Le Gouverneur escribió:
No se trata de definir la ópera de la forma más restrictiva posible, sino simplemente definirla en sus elementos distintivos esenciales.
Pues si no es así, parece que se hace con esa intención. La verdad es que cada período tiene el germen de su autodestrucción y eso elementos distintivos son cada vez más difíciles de apreciar, por lo menos para una persona sin una educación musical como yo (para mí es difícil encontrar denominadores comunes entre Monteverdi y Schönberg, ya no digamos con compositores contemporáneos -los cuales conozco poco-). Yo creo que los compositores precisamente, para evitar la muerte por saturación y reiteración han ido progresivamente buscando nuevos caminos, nuevos tratamientos, nuevos sistemas. Si lo que van a decir ya lo han dicho otros mucho antes, ¿vale la pena que se diga?
Lo cierto es que el tratamiento de voz, considerado como de “ópera”, se sentó en el Barroco y en el bel canto, y sirvió para representar perfectamente una gran diversidad de compositores. Pero en nuestros días, los nuevos caminos abren la posibilidad a muchas formas, y entre estas, creo yo, cabe perfectamente la amplificación. No es necesario mirar al pasado siempre, ni pensar que siempre lo de antes es mejor. Porque también la música considerada ya clásica fue también moderna en su tiempo y, muy probablemente, también encontró obstáculos con la mayoría de escuchas, y por las causas que sean.
Si esta evolución histórica lleva inevitablemente a un cambio de paradigma, ¿es posible decir que ya no es ópera? Tal vez, como regla general deberíamos de usar el término ópera como sinónimo del teatro musical. Y quizás así, el muro impuesto para muchos aficionados a este género por las óperas donde ya no se necesite de una técnica vocal "tradicional" pueda ser derribado