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Pues yo he llegado a la conclusión de que lo que más me gusta de la Ópera es la Ópera en sí. Yo no soy el tipo de aficionado que es fan de un determinado cantante y le sigue viajando a todas partes comprando todas sus grabaciones, etc. Tampoco soy fan de un determinado autor, aunque me he declarado muchas veces "verdiano furibundo", y es verdad, pero hay otros muchos compositores con los que disfruto igualmente. Tengo debilidad por la Ópera italiana porque es la que más me llega (soy latino y mediterráneo), pero en mi colección hay óperas francesas, alemanas, austríacas, rusas, checas, polacas, húngaras, portuguesas, ucranianas, eslovenas, estadounidenses...y por supuesto españolas. ¿Me gustan todas? Pues, naturalmente, unas más que otras, pero mi tendencia natural es a disfrutar con ellas, y de ahí el entusiasmo con que las suelo acoger. Naturalmente, hay autores que se me atragantan (ese Strauss...) y épocas con las que no conecto. En cuanto a las voces, son el vehículo indispensable, sin el cual la Ópera, sencillamente, no existiría. ¿Habría llegado hasta nosotros de no haber existido Caruso, Martinelli, Pertile, Gigli, Lauri Volpi, Schipa Merli...? La lista sería interminable, y sólo he puesto tenores. Una ópera puede darse sin escena (versión de concierto) e incluso sin orquesta (en Sevilla se hizo un Otello con acompañamiento de piano), pero no puede darse sin voces. Pues bien, a pesar de todo, a la hora de programar un viaje, la prioridad es siempre la obra, buscando siempre aquellas que no he visto, y que presumiblemente, tendré pocas oportunidades de ver.
Perdón por el rollo y por el abuso de la primera persona. Es, una vez más, una declaración de amor a la Ópera, que estoy seguro de que todos compartís, cada uno a su manera
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