. Eso es lo que iba a contarle aquella noche, cuando al pasar por el puente Dios le castigó arrojándolo al barranco… “¿Dios?”, dice ella. “¡Qué va, tonto! ¡Si fui yo, que nada más que ordené que te mataran!” Y a continuación le espeta: “Amami adunque ancor, si puoi…”. O sea: “Amame ahora, si eres capaz”. Con un par.

¡Vaya flash! Imaginaos que os estáis declarando, y la persona en cuestión os dice: “Oye, ¿has visto la peli ésa de “Durmiendo con su enemigo”? Pues lo mismo: hace unos días ordené que te mataran” ¿No agarraríais por el cuello al amor de vuestra vida y apretaríais bien fuerte, cual Homer a Bart Simpson? O al menos ¿no maldeciríais a todo lo divino y lo humano? Pues Hagenbach no. Menudas tragaderas tiene. “Ah, que querías verme muerto… Bueno, pelillos a la mar. Vamos a ser felices a partir de ahora”

En este punto de la historia, el libreto indica: “El la estrecha tiernamente sobre su corazón. Durante este tiempo, el cielo se ha cubierto de nubes. Una espesa niebla desciende, amenazando con envolver la cima del Murzoll. En pocos instantes, la cabaña de Wally queda sumida en tinieblas. El viento empieza a soplar, pero los dos amantes, abrazados, no parecen darse cuenta de nada, mientras se murmuran al oído palabras de amor”. Es decir, que mientras a su alrededor se prepara la mundial, los tortolitos siguen en Babia, hablando de irse a playas floridas y asilos encantados, hasta que Wally, notando el frescor, mira en torno suyo y dice: “Pepe, ¿dónde estamos?” (Literal, ¿eh? que viene tal cual en el libreto: “Giuseppe, ove siam noi?”) Y él tiene la cachaza de contestar: “Estás sobre mi corazón”. Ya, ya, cariño –empieza a inquietarse ella-, pero aquí hace una rasca que no veas. Anda, vámonos a casita a encender la chimenea.

Hagenbach se adelanta buscando la senda, pero el temporal la ha borrado. Súbitamente, se produce una avalancha y Hagenbach se despeña barranco abajo. (Sí, otra vez: es como un déjà vu. Al final, Hagenbach se pasa más rato en el patio de butacas que sobre el escenario) Wally se asoma al precipicio formado por el alud y llama a su amado. Silencio sepulcral. Entonces, “se oculta la cara con las manos y queda petrificada. Cuando aparta las manos, revela un rostro lívido con los ojos muy abiertos y una mirada extraña. Se abalanza al precipicio y alzando los brazos exaltadamente grita: ¡Oh, nieve! ¡Oh, cándido destino mío! He aquí la esposa de Giuseppe. ¡Alma querida, ábreme tus brazos!”

FIN

Terminamos las audiciones con estos diez minutos de grabación de 1968 en el Carnegie Hall, que comprende desde la despedida de Walter (a quien alcanzamos a oir cantando los últimos versos de la canción, y a Wally repitiéndolos) pasando por los alaridos del reencuentro de Hagenbach y Wally (el riesgo de aludes se la traía floja a ambos), repitiendo el aria de Hagenbach y terminando en el momento en que ella confiesa haber encargado su muerte. (La frase “Amami dunque ancor, se puoi” se queda a medias; lo siento)


http://www.youtube.com/watch?v=EixNYJ3Vtjo


Última edición por Loge el 19 Feb 2011 18:27, editado 2 veces en total

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Gracias, Loge, por tus excelentes aportaciones. ¡Viva la abyección! :D


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De nada. ¡A mandar! :P


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Il piccolo Marat

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Mascagni, en 1921.

Il piccolo Marat es una ópera en tres actos del Maestro Pietro Mascagni, abyecto como ninguno, con libreto de Giovacchino Forzano. Fue estrenada el 2 de mayo de 1921 en el Teatro Costanzi de Roma, con Hipólito Lázaro en el rol protagonista. Se trata de una ópera de Tenor, con un papel que quita el hipo, y que, evidentemente, no está al alcance de cualquiera. La Ópera tuvo unos cuantos años de gran difusión. En la excelente web, mascagni.org, encontramos que Il piccolo Marat se ha representado en 457 ocasiones, muchas más, por ejemplo, que Guglielmo Ratcliff, 198, (mucho menor recorrido, por supuesto, han tenido Parisina (62), I Rantzau (51) o Nerone (48 )). El gran Hipólito Lázaro hizo suyo el papel durante varios años, hasta 1933, cantándolo en multitud de ocasiones, incluido su estreno español, en Barcelona, en el Teatro Olimpia en febrero de 1926. En Madrid se escuchó por primera vez en el Teatro del Centro, en Abril de 1926. Como curiosidad, la Ópera pudo ser escuchada también en mi ciudad natal, Santander, en el extinto Teatro Pereda, en Mayo de 1926, con Lázaro, una vez más, en el rol protagonista. Lamentablemente, en las últimas décadas ha desaparecido prácticamente del repertorio, aunque su estreno en los Estados Unidos tuvo lugar en el Avery Fisher Hall, en versión concierto, el 13 de Abril del año pasado, con Richard Crawley como piccolo Marat.

Imagen
Teatro Costanzi.


Imagen
Hipólito Lázaro, Il piccolo Marat.
"Sei tu? Che cosa vieni a fare?... Va nella tua stanzetta", dúo del segundo acto, con Mafalda de Voltri (1926).



Personajes:

L’Orco, presidente del Comité de Salud Pública: Bajo
Mariella, su sobrina: Soprano.
Il piccolo Marat: Tenor.
Princesa de Fleury: Mezzosoprano.
El soldado: Barítono.
El Espía: Barítono.
El Tigre: Bajo.
El Ladrón: Bajo.
El capitán de los Marats: Bajo.
El portador de órdenes: Barítono.
El prisionero: Bajo.
Un hombre del pueblo: Tenor.
Coro.

Libreto

Resumen del argumento:

I

La acción se desarrolla en París, durante las últimas semanas del Terror, en la primavera de 1794. Al empezar la Obra nos hallamos ante un convento convertido en prisión. La muchedumbre, al anochecer, se reúne para imprecar contra los explotadores del pueblo. Desde las celdas de la cárcel se oye un eco melancólico: el canto de la plegaria de P. de Montfort, que se escapa de los afligidos pechos de los condenados: «¡Oh Virgen, en ti confío!»
La historia cuenta que entre los guardias y los de afuera se ejercía el contrabando de víveres, que el populacho no podía obtener, a pesar de pasar noches enteras delante de las tiendas.
Aparece Mariella, que lleva comida para su tío, L’Orco, presidente del comité de salud pública, hombre cruel y abyecto. Mariella va acompañada de un joven sansculotte. El pueblo, que está carpanta, se abalanza sobre la cesta de comida, pero los militares, los Marats, intervienen calmando los ánimos. El capitán ordena al populacho que se disuelva; pero éste exclama: «¡Tenemos hambre y queremos pan!» Al ruido de este alboroto aparece L’Orco.
El pueblo le señala a los dos jóvenes que se alejan, denunciándolos como acaparadores de víveres.
L’Orco los detiene, preguntándoles qué han hecho. Mariella contesta muy tímidamente que la acusan injustamente. Orco manda que se deje en paz a su joven sobrina. La multitud grita: -”¡Mueran los Marats!”- El joven arranca de manos de L’Orco el canasto, y subiendo sobre una mesa exclama: - «He aquí ¡el canasto!» - y en son de burla vuelca su contenido: una cebolla, judías, un mendrugo de pan negro, un arenque, una col y un poco de agua. La gente queda sorprendida. II Piccolo Marat, entonces, dirigiéndose al pueblo, añade:— «Gente estúpida; ¿y por tan miserable cosa queríais degollar a esta niña?» «Dadme una espada. ¡Yo defenderé a Marat!», prestando el juramento en ese mismo instante y recibiendo su uniforme correspondiente. L’Orco ordena que se retire todo el mundo y el piccolo Marat se queda montando su primera guardia. L’Orco habla posteriormente con un carpintero sobre la barca en la que van a trasladar a unos prisioneros, a los que piensa eliminar en plena travesía, haciendo explotar la embarcación. El carpintero protesta, y L’Orco le dice que a partir de ahora le va a obligar a asistir a todas las ejecuciones. Se van, y el piccolo Marat aprovecha para hablar con una de las prisioneras, la princesa de Fleury. Resulta que el joven miliciano es su hijo, y hará lo posible por liberarla.

