Carl Tunner escribió:
Pero..., si bien Domingo fué oscureciendo y engrosando su centro con los años, fué algo más paulatino.
Me da la sensación (tendría que verle actualmente en vivo porque el que ví, era otro Kauffmann muy distinto) que D. Jonas, ha pasado de cantar Mozart con un timbre claro y leggero, a fabricarse una voz baritonal, artificiosa, cupa, como de Sigfrido, en un pis pas. Y, todo ello, buscando resonancias espúrias y con emisión que parece estar, cada vez más atrás, casi en la nuca.
El mayor problema técnico de Domingo, se situaba en el paso. Incapaz de enmascar, ascendía "por las bravas", de manera muy esforzada, con sonidos apretados y nasales. El centro, sin embargo, con su leve guturalidad, propia y tradicional en los tenores hispanos, estaba (o está, mejor dicho) muchííííísimo más liberado que el de Kauffmann. Por no hablar de las diferencias de belleza, calidad y lucentezza del timbre o de carisma y comunicatividad, ya señaladas por Quint.
También será difícil, que este hombre posea la fuerza de la naturaleza única, del madrileño. Eso lo veremos con el tiempo.
+1
Una cosa es cantar Caravadossis, y otra cosa muy diferente Peter Grimes o Otello.
De todas formas, una cosa es oscurecer la voz y otra muy diferente que haya ampliado de tesitura: quiero decir, que si en el teatro la voz corre en el centro y en los graves, pues perfecto.
Pero me da que esos sonidos oscurecidos no van a superar una orquesta wagneriana si no es un teatro pequeño.