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La literatura musical en general, pero muy en particular la alemana, ha cultivado, casi como subgénero musical (como pudiera ser la canción de cuna), lo que se podría llamar Canción de la tarde o
Abendlied, como forma de expresar sentimientos de calma melancólica, de esperanza frágil, de admiración por los astros a la vez que sencilla e intimista desnudez. Muy a menudo, la canción de la tarde ha estado vinculada a la música sacra, pero la relación no es forzosa. El Abendlied ha tenido cierta presencia, asimismo, en la música operística: la oración de Hänsel y Gretel o la canción de la estrella de Wolfram son, sin duda, herederas de esta tradición musical.
La obra de esta semana, de Josef Gabriel Rheinberger, se titula, sencillamente,
Abendlied (op. 69 n. 3), y es quizá uno de los más conocidos y hermosos exponentes de este género. Toma el verso del Evangelio de San Lucas que ya inspiró y tituló la plácida y crepuscular cantata nº 6 de Johann Sebastian Bach, y le da un tratamiento conmovedor en su transparente polifonía. Escuchamos algunas versiones más, como ésta de unos jovencísimos ejecutores:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=6QjRzqq76OY[/youtube]
o ésta otra de los King's singers, donde sólo seis músicos, todos hombres, ofrecen su lectura de esta pieza a seis voces con un sonido de encanto muy particular:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=R2UDxgpxq5o&feature=fvst[/youtube]