La
Chanson Andalouse, editada en 1896, se sitúa cronológicamente entre las óperas
Thaïs, Le portrait de Manon y
La Navarraise, las tres de 1894, y
Sapho (1897). Pero su origen es anterior. En realidad, se remonta a 1885, ya que procede de una melodía que pertenece a la música de ballet que forma parte de la ópera
Le Cid. La canción consta de tres estrofas de 14 versos cada una, aunque en la última estrofa hay un verso suplementario para dar una mayor sensación conclusiva.
Las estrofas se dividen en dos partes muy claras. La primera parte de la estrofa abarca los 8 primeros versos (“Pourquoi chanter… Pourquoi m’aimer?”, ejemplificando con la primera estrofa), y termina con una cadencia perfecta que ayuda a marcar esta cesura interna del texto y la música. La segunda parte de la estrofa, más breve, comprende los 6 versos restantes (“Comme un vain songe… Pourquoi donc m’aimer?”, en la primera de las estrofas). En esta segunda parte de la estrofa, la tensión crece: los versos se repiten (“Comme un vain songe/Un beau mensonge”) con un mismo diseño melódico en la voz, que sube por grados conjuntos, diseño que es además subrayado por un
crescendo y
diminuendo en cada una de las repeticiones hasta llegar a la exclamación “Ah!”, clímax del fragmento sobre la nota más aguda de toda la canción. La tensión se disuelve en la cadencia que concluye cada estrofa, con un cambio de color armónico sencillo, pero efectivo: el tono principal de la canción es
La menor, pero los finales de estrofa pasan a
La mayor, y esa oscilación modal contribuye a que estas cadencias resulten verdaderamente conclusivas, restando algo de languidez a la frase final de cada estrofa.
El acompañamiento pianístico, en figuraciones arpegiadas, tiene ritmo de habanera, asociado con frecuencia con lo español y sobre todo con lo andaluz; no hay más que recordar un título tan conocido como
Carmen de Georges Bizet (1875), con la famosa habanera “L’amour est un oiseau rebelle”, adaptación a su vez de la habanera “El arreglito”, del compositor español Sebastián Iradier.
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En la canción de Massenet, el piano sigue de una manera sencilla la melodía de la voz, doblándola en ocasiones. La línea vocal está construida utilizando diseños en grados conjuntos, sin grandes saltos: solamente hay un intervalo abierto, una séptima, precisamente en la exclamación “Ah!” que resuelve la tensión expresiva de la segunda parte de cada estrofa. Tampoco hay una ornamentación vocal elaborada: es una línea sencilla, que recurre a figuraciones de tresillos para adornar alguna nota, floreándola con un rasgo que frecuentemente se asociaba con la música española.
La
Chanson Andalouse relata en términos de ensueño la llegada del amor. Un amor tan fugaz que todo lo trastoca y desaparece al instante. Las imágenes de lo fugaz y lo caduco están presentes en toda la canción: la llama que se extingue, el sueño que concluye al amanecer, el beso robado, el placer de un día. La hermosa mentira de la que sólo queda un beso ardiente. El final de la canción evoca una atmósfera entre el sueño y la vigilia, un estado cercano a lo irreal. Si todo ha durado tan poco… “¿por qué amarme?”.
En el título de la canción y en alguno de sus versos se alude al ambiente andaluz, y tiene rasgos asociados a un lenguaje musical que en su momento se identificaba con lo español. Pero no podríamos hablar aquí de un folklorismo de pandereta. A partir de unas caracteristicas musicales y de un texto de localización clara, Massenet depura todo ello hasta despojarlo de lo anecdótico: una soñadora habanera, un galanteo en Sevilla, y una herida en el alma.
Para concluir el comentario, y ante las apostillas de algunos foreros, diré que no me suelen gustar los contratenores haciendo otro repertorio que no sea barroco, o hasta Rossini incluido como mucho. Pero tampoco es ningún secreto mi predilección por Philippe Jaroussky. Descubrí esta versión suya de un recital en Granada en 2007 por pura casualidad, y me cautivó la sensual languidez que imprimía a esta bellísima canción. Tanto, que decidí presentarla como candidata a Obra del Año 2010. Para mí lo ha sido.
Pondré algo más de Massenet como despedida.
Nous allons nous revoir le dimanche… :ciao: