Dido and Aeneas / Actéon
William Christie, dir.
Les Arts Florissants.
Sonya Yoncheva (Dido)
Andreas Wolf (Aeneas / Cazador en
Actéon)
Hilary Summers (Hechicera / Junon en
Actéon)
Emmanuelle de Negri (Belinda / Aréthuze...)
Céline Ricci (Bruja Primera / Hyale...)
Ana Quintans (Bruja Segunda / Daphné...)
Katherine Watson (Segunda Mujer / Diane...)
Ed Lyon (Espíritu / Actéon...)
Damian Whiteley (Marinero)
Vaya dedicada esta humilde y breve crónica a Parte, que no pudo asistir por razones que ya todos conocemos y esperando su rápida recuperación

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Tengo que decir que
Dido and Aeneas es una de mis obras predilectas, con la que conseguí una de mis escasas matrículas en la carrera y cuyo final me deja siempre sin aliento. Por ello, me centraré en su música, siendo extensibles mis comentarios al
Actéon de Charpentier, que tuvo idéntico reparto a excepción de Sonya Yoncheva que se reservó en exclusiva para Purcell.
Primero de todo, loar el trabajo de Sibylle Polster adaptando la dirección escénica de Vincent Boussard a una exquisita versión semiescenificada, donde el coro vestía por entero de negro, descalzos todos ellos, recorriendo escenario y patio de butacas para sorpresa de los asistentes.
El coro estuvo sensacional; empastado, sensible, mimando las dinámicas… no se le pudo pedir más. A pesar del notable enfado de Monsieur Christie al final de
Dido and Aeneas cuando los tenores se adelantaron de forma prácticamente imperceptible en su última frase.
En cuanto a los solistas, tónica más que satisfactoria, con especial mención a
Ed Lyon como Actéon en la obra homónima, de canto refinado y agudos resueltos; amén de una vis cómica más que destacable como Espíritu en
Dido and Aeneas; aunque las que se llevaron el gato al agua en cuanto a la parte cómico-dramática fueron
Céline Ricci y
Ana Quintans como brujas (no sé si exageraré, pero de verdad, sublimes) y
Hilary Summers como hechicera en la misma ópera, si bien la voz de esta última resultó algo áfona y hueca. Sonaba, digámoslo así, artificiosa. No voy a decir que las intenciones eran fantásticas (que las eran), porque uno esta algo cansadete ya de leer mucho acerca de las intenciones y poco de los resultados; y aquí el resultado fue, aún con lo dicho, francamente bueno. Vuelvo a Ana Quintas para recordar lo muchó que me agradó en la
Poppea del Real y la alegría que me dio escucharla aquí al mismo nivel.
Excelentes
Andreas Wolf y
Emmanuelle de Negri como Aeneas y una sensible y detallista Belinda respectivamente (a la soprano se la vió realmente emocionada al final de la noche, con verdaderas lágrimas durante el
When I’m laid in earth de una Dido correcta, bien llevada por la búlgara Sonya Yoncheva, que sin embargo no terminó de encajarme en el papel.
Mención aparte esos artesanos de la belleza que son
Les Arts Florissants dirigidos por William Christie, que estuvieron, como suele ser habitual en ellos, soberbios.
Una pena ver, ante esta maravilla, un auditorio tan vacío, ni siquiera una tercera parte del total de las butacas estaban ocupadas

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