II

Habitación en casa de L’Orco. Mariella prepara la cena. El carpintero le pide ayuda, porque no quiere tener que presenciar las ejecuciones. Mariella duda. El carpintero afirma que está en contacto con el general Kléber, a quien ha denunciado las atrocidades de su tío. Aparece el piccolo Marat, fingiendo ser tan abyecto como el que más, pero en secreto dice que conseguirá evitar que el carpintero sea testigo de las ejecuciones si acude esa noche en secreto con una barca al puente cercano.
Llega un soldado, con la lista de las ejecuciones de la mañana siguiente. El piccolo Marat sustrae un folio. Preparada la cena, L’Orco y tres secuaces, el Espía, el Ladrón y el Tigre, interrogan a varios prisioneros, aun sin identificar. Entre ellos la madre del piccolo Marat, que se niega a decir palabra. L’Orco quiere ejecutarlos en ese instante, pero el piccolo Marat, actuando como si fuese él también un feroz revolucionario, consigue convencerle para que vuelva a encerrarla.
Un soldado enviado por el general Kléber se indigna al ver los métodos interrogatorios de L’Orco, quien afirma, a su vez, que sigue órdenes de Robespierre. Sin embargo, cuando el soldado dice que se lo va a contar todo a Kléber, L’Orco decide terminar con los interrogatorios, volver a encerrar a los prisioneros y marcharse, acompañado por Espía, Ladrón y Tigre. Mariella y el Maratuco se quedan solos, gritan ¡NO A LA TIRANÍA, y afirman estar decididos a luchar por la libertad. Su primer objetivo: salvar a la madre del joven, la princesa de Fleury. Vuelve L’Orco, borracho como una cuba. Los jóvenes deciden esperar a que se duerma para llevar a cabo su plan.


Daniele Barioni y Laura Londi: “Va´nella tua stanzetta" , Livorno, 1961.


III

En la habitación del Orco. Aprovechando que está dormido, nuestros jóvenes protagonistas lo atan a la cama. El piccolo Marat prepara un salvoconducto y obliga al Orco a que lo firme. Desde la calle un revolucionario llama al Orco, pero los jóvenes le tapan con una almohada, para que no pueda pedir auxilio. Cuando ya están saliendo por la puerta, el Orco dispara su pistola causando una herida grave al piccolo Marat. Coge el salvoconducto, Mariella, salva a mi madre y marchad con el carpintero en su barca. Vale. El Orco se desata, y se acerca al joven con aviesas intenciones, pero, en ese momento, aparece el carpintero, y le da muerte (al Orco) con un candelero, :lol:. El carpintero recoge al joven y lo lleva a su barca, donde ya esperan Mariella y la princesa de Fleury. La blanca vela de la barca navega hacia la libertad.


Ópera abyecta, con los ingredientes habituales en estado puro, sobre todo si se cuenta con un tenor vociferante, abyecto, repulsivo. Finisecular.

No es una ópera que haya tenido tampoco un largo recorrido fonográfico. La lista completa, aquí.


En Spotify puede escucharse esta versión:

Imagen


Presidente del Comitato: Nicola Rossi Lemeni
Mariella: Virginia Zeani
Il piccolo Marat: Giuseppe Gismondo
La mamma: Anna Lia Bazzani
Il soldato: Giulio Fioravanti
Il carpentiere: Afro Poli
La tigre: Bruno Cioni
La spia: Alfonso Marchica
Il ladro: Giulio Montano
Il capitano dei Marats: Piero Francia
Il portatore di ordini: Armando Benzi
Orchestra: Orchestra Filarmonica di Sanremo
Chorus: Coro del Teatro Comunale di Bologna
Chorus Master: Bruno Pizzi
Conductor: Ottavio Ziino Place: Teatro del Casino, San Remo
Date: January 20, 1962
Studio: Live


Lógicamente, Gismondo no le llega a Lázaro a la suela del zapato, pero lamentablemente tenemos que conformarnos con el dúo enlazado al principio para poder disfrutar de la abyección, tremenda, repulsiva, del tenor catalán.


Última edición por Gerardo Rosvaenge el 21 May 2011 22:45, editado 1 vez en total

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Me parece que Mr. Foro ya no es tal. Si acaso Mr. Abyección :D

No sé cuál será más crimininal si el papel de Piccolo Marat o Guglielmo Ratcliff... Tremendos.

Tengo una versión que no está en esa lista. No se oye muy bien pero sí aceptable:

Nicola Martinucci, Virgina Zeani, Nicola Rossi Lemeni. Teatro Sociale de Padova. Dirección musical: Francesco Maria Martini. 14-10-1976

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¿Y qué tal Martinucci? Porque tener, tengo ganas de escuchar la ópera, pero me echa para atrás aguantar a un sin papeles berreando y por lo menos este hombre ofrece más garantías.


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